Redacción •  Internacional •  13/03/2026

Otra de las variables no contempladas por Trump: Minas en el estrecho de Ormuz podrían colapsar la economía global

  • En las guerras modernas, no siempre ganan protagonismo las armas más avanzadas. A veces las más simples son las que generan los efectos más duraderos.
  • El jueves, el general de brigada Kiumars Heidari, subcomandante de la Base Jatam al Anbiya afirmó:  «Conforme a las leyes y resoluciones internacionales en tiempos de guerra las normas de tránsito por el estrecho de Ormuz estarán bajo control de la República Islámica de Irán«, y advirtió que Irán aplicará «protocolos internacionales» a los buques que transitan por el estrecho y los que no los cumplan «podrían ser atacados o hundidos«.
  • Hasta día de hoy, Teherán ha negado formalmente haber minado el estrecho de Ormuz, en respuesta a las acusaciones directas de Estados Unidos sobre el despliegue de minas navales en esta vía estratégica.
  • Se estima que Irán posee entre 5,000 y 6,000 minas navales que incluyen desde minas de contacto clásicas hasta modelos avanzados de influencia que detectan firmas acústicas, magnéticas o de presión de los barcos.
Otra de las variables no contempladas por Trump: Minas en el estrecho de Ormuz podrían colapsar la economía global

El estrecho de Ormuz es uno de esos lugares del planeta donde la geografía se convierte en poder. Por este paso marítimo con un mínimo de 55 kms. entre Irán y Emiratos Árabes Unidos circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Cada día lo atravesaban decenas de petroleros procedentes de los grandes productores del Golfo. Por eso, cuando el estrecho se convierte en escenario de tensión militar, la economía global empieza a contener la respiración.

En las últimas semanas, en plena escalada bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel, el foco ha vuelto a este punto estratégico. No por un gran combate naval ni por ataques espectaculares, sino por algo mucho más discreto y potencialmente devastador: la posible colocación de minas marinas por parte de Irán.

Una estrategia silenciosa, barata y tremendamente eficaz.

Un arma sencilla con impacto global

Las minas navales no tienen el impacto visual de un misil ni la precisión de un dron. Pero en la guerra marítima siguen siendo una de las armas más temidas.

El motivo es simple: una mina puede permanecer semanas o meses en el agua esperando a que un barco pase por encima. No hace falta destruir muchos buques para causar estragos. Basta con generar la duda de que el estrecho no es seguro.

Ese simple riesgo puede paralizar el tráfico marítimo, y no serían difíciles de colocar. Un buen número de embarcaciones desplegadas de forma simultánea serían difíciles de detener.

Irán lleva décadas preparándose para este tipo de escenario. Según estimaciones de inteligencia occidentales, el país podría disponer de miles de minas de distintos tipos: algunas flotan cerca de la superficie, otras permanecen ancladas al fondo y otras se activan por cambios de presión o por la firma magnética de los barcos.

El estrecho de Ormuz, además, es especialmente vulnerable. En algunos puntos apenas supera los 30 kilómetros de ancho y las rutas de navegación están muy concentradas. En otras palabras: no hay demasiado margen para esquivar una zona minada.

Bloquear el estrecho sin necesidad de disparar

En realidad, el objetivo de minar el estrecho no es hundir barcos en masa. El objetivo es mucho más estratégico: impedir que naveguen.

Un número relativamente pequeño de minas puede tener un efecto desproporcionado. Las navieras prefieren evitar el riesgo, las aseguradoras disparan las primas y muchos petroleros deciden cambiar de ruta o detener sus viajes.

Ese efecto ya se ha empezado a notar. Varias compañías navieras han reducido su tránsito por la zona y los mercados energéticos siguen con atención cualquier señal de escalada.

La historia demuestra además que el problema no desaparece cuando termina el conflicto. Las operaciones de desminado son lentas, peligrosas y extremadamente complejas. En algunos casos pueden prolongarse durante meses.

Un arsenal variado

Irán posee varios tipos de minas;

Según Le Grand Continent, las minas de contacto iraníes se derivan en su mayoría de modelos antiguos soviéticos, como la M1908/39. Con más de cien kilos de explosivos, pueden infligir daños significativos a cualquier buque mercante o militar que las golpee, aunque es poco probable que un solo artefacto hunda un petrolero.

  • La mayoría de las minas de contacto son «de orin»: la mina es un flotador explosivo conectado por un cable metálico (el orin) a una rana metálica colocada en el fondo. Las minas están ajustadas para situarse a unos metros por debajo de la superficie, invisibles.
  • La mayoría de las minas de influencia son minas «de fondo», colocadas a menos de cien metros de profundidad, y que son especialmente difíciles de localizar una vez sumergidas.

Irán dispone de modelos equivalentes al ADM-500 soviético, que transportan unos 300 kilos de explosivos. Son compatibles con los fondos de 80 metros de Ormuz.

  • Un artefacto de este tipo puede hundir un buque militar o dañar gravemente un petrolero: la explosión submarina provoca una onda de choque más rápida que en el aire y una burbuja de gas que eleva el buque antes de hacerlo caer, partiéndolo en dos por su propio peso.

La mayoría de estas minas pueden lanzarse desde cualquier barco civil o militar con una simple rampa.

  • Irán también dispone de minas más raras, que pueden ser utilizadas por sus submarinos o por lanzacohetes desde la costa.
  • El país también dispondría de algunas minas «ascendentes» capaces de enviar a la superficie una carga antinaval mediante cohetes.

Se necesitarían unas 300 minas para garantizar un minado eficaz del estrecho, lo que representa alrededor del 5% del arsenal iraní disponible. La experiencia del minado de las aguas ucranianas en febrero-marzo de 2022 sugiere que basta con saber que se han desplegado una serie de artefactos en el mar para que las aseguradoras y los armadores del transporte marítimo se retiren inmediatamente, dado el peligro que supone para la navegación.

Irán advierte que no se permitirá el paso a buques vinculados a Estados Unidos o Israel

Si el tráfico en Ormuz sigue interrumpido durante meses, las consecuencias serían inmediatas.

Por el estrecho pasan exportaciones de petróleo de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak o Qatar. Gran parte de ese suministro está destinado a Asia, especialmente a China, India, Japón y Corea del Sur. Pero es Teherán quien está autorizando el paso de determinados buques. Un buque turco ha obtenido hoy mismo el permiso para atravesar el estrecho de Ormuz tras recibir el visto bueno de las autoridades iraníes. Turquía cuenta igualmente con 14 buques inmovilizados en la zona que podrían obtener permiso en los próximos días.

Irán permitió días atrás el paso de buques de algunos países por el estrecho de Ormuz. Así lo aseguró ayer jueves el viceministro de Relaciones Exteriores, Mayid Tajt Ravanchi.

Por contra, atacó a cuatro buques comerciales el miércoles en las aguas cercanas al estrecho, con banderas de Tailandia, Japón, Islas Marshall y Liberia, este último vinculado a Israel.

Por su parte, el ejército estadounidense destruyó el miércoles dieciséis pequeñas embarcaciones iraníes asegurando otra vez sin pruebas que participaban en operaciones de minado cerca del estrecho, en lo que responsables estadounidenses describen como «ataques preventivos basados en inteligencia sobre los planes operativos de Teherán».


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