Soldados en Alaska listos para ir a Minneapolis ante protestas
- Unos 1.500 soldados se encuentran hoy en alerta en Alaska para un posible despliegue en Minneapolis, en medio de las continuas protestas tras dos tiroteos en esa ciudad estadounidense que involucraron agentes federales.

Los efectivos, de la 11ª División Aerotransportada en Fort Wainwright en Fairbanks, Alaska, son una de las opciones que el ejército considera en caso de que el presidente Donald Trump decide utilizar personal militar en servicio activo, según un funcionario no identificado en medios locales.
Desde el asesinato el pasado 7 de enero de Renee Good, de 37 años y madre de tres hijos, baleada fatalmente por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) se desataron las manifestaciones en la urbe más poblada de Minnesota.
Al cumplirse el miércoles una semana de la tragedia ocurrió un nuevo tiroteo que involucró a otro agente del ICE y en el cual un migrante de origen venezolano fue herido en una pierna.
Pero aún no se ha tomado decisión alguna acerca del eventual despliegue de los soldados, dijo la fuente.
La víspera, la Guardia Nacional de Minnesota fue movilizada por orden del gobernador Tim Walz y todavía no están desplegadas en las calles de Minneapolis.
En la tarde de este sábado se registraron choques entre manifestantes de grupos opuestos frente al Ayuntamiento de Minneapolis.
Mientras el Departamento de Justicia está investigando a funcionarios de Minnesota, incluidos Walz y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, por una presunta conspiración para obstruir a los agentes federales de inmigración.
El viernes más de dos docenas de demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos se reunieron en Saint Paul, la capital de Minnesota, para una audiencia informal del Congreso sobre la conducta del ICE y otros agentes federales en el estado, destacó la prensa local.
Durante la última semana los manifestantes se congregaron frente al edificio Whipple, donde tienen su sede los agentes federales y en varias ocasiones se registraron encontronazos con las fuerzas del orden.
Trump, que primero amenazó con invocar la Ley de Insurrección (que data de 1807) por las protestas luego dio marcha atrás y afirmó que no hay «ninguna razón» para ello.
La vetusta Ley de Insurrección da potestad al presidente para enviar tropas militares a una zona con la misión de sofocar los disturbios civiles. La última vez que se invocó la ordenanza fue en 1992, cuando el entonces ocupante del Despacho Oval, George H. W. Bush, desplegó tropas tras los disturbios en Los Ángeles por el caso Rodney King.
Trump amenazó antes con invocar esta Ley en octubre del pasado año cuando alegó que tenía permiso para dar curso a tal medida si los tribunales rechazaban su decisión de enviar a la Guardia Nacional a ciudades de Estados Unidos.
