La Tienda Republicana

Marina Albiol considera que "no basta" con que el acuerdo comercial entre la UE y Canadá (CETA) sea ratificado por los parlamentos "sino que debe someterse a referéndum"

La portavoz de IU en el Parlamento Europeo y responsable federal de Política Internacional considera que este mismo tratamiento “debe darse también al Tratado de Libre Comercio (TTIP) entre la UE y EE.UU” porque “ambos están diseñados para modificar radicalmente nuestras legislaciones para beneficiar a las multinacionales”.

La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo y responsable federal de Política Internacional, Marina Albiol, ha advertido que a pesar de que la Comisión Europea haya “entrado en razón” y vaya a someter el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Canadá (CETA) a la ratificación de los parlamentos estatales, “las implicaciones que tiene este tratado hacen que sea necesario también que se pronuncie la ciudadanía europea por medio de un referéndum”.

Albiol estima que este mismo tratamiento “debe darse también al Tratado de Libre Comercio (TTIP) entre la UE y EE.UU” porque “ambos están diseñados para modificar radicalmente nuestras legislaciones con el único objetivo de beneficiar a las grandes multinacionales”.

La comisaria de Comercio Internacional de la Unión Europea, Cecilia Malmström, anunció en la tarde de ayer en Estrasburgo que pese a que el Gobierno comunitario cree que la competencia del acuerdo con Canadá es exclusiva de la UE, la falta de consenso entre los Estados miembros hace pertinente su ratificación en los parlamentos. Albiol advierte, sin embargo, que esa falta de consenso es “fruto de la presión y del fructífero trabajo que desde hace años desarrollan organizaciones sociales y políticas” en contra de “la salida neoliberal a la crisis económica que se está diseñando desde Bruselas”.

“El CETA -denuncia- es un acuerdo comercial que, de aprobarse, modificará nuestras legislaciones laborales, medioambientales, sanitarias, afectará a las denominaciones de origen y a los servicios públicos, y otorgará un trato de favor a las empresas canadienses de fracking y megaminería, por mucho que Malmström insista en que las cláusulas del tratado son competencia exclusiva de la UE. Si no fuera así, no se habrían introducido los mismos tribunales de arbitraje que se han diseñado para el TTIP”.

La eurodiputada de IU avisa de que esos tribunales supraestatales “están diseñados para que las multinacionales puedan denunciar a los Estados en el caso de que, ante determinadas decisiones políticas, sus inversiones no se vean correspondidas. Esas denuncias, insistimos, irán contra los Estados, no contra la Comisión Europea”.

La también responsable de Política Internacional de Izquierda Unida considera que con esta última decisión de la Comisión Europea “sólo se ha ganado una batalla, pero no la guerra contra los acuerdos de libre comercio”.

“Por un lado -detalla-, seguiremos con nuestras exigencias para que la aprobación final se someta a un referéndum; por otro, insistiremos en que el CETA no es más que el espejo canadiense del TTIP”, por lo tanto, “si la Comisión Europea da este tratamiento al acuerdo con Canadá, no vemos por qué no va a hacer lo propio con el relativo a EE.UU”.

“Desde Izquierda Unida -asegura Marina Albiol- continuaremos volcados con la campaña contra el TTIP, el CETA y el TiSA. Queda demostrado que la movilización y la organización contra las imposiciones que plantean resultan fundamentales y, además, funcionan. Ahora más que nunca es necesario seguir saliendo a la calle para frenar estos ataques a nuestra democracia”.

La portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo y responsable federal de Política Internacional, Marina Albiol, ha advertido que a pesar de que la Comisión Europea haya “entrado en razón” y vaya a someter el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Canadá (CETA) a la ratificación de los parlamentos estatales, “las implicaciones que tiene este tratado hacen que sea necesario también que se pronuncie la ciudadanía europea por medio de un referéndum”.

Albiol estima que este mismo tratamiento “debe darse también al Tratado de Libre Comercio (TTIP) entre la UE y EE.UU” porque “ambos están diseñados para modificar radicalmente nuestras legislaciones con el único objetivo de beneficiar a las grandes multinacionales”.

La comisaria de Comercio Internacional de la Unión Europea, Cecilia Malmström, anunció en la tarde de ayer en Estrasburgo que pese a que el Gobierno comunitario cree que la competencia del acuerdo con Canadá es exclusiva de la UE, la falta de consenso entre los Estados miembros hace pertinente su ratificación en los parlamentos. Albiol advierte, sin embargo, que esa falta de consenso es “fruto de la presión y del fructífero trabajo que desde hace años desarrollan organizaciones sociales y políticas” en contra de “la salida neoliberal a la crisis económica que se está diseñando desde Bruselas”.

“El CETA -denuncia- es un acuerdo comercial que, de aprobarse, modificará nuestras legislaciones laborales, medioambientales, sanitarias, afectará a las denominaciones de origen y a los servicios públicos, y otorgará un trato de favor a las empresas canadienses de fracking y megaminería, por mucho que Malmström insista en que las cláusulas del tratado son competencia exclusiva de la UE. Si no fuera así, no se habrían introducido los mismos tribunales de arbitraje que se han diseñado para el TTIP”.

La eurodiputada de IU avisa de que esos tribunales supraestatales “están diseñados para que las multinacionales puedan denunciar a los Estados en el caso de que, ante determinadas decisiones políticas, sus inversiones no se vean correspondidas. Esas denuncias, insistimos, irán contra los Estados, no contra la Comisión Europea”.

La también responsable de Política Internacional de Izquierda Unida considera que con esta última decisión de la Comisión Europea “sólo se ha ganado una batalla, pero no la guerra contra los acuerdos de libre comercio”.

“Por un lado -detalla-, seguiremos con nuestras exigencias para que la aprobación final se someta a un referéndum; por otro, insistiremos en que el CETA no es más que el espejo canadiense del TTIP”, por lo tanto, “si la Comisión Europea da este tratamiento al acuerdo con Canadá, no vemos por qué no va a hacer lo propio con el relativo a EE.UU”.

“Desde Izquierda Unida -asegura Marina Albiol- continuaremos volcados con la campaña contra el TTIP, el CETA y el TiSA. Queda demostrado que la movilización y la organización contra las imposiciones que plantean resultan fundamentales y, además, funcionan. Ahora más que nunca es necesario seguir saliendo a la calle para frenar estos ataques a nuestra democracia”.

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