Bruce Springsteen defenderá la democracia frente al Gobierno de Trump en su nueva gira
El legendario rockero estadounidense confirmó una nueva etapa de su gira «Land of Hope and Dreams» por 20 ciudades de EE.UU., centrando su mensaje en la defensa de la democracia y la crítica feroz a las políticas migratorias de la administración de Donald Trump.

El músico originario de Nueva Jersey, Bruce Springsteen, rompió el silencio este miércoles para anunciar la continuación de su gira Land of Hope and Dreams Tour, transformando lo que sería un evento artístico en una plataforma de denuncia política contra la gestión del presidente Donald Trump.
A través de un video difundido en sus plataformas digitales, Springsteen, de 76 años, calificó la coyuntura actual de los Estados Unidos como una era de «tiempos oscuros, inquietantes y peligrosos». El artista aseguró que su recorrido, que abarca de costa a costa el territorio estadounidense, tiene como objetivo defender los valores democráticos que, a su juicio, están bajo asedio por lo que denominó un «aspirante a rey» y un «Gobierno rebelde en Washington».
El inicio de la gira, programado para el 31 de marzo en Mineápolis, no es casual. La ciudad ha sido epicentro de tensiones sociales tras el despliegue de agentes federales y el reciente asesinato de dos ciudadanos en operativos migratorios el pasado mes de enero.
Springsteen ya había manifestado su rechazo a estas acciones con el lanzamiento del tema «Streets of Minneapolis» y su participación en actos de protesta junto a figuras como Tom Morello, denunciando las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
«América, la democracia americana, la libertad americana, nuestra Constitución y nuestro sagrado sueño americano», sentenció el músico, vinculando su repertorio de rock clásico con la urgencia cívica de un país fracturado por las políticas migratorias y el autoritarismo.
La serie de conciertos se extenderá durante dos meses, tocando puntos clave de la geografía estadounidense:
- Abril: Portland (3), Inglewood (7 y 9), San Francisco (13), Phoenix (16), Newark (20), Sunrise (23), Austin (26) y Chicago (29).
- Mayo: Atlanta (2), Belmont Park (5), Filadelfia (8), Nueva York (11 y 16), Brooklyn (14), Pittsburgh (19), Cleveland (22) y Boston (23).
El cierre está previsto para el 27 de mayo en el Nationals Park de Washington D.C., una fecha cargada de simbolismo al llevar su mensaje de resistencia directamente a las puertas del poder político.
Tras un paréntesis de seis años sin presentaciones en vivo, esta gira marca el cuarto año consecutivo de Springsteen en la ruta junto a la E Street Band. Pese a su edad, el cronista de la clase obrera estadounidense reafirma su rol como el crítico más incómodo del sistema, utilizando el escenario como una trinchera contra la pérdida de libertades civiles.
Mientras sus seguidores en Europa y Oceanía aguardan por confirmaciones internacionales, «The Boss» se concentra en la batalla interna de una nación que, según sus palabras, lucha por no perder su alma democrática ante el avance de políticas excluyentes.
El anuncio de esta nueva gira, realizado este 17 de febrero de 2026, no es un hecho aislado ni meramente comercial; surge en un contexto de alta tensión social en los Estados Unidos. Apenas el pasado 28 de enero, Springsteen lanzó el sencillo «Streets of Minneapolis», una pieza que funciona como crónica de denuncia frente al despliegue de agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el estado de Minnesota.
La canción constituye una elegía y un grito de justicia por el asesinato de los ciudadanos Alex Pretti y Renee Good, víctimas de operativos ejecutados por lo que el músico ha denunciado como el «ejército privado del Rey Trump».
Al designar a Mineápolis como el punto de partida de su recorrido el próximo 31 de marzo, «The Boss» busca transformar la ciudad en el epicentro de un movimiento de resistencia civil. Su objetivo trasciende el espectáculo: es un llamado a la movilización contra la represión migratoria y el autoritarismo gubernamental.
Esta postura no es nueva en el artista; ya en 2017, tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, Springsteen fue una de las voces críticas que calificó de «antidemocrático y antiestadounidense» el veto migratorio contra países de mayoría musulmana, dedicando su emblemático tema «American Land» a las comunidades refugiadas.
Históricamente, el compromiso del músico se ha traducido en acciones concretas. Desde su activa participación en los movimientos contra el apartheid en Sudáfrica hasta su firme defensa de los derechos de la comunidad LGBTQ+, Springsteen ha mantenido una línea coherente de apoyo a las causas de justicia racial y frente al endurecimiento de las políticas contra los inmigrantes, el artista de 76 años reafirma su papel como defensor de los derechos humanos, utilizando el escenario no solo para la música, sino como una trinchera ideológica frente a la hegemonía del poder en Washington.
