Geraldina Colotti •  Internacional •  08/08/2016

Oswaldo Vera, ministro venezolano de Trabajo: “Nuestro imperativo es: fábrica abandonada, fábrica recuperada”

Il Manifesto.- Oswaldo Vera es el actual ministro venezolano del Poder popular para el Proceso social del Trabajo y la Seguridad social.  En estos días lo hemos visto ocupar las fábricas locales estadounidenses Kimberly-Clark, juntos a los trabajadores:  casi 1.000 obreros que habrían tenido que quedarse en la calle luego del cierre de la empresa.

Oswaldo Vera, ministro venezolano de Trabajo: “Nuestro imperativo es:  fábrica abandonada, fábrica recuperada”

Durante nuestro reciente viaje, nos ha recibido en su oficina de Plaza Caracas.  Ex sindicalista que ha apoyado la guerrilla durante los años de la IV República chavista, Vera ha participado a la redacción de la Ley orgánica del Trabajo, aprobada por Hugo Chavez al fin de un largo proceso de discusión en la asamblea en el país.

“He sido un dirigente obrero por toda la vida- dice – como sindicalista he venido aquí tantas veces para protestar, y como diputado he ocupado el Inspectorado del Trabajo en alguna manifestación de categoría”.

Y cuales son sus deberes en esta fase delicada para el país?

He llegado aquí el 5 de enero, en un equipo de gobierno nombrado por el presidente Maduro luego de un serio balance sobre las causas y los errores que han portado a la derrota electoral del 6 de diciembre, cuando las derechas han obtenido la mayoría en parlamento.  Trabajamos sobre algunas líneas fundamentales: defensa del salario y de las conquistas realizadas.  Aumento de las partecipaciones de los trabajores en el nuevo modelo productivo, en la gestión y en la planificación y para dar un nuevo impulso de las empresas recuperadas.  Incremento de la formación política y profesional en una fuerte interacción con el Ministro de Ciencia y Tecnología.  Debemos favorecer la innovación industrial, pero en beneficio de todos.  No para despedir a las personas, sino para libertar tiempo de vida para la cultura, el empeño político, la diversión.  Hoy la semana laborativa es de 5 días y por un máximo de 40 horas, en muchos casos menos.  Desde este ministerio, debo garantizar la aplicación de nuestra ley de trabajo – una carta de presentación a nivel mundial -,  contra inobservancias y burocracias, y contra los ataques de las derechas.  La primera cosa que han intentado  abolir ha sido justamente la ley del trabajo, pero la reacción de los trabajadores lo ha impedido.  Debemos organizar el movimiento juvenil obrero, respondiendo a las nuevas exigencias y adaptando para esto la estructura sindical, amplia y unitaria, que hemos alcanzado a construír.   Es necesario un cambio de cuadros dirigentes, competentes e innovativos.  El INCE, Instituto nacional de capacitación y de educación socialista de los trabajadores, es uno de los instrumentos fundamentales para la formación política y profesional de los jóvenes.  El ministerio debe favorecer esta ruta, trabajar para la eliminación de los sectarismos, pero también afrontar los problema reales para impedir que las dificultades vengan instrumentalizadas  y los trabajadores se pierdan detrás de problemas artificiales creados por las derechas.  En seis meses podemos ya hacer un balance positivo de la agenda económica aprobada por el presidente, que conoce bien el mundo del trabajo.  Si no obstante todos los ataques, las derechas no han alcanzado a desencadenar un solo conflicto laborativo, es porque hay una fuerte conciencia.  Han invitado Lech Walesa, esperando crear aquí una nueva Solidarnosc.  Pero si se han quedado tan mal cuando el mismo ex presidente polaco ha dicho que no veía las condiciones para repetir cuanto habían hecho ellos contra la URSS.

Es verdad que las nacionalizaciones no funcionan, las impresas no producen y el socialismo bolivariano ha llevado penuria y corrupción?

Hemos recuperado diversos tipos de empresas.  Algunas, estratégicas, funziona  bien: por ejemplo Cantv, la compañia telefónica de estado,  Envidrio, una fábrica para embotellar vidrio, cuya producción había bajado al 60% y ahora está a más del 85%, el Banco de Venezuela, que hoy es la primer banco del país.  Otras habían caído a un nivel muy bajo porque los privados no habían invertido nada y las maquinarias se habían deteriorado:  hablo por ejemplo de la gran empresa siderúrgica Sidor, de Leche Andes, de Aceite Diana y de algunas cafeteras.  El primer objetivo ha sido el de reactivarles, pero nos hemos encontrado frente a gruesos obstáculos, primero entre todos, el de las materias primas:  el 80% era importado, al máximo nuestras empresas ensamblaban el producto:  por la inercia del sector privado.  Los trabajadores del café Fama de América han trabajado el doble y han redoblado la producción, pero como el grueso de la distribución esta en manos de los privados, han visto con rabia que el café desaparecía en el país pero se vendía en el país vecino  Cuando hemos recuperado el control de Pdvsa hemos recuperado también la distribución y  por esto no hay escasez  de gasolina y derivados.  Ahora estamos valorando la propuesta que ha hecho la clase obrera de crear una compañía nacional autogestionada para la distribución.  Mientras tanto, la inventiva obrera esta dando sus frutos para actuar contra el sabotaje económico, racionalizando la producción y reciclando los deshechos.  Soluciones que pasamos al análisis del control ambiental, científico y sanitario.  El control obrero se está preparando en vista de un boicot todavía más duro.  Luego estan las fábricas abandonadas:  una regla recurrente en la IV República, los propietarios cerraban de la noche a la mañana, dejando en la calle a los trabajadores. Para nosotros, en cambio, antes de nada, se necesita mantener el trabajo, aunque si la recuperación en este caso es más lenta, y a veces conviene más crear otra empresa en lugar de mantener en actividad la anterior.  Pero nuestro imperativo es:  fábrica abandonada, fábrica recuperada.

Pero las críticas llegan también desde un cierto sindacalismo de izquierda, que acusa la burocracia de estado de sofocar la autogestión.

Nuestra revolución es jóven y está experimentando diversos modelos de participación, y el debate está encendido:  gestiones, congestiones, participaciones directas en las planificaciones, no tenemos una receta única , les combinamos, depende de la grandeza y de la situación de las fábricas.  A Cantv o a Pdvsa los trabajadores estan en el concejo directivo, en otras tienen el control absoluto.   En el parlamento de mayoría socialista, ha sido discutida la ley para la nómina directa de las estructuras directivas de las fábricas por parte de los concejos obreros, pero no ha pasado por la ausencia de acuerdos de los varios componentes sindicales.  Donde nosotros las leyes las hacen los trabajadores, se elaboran en las asambleas.  De todas maneras, a travès de decisiones concretas y resoluciones prácticas estamos avanzando en esa dirección.

Qué significa ser sindicalista en un país socialista y donde la más grande confederación sindical, la CTV ha organizado el golpe contra Chavez junto a la Fedecamara?

En la IV República, los sindicatos tradicionales no producían conflictos, sino corrupción, mafias y compravenda de puestos de trabajo.  En más de cincuenta años, la Ctv no ha organizado una sola huelga importante, no porque no hayan habido las condiciones, sino porque se hacían los intereses de los patrones.  Para quien militaba en el movimiento sindical no confederal había seguramente un pasaje a la carcel.  Este ministerio, antes, dependía de los de los Internos:  porque la lucha sindical era considerada subversiva, y viene considerado legal solamente una huelga hecha por la CTV.  A pesa de todo esto, hemos luchado y realizado importantes conquistas sindicales.  Luego, con Chavez se ha activado otra ruta, un nuevo modelo sindical.  Cuando hemos ganado las elecciones, la desocupación superaba el 15% hoy esta al 6%, no obstante el sabotaje económico y la drástica caída del precio del petroleo.  Y  no se trata de trabajo informal.  Hoy hay una posición que considera prioritario el objetivo general, los intereses del socialismo, y secondario sino deletéreo el sindical.  Y otra que – aunque apoyando al proceso bolivariano- separa la lucha sindical y corporativa, a perjuicio de la conciencia política.  Se necesita tener presente que hemos solamente puesto en marcha el camino hacia la transición al socialismo, estamos en plena lucha de clases, debemos hacer crecer la conciencia política de los trabajadores pero también organizar adecuadamente las necesidades económicas no corporativas.  La cosa importante es que, mientras los dirigentes sindicales de la IV República eran funcionarios,  hasta preparados, pero sin experiencia directa del lugar de trabajo, hoy para nosotros es diverso.  Los cuadros son trabajadores.  Para entender, basta ver las manifestaciones del Primero de Mayo:  Todos los otros componentes estan con nosotros, aunque si hay encuentros y diferencias en la Central socialista bolivariana.  Los troskistas por ejemplo han organizado importantes luchas para las nacionalizaciones.  Tenemos muchos conflictos.  Pero la confrontación es positiva y beneficiosa.

El ministro de la Industria es un empresario, el de Trabajo es un sindicalista.  Como se concilian?

Es nuestra realidad, nuestro desafío.  Para discutir la nueva agenda económica nos hemos reunido con muchos grandes empresarios que obviamente no piensan al socialismo sino al propio beneficio.  Hemos dicho a ellos:  hasta ahora han ganado mucho con el gobierno, ahora es hora de meter mano a la alcancía para invertir en el país.  Basta con el pedido de dolares en cambio de cero inversión.  El estado no pagará las deudas de los privados, pero todos aquellos que quieran invertir y exportar pueden ganar.  Solo los que consideran prioritario hacer caer al gobierno y a entregar al país en manos estranjeras no han venido, muchos otros han aceptado la propuesta y se estan activando.

Y en cambio de qué cosa?  Hay quien dice que ustedes estan vendiendo al país con la apertura al arco minero de las grandes empresas, que habrán condiciones de favor en las Zonas económicas especiales.  Los comerciantes aumentan los precios.  El ministro de la Industria habla de dolarizar el país.

Ninguna venta y ningún recurso a monedas diversas de la nacional, el bolivar.  Es más, la posición de todas las instancias de gobierno es de impulsar el desarrollo de nuestra moneda alternativa, el Sucre, ideada para los intercambios regionales dentro del Alba.  A las reuniones con los empresarios estaban presentes los trabajadores.  En las zonas económicas especiales habrán solamente ventajas fiscales para aquellas empresas que quieran invertir y exportar.  Ninguna ganancia se hará a costo de los derechos del trabajo y del ambiente.  El control obrero y el de los indígenas que habitan en el arco minero estan atentos.  Previa consultación, se buscará favorecer y federar los proyectos mineros en pequeña escala, desactivando el extractivismo ilegal.  No podemos negar que la disminusión del nivel de los diques, existe también la actividad de los traficantes de oro que llevan las riquezas más allá de las fronteras.  Las empresas deberan obedecer las leyes del trabajo y las leyes ambientales.  Con el paquete de medidas que el gobierno ha aprobado, con la distribución desde abajo de alimentos de base, con los programas agrícolas en pequeña y gran escala, con la lucha a las mafias en cuello blanco y a aquella de la calle, no obstante los sabotajes internos e internacionales, estamos ya viendo los resultados.

(Traducido por Gabriela Pereira)


Ministerio de Trabajo /  Oswaldo Vera /  Venezuela /