Agencia Telesur •  Internacional •  06/03/2026

El legado Antimperialista de Chávez (final)

Este es el texto final de tres entregas que resume las acciones y objetivos de Estados Unidos contra la Revolución Bolivariana hasta marzo de 2013, y el legado antimperialista de Hugo Chávez. Intenta responder una pregunta matriz: ¿Qué lecciones aportan las ideas y actuaciones del líder bolivariano y el pueblo venezolano en esa disputa histórica, crucial para nuestra América?

El legado Antimperialista de Chávez (final)

Rival en el referendo revocatorio es Bush. Victoria de Chávez. Distensión coyuntural con Estados Unidos.  (2004)

Aunque con una cifra cerrada, el CNE dictamina el 3 de junio que existen las firmas suficientes y se han llenado los requisitos constitucionales para convocar al referendo revocatorio presidencial. Será el 15 de agosto de 2004. Chávez acepta el dictamen y esa noche expone al pueblo el contenido de la Campaña de Santa Inés, inspirada en la batalla histórica de Ezequiel Zamora en 1857. Su objetivo principal, dice el 15 de junio, será derrotar al gobierno imperialista en las urnas, pues los opositores son solo sus lacayos. Y tres días antes del referendo, ratifica:

“En consecuencia, el debate se centra en si Venezuela sigue siendo una Patria soberana con un proyecto de nación o si se vuelve a convertir en una colonia estadounidense”.

Su triunfo es proverbial: 60–40. En 1998 gana la presidencia con 56 % y 3 millones 600 mil votos. Esta vez frisa los 6 millones. Nadie en su sano juicio puede cuestionar el desenlace, salvo la enloquecida oposición, que alega fraude sin presentar pruebas.  Al subsiguiente día Washington, a regañadientes, reconoce el triunfo de Chávez. Sería muy costoso negarlo. En la madrugada, él habla desde el balcón del pueblo, en Miraflores. Dice:  

“Ojalá que esta victoria histórica y contundente del pueblo bolivariano, la lección de democracia que hemos dado, de ciudadanía, de civilidad y de amor por nuestro pueblo y por nuestras leyes, ojalá que esto permita de alguna manera que el gobierno de la nación más poderosa del planeta, recapacite en torno a Venezuela, y ojalá que a partir de eso respeten al pueblo de Venezuela”.

Se trata de un triunfo cardinal. La gente ha votado de modo inequívoco por seguir en el carril del proceso bolivariano, ahora con signo antiimperialista explícito, y él enfatiza un concepto: “Comienza hoy una nueva etapa de la Revolución Bolivariana”, dice. En las últimas horas ha estado pensando una idea:

“Con esta contundente demostración de conciencia popular nosotros podemos decir (…) que Venezuela, grábense esta frase, Venezuela cambió para siempre, esto no tiene vuelta atrás”.

“Venezuela cambió para siempre”: este aserto definitorio se convierte en lema recurrente del pueblo bolivariano y en reto urticante para Estados Unidos y los demás antagonistas, que respiran hondo y luego de una breve pausa retoman sus andanzas.

El Departamento de Estado, a través de su vocero Tom Cassey, expresa el 16 de agosto una postura respetuosa: “Lo importante en este proceso es que ayuda a alcanzar una solución pacífica, democrática, constitucional a una continua crisis política en Venezuela.  Ese mismo día, Chávez declara a la prensa que ha recibido con agrado tal declaración. Y apostilla:

“Ojalá que esto sea cierto, tenemos razones para dudar lo que diga el Departamento de Estado. El mundo tiene muchas razones para dudar de lo que diga el Departamento de Estado, pero ojalá que la contundencia y la realidad haga de verdad reaccionar y veamos un cambio, no solo en relación con Venezuela, no, no. Es en relación con el mundo”.

Expresa que está deseoso de mantener una relación de respeto y diálogo constructivo, como existió con el gobierno de Bill Clinton. Hace votos porque esta victoria del pueblo venezolano la utilicen en Estados Unidos “para iniciar una nueva etapa y mejorar las relaciones políticas, económicas con mi gobierno y la sociedad de los Estados Unidos”.

El 18 de agosto, la periodista estadounidense Sandra Jordan le pregunta si Bush le ha enviado felicitaciones y él responde enseguida: “No, ni las estoy esperando”. Y agrega: “Sólo hemos leído con mucha atención, y con mucho cuidado, palabra por palabra, las declaraciones del vocero de la Casa Blanca y un comunicado”. Son señales positivas a considerar, dice. Y enfatiza que al Estado y al pueblo venezolano les interesa discutir las diferencias con Washington y mantener nexos francos, “para mejorar las relaciones políticas, los contactos culturales, las relaciones económicas fundamentadas en el petróleo, en la energía, la ciencia, la tecnología”.

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos no se mueve en tal dirección y el ambiente coyuntural de distención no se traduce en un cambio esencial de su política, como se verá después.

Chávez intensifica su quehacer internacional, sobre todo en América Latina. Antes de terminar 2004 logra que Venezuela ingrese en el Mercosur, funda con los otros países del subcontinente la Comunidad de Estados de Suramérica, promueve la creación de Petrosur, emite el decreto para sacar al aire Telesur y el 15 de diciembre, en La Habana, firma con Fidel las bases para crear una nueva alianza de integración y unión: la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA). También comienza a forjarse un núcleo duro de gobiernos progresistas en el cono sur, con Ernesto Kirchner en Argentina y Lula en Brasil. Con ambos Chávez fomenta nexos especiales de colaboración y de concertación de posiciones. Además, proclama que el ALCA ha muerto.

En el ámbito nacional, los candidatos bolivarianos a las elecciones de gobernadores ganan 22 de las 23 gobernaciones y el 70% de las alcaldías. Continúan en apogeo las Misiones Sociales y los planes económicos, favorecidos por un precio promedio de 30 dólares el barril de petróleo. El PIB crece 17,9% y se recuperan los demás indicadores, como empleo, inflación y las reservas monetarias.

Todos los aires soplan a favor de la Revolución Bolivariana. En tanto, el gobierno de Bush toma oxígeno y reformula sus planes para derrotarla.

Washington incrementa presiones (2005)

La reacción constructiva de Chávez a la posición del gobierno estadounidense de reconocer el desenlace del referendo, cae en saco roto. Pronto, en enero de 2005, es visible que la política imperial no ha cambiado, ni tampoco su estilo prepotente. Son más frecuentes las agresiones verbales de sus voceros, aumenta el apoyo financiero a los adversarios del gobierno venezolano y no cesan de conspirar desde la embajada.

En enero, Condolezza Rice lanza la primera piedra: “Hugo Chávez es una fuerza negativa en la región”, expresa ante el senado de su país. En marzo, el director de la CIA, Porter Gross, declara: “Venezuela es uno de los países más inestables y peligrosos en América Latina”. Y por primera vez una institución yanqui, en este caso por medio del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, califica al vecino país de ser una “amenaza”. Expresa: “Venezuela está comenzando una carrera armamentista peligrosa, que amenaza la estabilidad regional”.

En mayo Bush recibe en la Casa Blanca a María Corina Machado, presidenta de Súmate, con la idea de convertirla en candidata presidencial anti–Chávez. Una decisión errática, pues además de ser repudiada por el pueblo chavista es una figura sin consenso en la oposición.  

Por otra parte, el Subsecretario de Defensa Adjunto para el Hemisferio Occidental, Rogelio Pardo–Maurer afirma en julio de 2005: “Cuba y Venezuela están en una campaña de desestabilización en América Latina (…). No hay duda que el Presidente Chávez está financiando fuerzas radicales en Bolivia. También ese mes, Rumsfeld asegura: “Venezuela y Cuba están promoviendo el radicalismo en la región (…). Venezuela trata de subvertir los gobiernos democráticos en la región e impedir el ALCA”.

Comienzan además a relacionar a Venezuela con el terrorismo, a fin de involucrar al gobierno bolivariano en la lista negra de los países que apoyan tal flagelo. En agosto, un vocero del Departamento de Estado (Tom Casey) dice: “El territorio venezolano es un área segura para terroristas colombianos”, o sea, califican así a los guerrilleros de las FARC y del ELN y formulan esta acusación sin pruebas, como suelen hacer en todos los temas contra el gobierno bolivariano.

También en agosto, por primera vez de manera expresa vinculan a Venezuela con otra fuerza criminal: el narcotráfico. Lo dice John Walters, Director de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas: “El problema de trabajar con el Presidente Chávez es serio y continuo, como lo es en otras partes de la relación”. Y en noviembre completan el tenebroso expediente contra el gobierno bolivariano, acusándolo de violar el sistema democrático y los derechos humanos: “El asalto a las instituciones democráticas en Venezuela continúa, y el sistema se encuentra en grave peligro”, sostiene Thomas Shannon, Subsecretario de Estado.

Contraataque de Chávez. Definición socialista (2005)

Lejos de amilanarse por la escalada de presiones y amenazas del imperio, el barinés sigue adelante con sus políticas nacionales independientes, y de respeto absoluto a la Constitución. En el 2005 la economía crece en 9%, aumenta 20% el salario real, disminuye el desempleo a 11%, se consolidan y desarrollan las Misiones Sociales y el país vive un clima de estabilidad política y optimismo en la mayor parte de la población, gracias a los impactos positivos y rápidos, en el modo de vida de mucha gente.

A lo largo del año 2005, Chávez y el gobierno bolivariano reaccionan de manera enérgica a las agresiones políticas oficiales de los Estados Unidos y rechazan las distorsiones propaladas por los medios de comunicación afines. Venezuela suspende el programa de instrucción militar, vigente desde los años 1970 y expulsa a los agregados militares estadounidenses, señalados de violar la soberanía nacional y de cometer conspiración y espionaje. Hace lo propio con los agentes de la DEA y después con las misiones evangélicas que operan en áreas indígenas del sur del país, llamadas Nuevas Tribus, vinculadas a la CIA. Y para curarse en salud ante eventuales sanciones futuras, retira de los Estados Unidos 20.000 millones de dólares –dos terceras partes de sus reservas internacionales depositadas en el extranjero–, para colocarlas en una cuenta en Suiza nominada en euros.

El líder bolivariano anuncia también la adquisición de armamento a Brasil, España y Rusia. A este último Venezuela compra 15 helicópteros artillados y 100 mil fusiles de asalto AK–103, como nueva arma reglamentaria de la Fuerza Armada. Y negocia otros equipos, entre ellos tanques y lanzacohetes.

Tal contexto de tensiones generado por el gobierno de Bush, incentiva la creatividad de Chávez. Decide enfrentar al imperio con ideas y argumentos en varios escenarios nacionales e internacionales, y también mediante acciones solidarias –incluso hacia gente humilde de los Estados Unidos– y el empuje a la integración económica, la concertación política y la unión regional. Además, afianza los vínculos con los países de la OPEP, y acelera los nexos económicos con China, Irán y Rusia.

Su cruzada por el socialismo la inicia el 30 de enero de 2005, con un discurso histórico en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil, donde se define a favor de una opción socialista para superar el capitalismo:

“No tengo la menor duda. (…) El capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo. No. Al capitalismo hay que transcenderlo por la vía del socialismo. ¡Por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo, la igualdad, la justicia!”.

Y completa la idea:

“Además, también estoy convencido (…) que es posible trascender el capitalismo por la vía del socialismo y más allá, en democracia. ¡En democracia!”. Y aclara, con un toque de humor: “Pero ojo pela’o y oído al tambor. ¿Qué tipo de democracia? No es la democracia que míster Superman quiere imponernos desde Washington, no, esa no es la democracia”.

Por primera vez, Chávez define el curso socialista de la Revolución Bolivariana y a partir de ahí, en ulteriores momentos desarrolla con nuevos juicios y acciones concretas lo que va a llamar el socialismo del siglo XXI y también socialismo bolivariano. Otro duro golpe a la hegemonía ideológica del imperio. Cuando menos, coloca otra vez el tema del socialismo en el debate sobre las alternativas al capitalismo.

De tal modo, en menos de un año ha formulado dos atributos sustantivos de la Revolución Bolivariana: antiimperialista y socialista. El azote de los enemigos desde 2002 ha acelerado tales definiciones. A su vez, estas incrementan la ira de los Estados Unidos, que levanta con más fuerza su poderosa fusta.

En apenas seis años, el imperio es cuestionado de forma relevante al sur del río Bravo y gana peso una masa crítica que se le contrapone, de gobiernos y fuerzas sociales liderados por Fidel, Chávez, Lula y Kirchner y otros dirigentes que luego serían electos presidentes como Evo, Correa y Daniel Ortega.

Otra reflexión central del discurso mencionado, es sobre el carácter invencible o no del imperialismo.  Enfatiza: “Eso es importante saberlo. ¿Saben por qué? Porque hay gente que de buena fe piensa que es invencible y que no se puede darle al imperialismo ni con el pétalo de una rosa”. Y concluye:

 “Así que no es invencible Goliat (…). ¡Ah!, que eso lo hace más peligroso, sí, es verdad. Porque como el imperialismo comienza a sentir sus debilidades, entonces comienza a recurrir a la fuerza brutal (…)”.

ALCA, al carajo (noviembre, 2005)

Su segundo alegato medular de este año contra Estados Unidos lo formula el 4 de noviembre, en Mar del Plata, Argentina, al clausurar la tercera Cumbre de los Pueblos de América. Sale eufórico del cónclave de los presidentes, donde en presencia de Bush se le ha dado jaque mate al ALCA y llega a un estadio de futbol repleto de personas procedentes de todas partes de Argentina y de muchos países del continente. Está feliz, por compartir la última jornada de la pelea victoriosa.

La resistencia de los movimientos sociales y de las fuerzas políticas de izquierda, y el liderazgo precursor de Fidel, y luego de Kirchner y Lula, junto al suyo, han demostrado que el imperio es vencible. Se le ha hincado otro estilete en el lomo del imperialismo y el desprestigio de la política global y latinoamericana de Bush es inmenso.

Sin proponérselo, Chávez se ha convertido en el actor más conspicuo de la nueva oleada antiimperialista de la región. Por eso le han pedido que clausure este acto desbordado de emociones, donde cantan Silvio Rodríguez y Daniel Viglieti, se lee un comunicado de la cumbre popular, sobresalen las imágenes del Che y Fidel, y destacan la presencia de figuras populares como Maradona y Hebe de Bonafini.

Todos disfrutan la primera imagen lapidaria del discurso, dicha en su jocoso estilo:

“(…) Hoy cada uno de nosotros trajo una pala, una pala de enterrador, porque aquí en Mar del Plata está la tumba del ALCA”.

Y él inflama aún más la algarabía al sentenciar: “¡ALCA, ALCA, al carajo!”. Y para que no queden dudas pregunta: “¿Quién enterró al ALCA?”. Responde: “Los pueblos de América enterramos al ALCA, hoy, aquí en Mar del Plata”.

Alerta que el ALCA está muerto, “pero eso no quiere decir que el capitalismo esté muerto, insisto en esa idea, al próximo que vamos a enterrar es al capitalismo, ese es el próximo”. Para eso, dice, habrá que luchar mucho más duro, e invoca a Bolívar. Se requiere, enfatiza, “constancia y más constancia, paciencia y más paciencia, trabajo y más trabajo”. Y adiciona con especial énfasis: “¡Y unidad, unidad y más unidad!”.

Junto a enterrar al ALCA y el modelo económico capitalista e imperialista,

“a nosotros nos toca ser los parteros del nuevo tiempo, los parteros de la nueva historia, los parteros de la nueva integración, los parteros del ALBA, una verdadera integración liberadora, para la libertad, para la igualdad, para la justicia y para la paz”.

¿Cómo impactan en Washington estos acelerados procesos en el que considera su “traspatio”? Al finalizar el año 2005, las afirmaciones de Larry Benz, miembro del Consejo de Asuntos Hemisféricos de los Estados Unidos, resumen el balance de la disputa entre el gobierno de Bush y el líder bolivariano: “Tachado de payaso, patán y demagogo, carente de sofisticación política, Chávez está lidiando la administración de Bush con maestría en el ámbito diplomático y en política de imagen”. Y concluye: “En vez de aislar a Venezuela como se pretendía, la Administración solo ha logrado aislar a los Estados Unidos en América Latina”.

Estados Unidos aumenta hostilidad. Chávez arremete contra “Míster Danger” (2006)

El imperio acentúa su discordia pública contra Venezuela, aumenta la ayuda financiera y la asesoría a los aliados, y realiza nuevas acciones públicas y secretas para socavar el poder bolivariano. Al comenzar 2006, en febrero, John Negroponte, Director Nacional de Inteligencia, declara: “El Presidente Chávez sigue utilizando su control para reprimir la oposición, reducir la libertad de prensa y restringir la democracia (…), es una amenaza”. Ojo: por segunda vez, un funcionario de Estados Unidos califica a Chávez de amenaza. Y ese mes el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, eleva la agresividad: “Tenemos a Chávez en Venezuela con mucho dinero, procedente del petróleo. Es una persona que ha sido elegida legalmente, al igual que Adolfo Hitler”. ¡Lo compara con Hitler!

En marzo, ruge Bush: “En Venezuela, un demagogo repleto de dinero proveniente del petróleo está socavando la democracia e intentando desestabilizar la región”. En julio, el informe anual sobre el terrorismo del Departamento de Estado reitera la opinión de 2005: “La cooperación de Venezuela en la campaña internacional contra el terrorismo siguió siendo insignificante…No está claro hasta qué punto el gobierno de Venezuela ofreció apoyo material a los terroristas colombianos.”

Ese mes, el subcomité sobre Terrorismo Internacional de la Cámara de Representantes afirma que “Venezuela, bajo el presidente Hugo Chávez, ha tolerado a los terroristas en su suelo…”. Partiendo de tal afirmación –que como las demás, nunca avalan con pruebas–  Estados Unidos prohíbe la venta de armamento y equipos militares al país suramericano, sanción que es renovada en los años siguientes.

Así pues, una sola partitura guía todas las voces: dictador; desestabilizador de la democracia en la región; violador de los derechos humanos; coopera con el terrorismo y el narcotráfico… Tales relatos van convirtiéndose, a fuer de repetirse, en lugares comunes en los amplios circuitos de la opinión pública occidental, donde predomina el poderío del imperio.

En 2005, Washington establece bases aéreas en Aruba y Curazao, islas holandesas cercanas a Venezuela. Y ahora, entre marzo y julio realiza cuatro ejercicios bélicos próximos a las costas de Venezuela, con apoyo de la OTAN y con sede en la base de los Estados Unidos en Curazao. También crea un órgano especial de la Dirección Nacional de Inteligencia para atender Venezuela y Cuba. Esta decisión muestra la interrelación de sus planes subversivos contra ambos países y el alto nivel de prioridad para enfrentarlos. Una estrategia que presupone derrotar ambas revoluciones.

¿Cómo reacciona Chávez a esta escalada de amenazas y acciones? Las posiciones del gobierno bolivariano, avaladas por la mayoría del pueblo, son muy firmes. Desmiente todas las acusaciones de Estados Unidos y son puestas en el contexto de los planes agresivos del adversario. Él responde en su estilo fajador a los voceros más importantes, y en especial ridiculiza de un modo acre a Bush. Por ejemplo, en enero, al clausurar el VI Foro Social Mundial, en Caracas, califica a Estados Unidos como “el imperio más perverso, asesino, genocida e inmoral que este planeta ha conocido”. Y afirma que Bush es “el terrorista más grande del mundo”. 

Un momento fabuloso del contraataque de Chávez ocurre durante el Aló Presidente que realiza el 19 de marzo en Elorza, ambiente llanero que reflejara Rómulo Gallegos en su célebre novela Doña Bárbara. El barinés, quien de joven militar estuvo destacado en esos parajes, evoca al inescrupuloso personaje estadounidense de tal obra, aliado de la malévola Doña Bárbara, llamado “Míster Dánger”. Y así nombra a Bush. Dice:

“¡Ah, Míster Dánger! Te metiste conmigo, pajarito. (…) Entonces yo te voy a recordar, aquí en las sabanas de Apure, donde los llaneros de aquí de esta tierra hicieron morder el polvo a los imperialistas que aquí vinieron (…) Primero te voy a recordar un verso que es de Cantaclaro: Yo soy como el espinito, Míster Dánger, que en esta sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea, Míster Dánger”.

Adelanta que le va a recitar una copla que recuerda la Batalla de las Mucuritas –un enfrentamiento militar sucedido el 28 de enero de 1817 entre las fuerzas patriotas al mando de José Antonio Páez y las realistas, que son derrotadas–, pero antes arremete:

“(…) Tú no sabes mucho de historia, tú no sabes mucho de nada. Una gran ignorancia es la que tú tienes (…) Eres un burro Míster Dánger, para decírtelo más bien, para decírtelo en mi mal inglés, en mi bad English, You are a donkey Míster Dánger”. Y precisa que se refiere, “para decirlo con todas sus letras, a míster George W. Bush. You are a donkey míster Bush”. Casi no respira: “Te voy a decir algo Míster Dánger, tú eres un cobarde (…) ¿Por qué no te vas a Iraq a comandar tus Fuerzas Armadas? Es muy fácil comandarlas desde lejos”. Luego lo reta: “Si algún día se te va a ocurrir la locura de invadir Venezuela, te espero en esta sabana (…)” Y sigue la andanada:

“Come here Míster Dánger: cobarde, asesino, genocida. Eres un genocida, eres un alcohólico Míster Dánger. Eres un inmoral Míster Dánger. Eres de lo peor Míster Dánger. ¿Cómo se dice de lo peor en inglés? The last”.

Después de desnudar la oscura alma de Bush, como ningún otro jefe de Estado lo ha hecho, retoma su intención de responderle con un verso, “para ti especialmente, que estás pensando en sacarme de aquí”:   

“(…) un día 28 de enero, en la pampa libertaria entre pólvora y relincho, hubo plomo, sangre y llamas. Y al final viene lo que te quiero decir especialmente a ti, cobarde, asesino, genocida, inmoral: Si otros tiranos quisieran esclavizarnos esta Patria sería, toda Venezuela Míster Dánger, un inmenso Vuelvan Caras y al compás de mil centauros, gritaríamos: ¡a la carga!”.

Alude entonces a las declaraciones de Bush, que califican a Chávez de demagogo y que está socavando la democracia: “lo que hace es confirmar lo que venimos diciendo, él es el jefe de la oposición venezolana”. Y vuelve a la carga:

“No le tenemos miedo, sabe Míster Bush, para nada. Vaya a lavarse ese paltó caballero, para no decirle la palabra que debería decirle. (…) ¿Usted cree que nos va a meter miedo a nosotros los venezolanos? Está muy equivocado. El mundo se vuelve contra usted Míster Dánger, el mundo se opone a su guerra imperialista, genocida”.

Nuevas acciones de Chávez frente al imperio. Bush huele a azufre. Revolución se consolida (2006)

Otra respuesta soberana del gobierno bolivariano ocurre el 14 de junio: Chávez anuncia la compra de 24 Sukhoi Su–30 MK2, de fabricación rusa, a fin de sustituir los aviones Caza F–16. La decisión ha sido tomada porque estos ya no tienen repuestos y Bush ha prohibido que se vendan armas estadounidenses al país. Venezuela fortalece el sistema de defensa nacional, debido a las crecientes amenazas de Estados Unidos 

La arremetida del barinés contra Bush llega al clímax el 20 de septiembre de 2006, al expresar en su discurso de la Asamblea General de la ONU una frase impactante que recorre el mundo:

“Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar. ¡Huele a azufre todavía en esta mesa donde me ha tocado hablar! Ayer, señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor Presidente de los Estados Unidos, a quien yo llamo “el diablo”, vino aquí hablando como dueño del mundo (…). Como vocero del imperialismo vino a dar sus recetas para tratar de mantener el actual esquema de dominación, de explotación y de saqueo a los pueblos del mundo”.

Inicia así su brioso discurso, que provoca enormes simpatías entre los adversarios de Bush y también críticas entre los sectores pudientes y hasta en políticos de la izquierda light. Sus palabras fluyen entre risas y aplausos de muchos delegados, mientras hace los gestos de santiguarse y de mirar al cielo con las manos unidas. Como las campañas de Estados Unidos contra Venezuela no cesan de acusar al gobierno bolivariano de antidemocrático, encara el tema:

“Ellos quieren imponernos el modelo democrático como lo conciben, la falsa democracia de las élites. Y además un modelo democrático muy original: ¡Impuesto a punta de bombardeos y a punta de invasiones y de cañonazos! ¡Vaya qué democracia!”.

Está consciente de los riesgos y costos que implica criticar al poderoso adversario, y más aún con ese irreverente estilo. Los asume porque el momento es propicio para fortalecer los valores históricos de la Revolución Bolivariana, y hacer avanzar las fuerzas progresistas de la región y a los polos de poder geopolíticos que restan hegemonía al coloso del norte. Con tan medular discurso, Chávez fortalece su liderazgo mundial. Al final, vuelve a proponer refundar las Naciones Unidas.

El 3 de diciembre de 2006, recoge el fruto de los avances de la Revolución Bolivariana: gana las nuevas elecciones presidenciales con el 63,1 % de los votos.  En números porcentuales saca 56% en 1998; sube a 59,7% en 2000; obtiene 59,1% en el referendo que lo confirma en 2004; y el 3 de diciembre de 2006 salta a 63,1 puntos: el porcentaje más alto de todos. La revolución ha llegado a un elevado nivel de su desarrollo, que se expresa también en el dominio abrumador de los poderes del Estado: el 80 % de los gobernadores y el 75% de los alcaldes son de la alianza bolivariana, en la Asamblea Nacional todos los diputados forman parte de esta y en los otros tres poderes predominan figuras que defienden la Constitución.

Asimismo, se ha consolidado la alianza cívico–militar, empieza a gestarse un partido unido de la revolución, el pueblo ha avanzado en conciencia y organización, la economía va en ascenso, al igual que las Misiones Sociales y el entorno regional tiende a ser más propicio para la política unitaria y de colaboración que impulsa Chávez. Los gobiernos de Brasil (Lula), Argentina (Kirchner), Bolivia (Evo), Ecuador (Correa), Nicaragua (Daniel), Uruguay (Tabaré) y varios del Caribe, constituyen una fuerza que junto a Venezuela y Cuba no tiene precedente en la región.

Además, se han creado o fortalecido organismos de integración y concertación, como el ALBA, Petrocaribe, Unasur, Caricom y Mercosur, y los movimientos sociales en muchos países se hacen sentir cada vez más en defensa de disímiles intereses de sus pueblos. Todo ello ocurre en una fase de expansión económica, gracias al alza de los productos primarios de exportación de esos países, y a la creciente demanda procedente en especial de China.

Tales realidades, no exentas de errores y puntos débiles, van a marcar las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela en los años inmediatos. El imperio refuerza su poderío e instrumentos subversivos y busca sacar provecho de los errores y zonas vulnerables del adversario, entre ellos el acomodamiento y la corrupción de dirigentes de la izquierda al asumir cargos en el Estado y conflictos existentes entre unos y otros países.

En el caso de Venezuela, imagina nuevas formas para debilitar la Revolución Bolivariana, a la espera de circunstancias propicias que le permitan dar otro salto mortal sobre la presa. Chávez está consciente de ello y acentúa sus líneas estratégicas para alcanzar un umbral de no retorno en la transición hacia el socialismo bolivariano, que se empeña en crear apegado a las realidades del siglo XXI.

En el ámbito externo, la Patria de Bolívar se convierte en referente de los países que en el mundo forman un contrapeso al poder imperial. El líder de la boina roja deviene promotor y destacado sostén del llamado progresismo latinoamericano–caribeño y de las fuerzas antiimperialistas y revolucionarias de la región.

Vistos con una mirada integral, los años 2005 y 2006 son de bonanza para la Revolución Bolivariana, y erráticos y negativos para Estados Unidos y sus aliados. Los logros de Venezuela y un entorno geopolítico que le favorece cada vez más, aumentan la avidez del imperio por reconquistar el estratégico país, que acaba de certificar las reservas de petróleo más elevadas del mundo.  

¿Cómo se refleja el conflicto binacional en las relaciones económicas y comerciales? A pesar de las agresiones de Estados Unidos y las consistentes reacciones del gobierno bolivariano, los nexos económicos apenas sufren cambios, aunque sí existen algunos elementos nuevos. Pdvsa y otras empresas mixtas continúan vendiendo un promedio de 1,300,000 de barriles diarios a Estados Unidos, que sigue siendo el principal socio comercial de Venezuela.

Veamos: del total de las exportaciones venezolanas en 2005 (55.597 millones de dólares), casi la mitad (25.437 millones) estuvieron destinadas a aquel país (de ellas, 23.591 millones corresponden a petróleo crudo y derivados). Por su parte, Estados Unidos aporta más del 30% de las importaciones venezolanas. Y en 2006 sigue siendo el socio comercial más importante de Venezuela, al representar aquél mercado más de un tercio de sus importaciones y exportaciones, aunque con tendencia a decrecer.

¿Acaso estas realidades contienen el apetito del imperio por la suculenta presa o, al contrario, sigue empeñado en deglutirla íntegramente y acrecienta sus acciones?

Otro método subversivo del imperio: revolución de colores (2007)

2007 es un año cargado de lecciones para la Revolución. Primero, algunas derivadas de la derrota en el referendo que sufre Chávez en el intento de reformar la Constitución. Y otras, emanadas de la pugna contra los nuevos métodos del imperio, inéditos en Venezuela, que combina con otros tradicionales y logra obtener así resultados más efectivos.

Como suele ocurrir después de una ofensiva militar exitosa, el ganador resuelve avanzar más lejos. El formidable triunfo de Chávez en los comicios de diciembre de 2006, le hace suponer –con razón, aunque excedido en su entusiasmo– que es posible conquistar nuevos laureles. Concibe una profunda reforma a la Carta Magna, que provea el marco jurídico para cambios radicales, capaces de impulsar la revolución hacia una transición socialista y un punto de no retorno al capitalismo.

En febrero de 2007 orienta a Pdvsa tomar el control de la Faja Petrolífera del Orinoco, el más grande reservorio del mundo, y mediante un decreto queda nacionalizado. También el Estado compra la compañía Electricidad de Caracas a una empresa estadounidense y da el primer paso hacia la nacionalización de la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos (Cantv).  

Estas y otras medidas económicas radicales, son repudiadas por Estados Unidos y la oposición. Pero lo que provoca un tsunami es la decisión de no renovar la concesión al canal de televisión RCTV, el segundo más importante del país. Chávez fundamenta la medida por la notoria participación de ese medio en el golpe de Estado de 2002 y otras graves violaciones.  El cierre de RCTV provoca una reacción volcánica de los demás medios de comunicación privados y de todos los entes opositores. Con el respaldo del gobierno de Estados Unidos y sus agencias subversivas, se despliega un nuevo plan contrarrevolucionario en los primeros meses del año, que cobra más fuerza en el segundo semestre al presentar Chávez el proyecto de reforma a la Constitución.

El tema de RCTV, deviene pretexto de la nueva arremetida. Esta vez, los partidos de la oposición desempeñan un papel secundario. Ocupan la avanzada nutridos grupos de estudiantes de varias universidades, guiados por líderes que desde 2005 comenzaron a ser formados por agencias estadounidenses, sobre todo con financiamiento de la Usaid, vinculada al Departamento de Estado.   

Durante los años 2005 al 2006, tales agencias de Washington seleccionan a varios jóvenes venezolanos para viajar a Belgrado, Washington y Boston a fin de recibir talleres de formación y capacitación directamente de los antiguos fundadores de OTPOR en Serbia. También del Instituto Albert Einstein y el Centro internacional para el conflicto no violento. El objetivo es formar movimientos de presión contra el gobierno bolivariano, según la experiencia de las llamadas “revoluciones de colores” o “golpe suave”.

Es así que irrumpe a principios de 2007 en el escenario público venezolano, con una enorme cobertura mediática nacional e internacional, el movimiento estudiantil “manos blancas”, en aparente defensa de la libertad de expresión y la democracia en Venezuela.  Junto a manifestaciones pacíficas, agrede a las fuerzas del orden y son víctimas de francotiradores y otras acciones, que provocan algunos muertos y heridos. Estos se le adjudican al gobierno, al igual que los casos de lesionados por las medidas lógicas de contención.  

A la par, Estados Unidos promueve acciones desestabilizadoras de la economía, sobre todo el desabastecimiento de algunos alimentos básicos, hasta lograr un nivel de 26 % como promedio en el año, el más alto desde el paro petrolero en 2002. Y logran subir la inflación hasta 30 %, la más elevada en cinco años. Bush realiza una gira por Europa y en todas partes conspira contra Venezuela. También el Congreso aprueba un presupuesto adicional, para incrementar las trasmisiones de radio hacia Venezuela.

Un memorándum oficial de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) develado en 2013 por el exempleado de la CIA y la NSA, Edward Snowden, al diario británico The Guardian, incluye a Venezuela entre los seis “objetivos prioritarios” de Estados Unidos. China, Rusia, Corea del Norte, Irán e Iraq, son los otros cinco países. También lo publica el diario New York Times, que explica la razón de tal documento: “Ayudar a los encargados políticos (estadounidenses) a prevenir que Venezuela obtuviese sus objetivos de liderazgo regional, y desarrollase políticas que impactasen negativamente los intereses globales de Estados Unidos”. Añade que el gobierno de Bush está enfrentado a “una competición por el liderazgo en Latinoamérica con el líder de Venezuela, Hugo Chávez”.

La propuesta de reforma de la Constitución, formalizada en agosto, dispara la fase más agresiva del plan para debilitar a Chávez, desgastar al gobierno bolivariano y crear las condiciones para un golpe de Estado y la intervención imperial. Además del inédito movimiento estudiantil aludido, se activan los partidos y ONGs de ese signo, la cúpula de la iglesia católica y los medios de comunicación privados nacionales y extranjeros.

Como ocurriera en momentos anteriores de radicalización de la Revolución Bolivariana, algunas figuras desertan y pasan al campo enemigo. Los casos más relevantes son el general Raúl Isaías Baduel –hasta julio ministro de Defensa–, e Ismael García, secretario general del partido Podemos, organización aliada al chavismo que se escinde. Ambos, son reclutados por la embajada norteña.  

Radicalización de la revolución (2007)

Chávez procede consciente de la escalada adversaria. La enfrenta con pasos resueltos a fin de derrotarla y avanzar hacia metas más ambiciosas, plasmadas en el proyecto de Reforma de la Constitución y sustentadas en conceptos de orientación socialista que expone al calor de las pugnas. Crea un solo partido de la Revolución (que nombra Partido Socialista Unido de Venezuela), para integrar en igualdad de condiciones a todas las fuerzas políticas del Polo Patriótico. Atiende con esmero las relaciones internacionales de Venezuela y realiza numerosos viajes con el objetivo de fortalecer los nexos políticos y económicos de Venezuela y reducir su dependencia a Estados Unidos. Y en medio de la disputa por el tema de la reforma, dedica varias jornadas a Colombia, a fin de contribuir a un posible proceso de paz.

Sus nociones sobre cómo defender la Revolución Bolivariana frente al imperio y la oligarquía local, alcanzan un alto grado de esplendor durante 2007. Veamos un resumen de tales ideas y algunas de las causas que explican la derrota de la reforma constitucional, donde concurren errores del propio Chávez y hábiles maniobras del gobierno estadounidense, apoyado por la contrarrevolución interna.

En su discurso del 24 de marzo adelanta que la Reforma va a ser una revolución dentro de la revolución. Alerta que por tal razón “el imperio temeroso de esto y las clases pudientes (…), han comenzado nuevamente a retomar la tesis del magnicidio, la tesis del golpe de Estado, la tesis de la desestabilización para lograr una intervención de los Estados Unidos, a través de los organismos internacionales”.

Denuncia ese día la gira de Bush por cuatro países de América del Sur, entre ellos Colombia. La considera parte de un plan “donde Venezuela ocupa el primer lugar como blanco del imperio”. Alude a los avances comerciales y económicos con China y expresa que Estados Unidos “ven todos estos movimientos y estos acuerdos estratégicos con una gran preocupación”. Y pronostica que se van a arreciar los ataques contra el gobierno bolivariano, dentro y fuera de Venezuela, y tratarán de debilitar sus nexos en la región.

El 11 de abril recomienda no subestimar al adversario: “El diablo no duerme, decía mi abuela, hay que recordarlo, y el enemigo, nuestro enemigo que sabemos cuál es, el imperio norteamericano, no descansa ni descansará para tratar de detener la Revolución Bolivariana”. Y formula una idea categórica, siempre de actualidad, para evitar ilusiones falsas: “Nunca el imperio nos reconocerá, no perdamos el tiempo en eso (…)”. Tampoco lo hará la oligarquía criolla, enfatiza. Y alerta:

“Podrán decirlo y darse golpes de pecho, pero es mentira, nunca nos aceptarán. Si alguno de nosotros continúa en ese error, salga de ese error. Nunca la oligarquía venezolana, nunca el imperio norteamericano nos aceptará, siempre estarán fraguando maniobras para tratar de sacarnos de aquí, a menos que nosotros cambiemos y nos entreguemos a ellos; pero eso aquí no está previsto”.

A él le gusta el contraataque y es necesario tener planes al respecto, mas prefiere que no haya ataque adversario y por eso le parece mejor neutralizar al enemigo. El 2 de junio, cuando está en su apogeo el quehacer contrarrevolucionario, habla en una enorme concentración antiimperialista, en la avenida Bolívar, y evoca una tesis de Antonio Gramsci que ha repetido otras veces: “Una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo, pero no termina de morir y al mismo tiempo hay algo que está naciendo, pero tampoco termina de nacer”.  

Afirma que, en los años 1980, Venezuela entró en un trance histórico y ahora el país se encuentra en el epicentro de la crisis y buena parte de los años por venir formarán parte de ella, “hasta que no muera definitivamente la IV República y nazca plenamente la V, la República Socialista y Bolivariana de Venezuela”.

Insiste en que la arremetida adversaria requiere ser contenida con la más amplia unidad, que debe “extenderse a todos los ámbitos de la realidad”.  Y enfatiza una orientación clave:

“Cada plan desestabilizador de la oligarquía venezolana, manipulada por el imperio norteamericano, será respondido con una nueva ofensiva revolucionaria”.

Chávez desarrolla el pensamiento militar de la Revolución (2007)

En este tiempo, el barinés realiza un esfuerzo especial para adelantar ideas acerca del pensamiento económico, político y militar que debe “iluminar y alimentar”, el derrotero de la Revolución. Utiliza su discurso del 24 de junio, aniversario de la Batalla de Carabobo y Día del Ejército Libertador, para exponer sus conceptos relacionados con el nuevo pensamiento castrense, que es menester desarrollar en Venezuela.

Su idea matriz es que el socialismo venezolano del siglo XXI, tiene en el pensamiento de Simón Bolívar uno de sus componentes esenciales. Con las ideas del Libertador, dice, “se han venido echando las bases de este proyecto, desde hace mucho tiempo”. El pensamiento militar venezolano casi lo desaparecen durante el siglo XX, debido a la situación política nacional e internacional,

“producto del hecho lamentable, vergonzoso, acaecido en el siglo XX, ese hecho monstruoso de una oligarquía que terminó entregando la Patria a los intereses del imperio norteamericano”.

Este metió sus garras en Venezuela, desdibujó la historia nacional, hizo polvo a la soberanía venezolana, “quiso desaparecer en la oscuridad nuestra historia y casi borró por completo nuestro pensamiento militar acuñado y amasado desde siglos”. Refiere de ejemplo las primeras jornadas de resistencia aborigen en el valle de Caracas, “cuando nuestros pueblos originarios enfrentaron en esa cordillera y en aquellas aguas y estos valles, la invasión colonialista de la España imperial y comenzó la guerra de resistencia”.

Evoca las faenas libertadoras, de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, las rebeliones de los negros, la conspiración del Gual y España, la llegada de Miranda con sus barcos libertadores “de aquel Quijote sin locura y nuestra bandera tricolor flameando por primera vez en esas aguas y en estas tierras”. Y luego la jornada bolivariana, “el ciclo heroico (…) conducido por el genio de Bolívar hasta Carabobo, hasta Pichincha, Ayacucho y luego la caída estruendosa hacia Santa Marta, hacia Berruecos”.

Para Chávez el pensamiento militar venezolano debe elaborarse a partir de tales dimensiones históricas, sin perder de vista la realidad mundial actual, a la que dedica buena parte de su discurso. Afirma que ya no ocurren guerras mundiales, o la Guerra Fría. Se ha ingresado en un nuevo tipo de guerra global, y especialmente después del 11 de septiembre de 2001 comienza otra etapa de la guerra global. Ha leído el libro de Toni Negri y Michael Hardt, Multitud,Guerray Democracia en la era del imperio, y lo usa con creatividad.

El imperio norteamericano, el más poderoso que haya existido, posee una capacidad de destrucción nunca vista. Es “el más agresivo, más violento, más inmoral, más cínico”. Ese imperio, dice, amenaza al mundo todo, al declarar que irá hasta el rincón más apartado del planeta con el pretexto de su guerra declarada contra el terrorismo. Desconoce el derecho internacional, viola los mandatos de Naciones Unidas, invade países cuando lanza la tesis de la guerra preventiva, al realizar operaciones secretas en cualquier parte del mundo, o secuestrar personas, desaparecerlas o encarcelarlas quitándole todos sus derechos. Hace todo lo anterior,

“de manera descarada ante el mundo, (…) retando a la inteligencia, retando a la cultura, retando a la historia, retando a la soberanía de los pueblos, retando a los estados del planeta; hemos entrado en una etapa de guerra global, de amenaza global y permanente, que ha generado tensiones donde antes había esperanza de que pudiéramos marchar a un mundo de paz, a un encuentro de civilizaciones, a un diálogo de civilizaciones”.

Provoca conflictos en América Latina, Europa, Eurasia, Rusia, Asia y África:

“Se producen nuevas formas de guerra, agresiones y golpes de Estado, duros, suaves, de mecha rápida, de mecha lenta, de colores, o sin colores. Es la estrategia de la muerte contra el mundo, es la pretensión del imperio de establecer detrás de sus bombarderos y de sus fuerzas invasoras, la hegemonía mundial. Ese es el mundo que estamos viviendo”.

La guerra global, se transfigura, toma distintas formas: “guerra política, guerra económica, guerra social, guerra psicológica, guerra mediática y por supuesto, en muchas ocasiones también, guerra armada, guerra militar”. Con esa perspectiva, analiza los intentos para prender “la mecha lenta” y tratar de generar en Venezuela una explosión. Tales prácticas, dice, “forman parte de esa guerra y la tenemos todos los días en las calles de Caracas, todos los días en distintos espacios en Venezuela”.

Los intentos de dañar o debilitar la economía venezolana, son parte de esa guerra global. Las contiendas declaradas, aquellas en que un país le anunciaba la guerra al otro, “si no han desaparecido plenamente, están desapareciendo. Los Estados Unidos se han abrogado incluso un derecho que nadie les ha dado, a destruir naciones y luego reconstruirlas; esa es una consideración que todos los soldados de Venezuela debemos tener siempre presente, a la hora de seguir conformando la estructura del nuevo pensamiento militar, y estratégica, táctica, logística, técnica y todo”.

Por otra parte, en la nueva forma de guerra global no existe la separación entre guerra y política, “aquella expresión que aprendimos hace años de Carl von Clausewitz, ‘la guerra es la continuación de la política por otros medios’”. Siempre se dijo que se recurría a la guerra en última instancia, cuando fracasaba la política y la diplomacia: “Ahora no, eso se invirtió, el imperio no necesita hacer política, el imperio no necesita diplomacia, es el imperio y comienza con la guerra”.

Un caso a la vista es el de Iraq, señala. Después de la invasión y de desatar el infierno en aquel pueblo, es que viene la política y nombran un gobierno, y hablan de reconstrucción de Iraq: “pero están es destrozando a Iraq (…), son fórmulas distintas de un tiempo distinto, que es necesario descifrar, para nosotros prepararnos aquí todos los días con conciencia del tiempo que vivimos, del mundo que vivimos, de las amenazas que vivimos. Esa división entre política y guerra desaparece, ahora se confunden, pareciera que la política se confunde con la guerra, pareciera que el imperio quiere colocar a la guerra como el centro, o la base de la política”.

No se trata solo de la guerra armada, insiste:

“cuando digo que pareciera que el imperio ha colocado a la guerra como centro de sus operaciones políticas, me estoy refiriendo también a la guerra psicológica, a la guerra mediática, a la guerra social, a la guerra política, a la guerra económica”.

La guerra global que ha desatado el imperio, es la más grande amenaza que hoy tiene la democracia en el mundo. Y concluye con un aporte dramático y realista:

“Es el imperio en su fase superior. El capitalismo, decía Lenin, tiene una fase superior, el imperialismo, y esa fase superior tiene a su vez como una etapa superior, el imperio enloquecido (…)”.

Entretanto haya imperios en el mundo, no podrá cumplirse la idea de que algún día el hierro de las espadas se convierta en arados, “mientras un país muy poderoso quiera dominarnos a todos, la paz será imposible, porque hay dignidad en el mundo”. Por eso, reitera el famoso aserto: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

Y enfatiza: “de allí la importancia de lo que estamos haciendo nosotros hoy, fortaleciendo el poder militar de Venezuela, no para agredir a nadie, sino para evitar precisamente locuras imperiales y asegurarnos la paz, para poder construir, seguir construyendo en paz nuestros sueños, desarrollando el país, creando una nueva sociedad, una economía nueva al servicio del ser humano, una democracia profunda y verdadera (…)”.

Ante ese escenario de guerra global, “debemos nosotros seguir diseñando la guerra de resistencia”. Esa es el arma antiimperialista, pensar y prepararse para la guerra de resistencia: “hacer guerra de resistencia todos los días”. Resistencia política, económica, comunicacional, social, “porque el imperio además se cuidó de formar sus cachorros en todos estos países, y aquí los tenemos presentes y no podemos desestimar su fuerza”.

Formula estas reflexiones sobre la guerra imperial, cumpliendo con su deber ante la fuerza armada y ante el pueblo. Venezuela hará todo el esfuerzo para que tal guerra asimétrica contra ella no llegue a ser guerra militar,

“pero si fuera necesario, todos aquí estamos listos para dar hasta la última gota de sangre defendiendo la soberanía sagrada de la tierra venezolana, del pueblo venezolano, de la Patria venezolana”.

Y esa resistencia nacional, enfatiza, “debe comenzar por cada uno de nosotros: Resistencia espiritual, resistencia moral en la lucha contra vicios, corruptelas, corrupción, falta de valores, cantos de sirena, etcétera”.

Casi al terminar su disertación, expone la siguiente directriz:

“El pueblo venezolano sabe que el imperio norteamericano y sus cachorros y sus peones de la quinta columna de la burguesía venezolana, son y significan el camino hacia mayor pobreza (…) y la desmembración de la nación venezolana. El pueblo está consciente. Tengamos los soldados esa misma conciencia del pueblo venezolano, somos parte de ese pueblo, unámonos eternamente con él; desde su conciencia, desde su alma, desde su fortaleza”.

Y concluye con cuatro definiciones esenciales y un compromiso medular:

“Ejército de Venezuela, antiimperialista naciste, antiimperialista serás para siempre. Ejército de Venezuela, libertador naciste, libertador para siempre. Que Dios te bendiga, te dice un soldado, de ti, Ejército de mi Patria”.

Fracasa propuesta para reformar la Constitución (2007)

El gobierno de Estados Unidos, aprecia que existe una buena oportunidad para derrotar a Chávez en las urnas y propinarle un golpe demoledor. Colocan el acento en una campaña de propaganda, sustentada en generar miedo a los electores, en primer lugar, a perder sus pequeñas propiedades. Logran aumentar la inflación y generar una sensible escasez de varios productos esenciales. Y todo esto se presenta como anticipo de lo que sucedería si es aprobada la reforma.

Amén de los errores cometidos por el líder y el resto de la dirección bolivariana, la Reforma es derrotada en las urnas debido a la eficaz campaña ideológica y política contrarrevolucionaria, guiada desde Washington, y al desabastecimiento de alimentos y otros productos esenciales, inducido por el imperio.

Los resultados del referendo el 2 de diciembre reflejan lo dicho. El pueblo decide no admitir los cambios solicitados a la Constitución, con una diferencia inferior al 1,5 %. ¿Qué pasó?  Los votos contra la reforma alcanzaron una cifra similar a la obtenida por la oposición un año antes en la elección presidencial. Es decir, no creció. En la elección presidencial un año antes Chávez obtuvo 7 300, 000 votos y ahora solo sufragaron a favor de la reforma alrededor de 4, 300, 000 ciudadanos. La abstención fue 44 % y ahí está la respuesta: 3 000, 000 de votantes chavistas esta vez se abstuvieron.

Esta primera derrota electoral de la Revolución, dio lugar a diversas interpretaciones sobre sus causas y consecuencias, que no corresponde al tema del presente trabajo. La decisión de Chávez de reconocer el triunfo del “NO”, aunque por muy escaso margen, pone de repente en crisis la campaña de sus adversarios, en primer lugar, del gobierno imperial, que lo presenta como un dictador. ¿Un dictador capaz de aceptar su derrota en las urnas con un margen menor a 1,5 %?   Con su proceder, él da una estocada a la imagen suya de dictador que han propalado. 

Su primera reunión pública después del Referendo, el 6 de diciembre, la realiza con sectores populares para entregar créditos a los bancos comunales. Ahí muestra enojo con los tres millones de sus seguidores, que decidieron abstenerse y con ello dieron el triunfo al “No”. Más allá de su lógico estado de ánimo, la diatriba apunta a chocar a millones de personas que resultaron víctimas de las campañas mediáticas y antepusieron sus intereses inmediatos, sin comprender que estaban entregando en bandeja de plata una victoria medular al imperio. Dice:

 “Si el pueblo se atemoriza, si el pueblo se confunde, olvídense; si el pueblo se deja chantajear, si el pueblo se deja engatusar, si nosotros los dirigentes revolucionarios perdemos el rumbo y no somos capaces de conducir el potro de la Revolución, ¡todo estaría perdido!”.

Apunta al centro de la diana: “(…) nosotros no nos estamos enfrentando a los pitiyanquis de aquí, nosotros nos estamos enfrentando es al imperio de los Estados Unidos, el imperio más poderoso de la tierra, es a eso que nos estamos enfrentando”.

Y señala de modo general las causas y sus consecuencias:

“Si nos descuidamos, si no hacemos el trabajo que tenemos que hacer, si nos dejamos confundir, bueno, ahí está un aviso, lo que pasó el 2 de diciembre. ¿No vieron al presidente de los Estados Unidos muy alegre, muy alegre, celebrando la victoria del No? Ahí está. ¿Ves? Ahí está”.

Lanza con sinceridad y evidente dolor, su crítica al pueblo que tanto ama y enfatiza la idea esencial:

“Tengan ustedes claro que nuestro enemigo, el imperio de los Estados Unidos, no perdona, no perdona. Si ellos lograran volver al gobierno, (…) lo que le esperaría al pueblo por 100 años más (sería): persecución, violencia, racismo, atropellos y miseria. Y ya no para nosotros, repito, ya yo viví, se trata de nuestros hijos, se trata de nuestros nietos, se trata de la Venezuela futura”.

El 17 de diciembre, en el Panteón donde están los restos de Bolívar y en el aniversario de su muerte, advierte:

“(…) las conspiraciones seguirán, y cada día el imperio y sus aliados en estas tierras utilizarán nuevas y más poderosas artimañas y argumentos para tratar de frenarnos, nuevas conspiraciones para tratar de apagar la llamarada bolivariana. ¡Pero no podrán, no podrán!”.

Chávez se recupera del revés (2008)

El 6 de enero, consagra buena parte del programa Aló Presidente a evaluar el resultado del Referendo. En su estilo coloquial, hace el balance crítico y expone las orientaciones para la etapa que comienza. No reprocha a quienes se abstuvieron. Asume él, en primer lugar, la responsabilidad.   Levanta la moral de todos sus seguidores e ilumina la nueva ruta, con realismo y espíritu ofensivo. Resume su propuesta en tres R: revisión, rectificación y reimpulso.

Reitera la capacidad del imperio para obrar sin demora: “cada acción que nosotros tomamos él viene de inmediato al contra ataque, eso implica un alto nivel de eficiencia. Ellos no pierden un segundo. Cualquier acción nuestra que ellos consideren que sea positiva, comienza a ser atacada de inmediato tratando de desfigurarla”.

Acepta con sensatez que no fue posible ampliar el marco constitucional, para dar un salto en la transición hacia el socialismo. Y ahora es menester afianzar la Constitución: “Este es nuestro marco, trabajémoslo, busquemos ahí todo el potencial que tiene. Desarrollémoslo”. No fue una derrota para siempre:  

 “Así son los caminos de la Revolución. Y más de una vez ha hecho falta una derrota para que nos obligue precisamente a revisar, a rectificar, a fortalecer. (…) Pero vendrán nuevos momentos y vendrán nuevas victorias. Porque nuestro camino es el camino de la victoria”.

Washington incrementa sus ataques. Colombia, cómplice (2008)

El gobierno de Bush busca aprovechar al máximo el traspié de Chávez. Incrementa su ayuda monetaria y la asesoría a los partidos y ONGs afines; coloca otra vez en sus listas al gobierno bolivariano como violador de los derechos humanos, auspiciador del terrorismo y del narcotráfico; e intensifica las campañas mediáticas que identifican a Chávez como antidemocrático, demagogo y desestabilizador de otros gobiernos. Además, propugna un conflicto entre Venezuela y Colombia, que incluye la posibilidad de desatar una guerra binacional, como pretexto para una intervención directa.

En enero, visita Colombia el Almirante Mike Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.   Declara que está “preocupado por la compra de armas por parte de Chávez” y expresa que ello pudiera “desestabilizar la región.” También ese mes John Walters, el llamado zar antidrogas estadounidense, se reúne con el presidente Álvaro Uribe en Colombia, y declaran a Venezuela como un país “cómplice del narcotráfico”, que representa “una amenaza para Estados Unidos y la región”. ¡Otra vez se califica a Venezuela de ser una amenaza!

Por su parte el Presidente Bush en su discurso ante la nación, alerta ante la “amenaza” de gobiernos “populistas” y “no democráticos” en la región, en obvia alusión al gobierno bolivariano. Y en febrero, el Pentágono envía el portaaviones Harry Truman al mar Caribe, para realizar maniobras, con el pretexto de prevenir potenciales ataques terroristas y eventuales conflictos allí.

Por primera vez en el caso de Venezuela, el Departamento del Tesoro sanciona a tres altos funcionarios del gobierno, acusándolos de mantener vínculos con el terrorismo y el narcotráfico, sin presentar pruebas.   Además, el director Nacional de Inteligencia, general Mike McConnell, publica el Informe Anual de Amenazas, donde se clasifica a Venezuela como la “principal amenaza contra Estados Unidos en el hemisferio”. Otro informe anual del Departamento de Estado, este sobre el narcotráfico, acusa a Venezuela de ser un país de “tránsito de drogas”, “lavado de dinero” y “cómplice del narcotráfico”. Es evidente que se trata de una escalada, que apunta hacia la criminalización del gobierno venezolano para crear pretextos que justifiquen futuras agresiones.

El Contraalmirante Joseph Nimmich, director de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial del Sur de Estados Unidos, se reúne en Bogotá con el Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia. Pocos días después, el 4 de marzo, el ejército de ese país invade territorio ecuatoriano, ametralla al comandante de las FARC–EP Raúl Reyes y a otra docena de personas en la selva fronteriza.

El jefe de la Policía Nacional de Colombia, declara que las computadoras que rescataron del bombardeo contra Reyes, evidencian que el Presidente Chávez dio más de 300 millones de dólares a las FARC, a la que Estados Unidos considera terrorista, y una cantidad de uranio y armamento.  

Esta agresión y las acusaciones contra Ecuador y Venezuela provocan una peligrosa crisis, estimulada por Estados Unidos. Ecuador rompe relaciones con Colombia y el gobierno de Venezuela ordena la salida del embajador colombiano en Caracas y retira a su embajador. Además, Venezuela paraliza el tránsito de importaciones y exportaciones con Colombia y moviliza tropas a la frontera.  Bush declara que Estados Unidos defenderá a Colombia, ante las “provocaciones” de Venezuela.

El 7 marzo se realiza en Santo Domingo la XX Cumbre de Jefes de Estado del Grupo de Río y la atención gira en torno al impasse existente entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Uribe, con cinismo y desfachatez, reconoce que ha violado la soberanía de Ecuador y lo justifica. Rafael Correa, Chávez y Daniel Ortega lo enfrentan con argumentos basados en el derecho internacional. Ningún presidente defiende a Uribe, que al quedar aislado baja el tono. De súbito, la situación se despeja gracias al papel conciliador del mandatario bolivariano, quien deviene artífice de la paz en el evento, secundado por el anfitrión Leonel Fernández. Chávez y Uribe se dan la mano y acuerdan superar la crisis, que los ha llevado casi a la ruptura total de relaciones. Correa acepta a regañadientes, y el conflicto sale de su punto álgido.

El líder de la boina roja ha actuado de ese modo, porque sabe que el único perdedor de tal desenlace pacífico es el imperio. Al siguiente día, en Caracas, dice:

“Ayer hubo un gran derrotado, el imperio norteamericano, ese fue el gran derrotado de ayer de la cumbre de Grupo de Río, (…) porque nadie debe dudar que es el imperio norteamericano quien todos los días anda elaborando planes, anda desarrollando acciones de distintos géneros para tratar de frenar el proceso de cambios en América Latina, para tratar de impedir una vez más, como lo ha impedido en estos siglos que han pasado, (…) la verdadera unión entre nuestras repúblicas, la verdadera unión entre nuestros pueblos”.

Ha sido, enfatiza, una verdadera prueba de fuego. Se le demostró “al imperio norteamericano y a sus agentes en estas tierras”, que ya no son Cuba y Venezuela solamente las naciones dispuestas a enfrentar las arremetidas del imperio: “demostramos (…) que somos capaces en menos de lo que canta un gallo de unirnos y de ser libres, como lo hicimos en estos últimos días Ecuador, Nicaragua, Venezuela, y casi todos los países de nuestra América”.

Bolivarianos ganan comicios regionales. Chávez promueve referendo para decidir reelección continua.  Bush termina su mandato. ¿Qué piensa Chávez sobre Obama? (2008)

En solidaridad con su homólogo boliviano Evo Morales, quien expulsa al embajador estadounidense de Bolivia el 10 de septiembre por conspirar contra su gobierno, Chávez adopta la misma decisión: un día después, expulsa al máximo representante de Washington en Caracas. Enseguida, el gobierno de los Estados Unidos hace lo propio con los respectivos embajadores de Bolivia y Venezuela.

Esta acción fraterna de Chávez es expresión de la fortaleza de los nexos que ha logrado Venezuela con varios países de la región. El ALBA ha avanzado de modo notable, ampliándose su membrecía con Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Honduras y varios países del Caribe, mientras el liderazgo de Chávez logra que Petrocaribe, iniciativa suya, se convierta en una organización sin precedentes, gracias a la solidaridad de Venezuela.

A escala de toda la región, se ha ampliado el grupo de gobiernos progresistas con El Salvador, Paraguay y Honduras, y varios gobiernos del Caribe anglófono; muchos de estos países se ven favorecidos por los altos precios del petróleo y alimentos, que adquiere sobre todo China. Cada vez es más preocupante para Estados Unidos el peso de la potencia asiática en su área de influencia y el ascenso de gobiernos indóciles. Chávez comprende el buen momento y vuelca sus energías a fin de impulsar tales procesos de integración, desde el ALBA hasta el Mercosur y Unasur, y numerosos acuerdos económicos bilaterales del gobierno bolivariano con esos países.

En el ámbito nacional, Venezuela logra notables avances, favorecido por el precio del petróleo que ha escalado a más de 100 dólares el barril y la aplicación de una política justa de redistribución social e inversión de la cuantiosa renta. Al finalizar el año, se ha superado la escasez inducida, y el gobierno logra reimpulsar las Misiones Sociales de salud, alimentación, educación, capacitación para el trabajo, entre otras, y aumentar la calidad de vida de casi toda la población. En cinco años, Venezuela casi ha duplicado su PIB (nunca crece tanto en un lapso tan breve), baja la pobreza general en 50 % y la crítica en 70 %, crea 2 millones de nuevos empleos, el salario mínimo supera los 500 dólares (el más alto de la región) y duplica las pensiones sociales.

Los comicios para elegir gobernadores y alcaldes el 23 de noviembre exhiben el recobro del apoyo mayoritario del pueblo al proceso bolivariano. De las 22 gobernaciones en disputa, la alianza gana 17 y el 75 % de las alcaldías. Chávez decide aprovechar el triunfo para promover la realización de un referendo, esta vez con el objetivo de hacer una enmienda a la Constitución, que establezca la posibilidad de la reelección continua de todos los cargos elegibles.

Al finalizar 2008, el líder bolivariano ha logrado neutralizar y derrotar las agresiones, presiones y maniobras del imperio durante los ocho años de la administración Bush, quien solo se ha anotado el autogol de su adversario el 2 de diciembre de 2007.

En los comicios de noviembre en Estados Unidos, triunfa el candidato demócrata Barack Obama. Aunque nunca lo expresa de modo público en ese lapso electoral, Chávez es receloso de la joven figura (se lo escuché personalmente). Piensa que Obama puede crear confusión, al generar esperanzas de cambios positivos en la política de Estados Unidos entre los sectores progresistas menos firmes de América Latina, el Caribe y el resto del mundo. ¿Qué ocurre después en realidad?

Barack Obama en escena. ¿Cómo percibe a Venezuela? (2009).

Obama asume la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero de 2009, en un escenario internacional signado por la crisis económica mundial más severa desde la década de 1930, los efectos de la política guerrista de su antecesor y el rechazo hacia ella en casi todo el mundo. Hereda un cambio sustantivo en el mapa político hemisférico, ocurrido entre 2003 y 2008. Han triunfado varios gobiernos progresistas y revolucionarios, entre ellos Venezuela, inclinado hacia un tránsito socialista, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, con posiciones antiimperialistas radicales, Argentina y Brasil, bajo gobiernos de centro izquierda, y el bloque de países caribeños agrupados en Caricom. Encuentra en la frontera sur una fuerte corriente de integración y unidad, que ha tomado forma en diferentes eventos y organizaciones: el ALBA–TCP, Petrocaribe, el Grupo de Río, Caricom, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el Mercado Común del Sur (Mercosur).

Apenas un mes antes, en diciembre de 2008 –por primera vez sin Estados Unidos– se han reunido en Brasil los 33 países vecinos en una cumbre sobre Comercio y Desarrollo, para dar los primeros pasos hacia una organización de Estados de América Latina y el Caribe. También la influencia estadounidense en la región se ha visto reducida por la creciente presencia de actores allende los mares, sobre todo China y Rusia, en busca de recursos naturales y comercio, para nutrir su propio crecimiento económico y/o sumar apoyo político.

El nuevo presidente norteño sabe que el rol de Chávez en tales cambios ha sido y continúa siendo medular. La Revolución Bolivariana se convirtió en la pieza más importante de la nueva correlación de fuerzas continental. Y en una dimensión histórica la Revolución Cubana, bajo el liderazgo de Fidel, ha aportado mucho a esta situación política en pleno desarrollo. Chávez comprende muy bien esa realidad y del fecundo nexo que lo une a Fidel nacen ideas y acciones, que aceleran tales mutaciones y provoca frecuentes dolores de cabeza a los gobernantes en Washington. Un atributo de la grandeza del barinés es haber comprendido que Venezuela, aún con su enorme riqueza petrolera, no puede alcanzar ella sola las metas endógenas de la Revolución Bolivariana. Y deducir, que el único camino es impulsar diversas formas de integración y solidaridad, a fin de contribuir a la unión histórica imaginada por Bolívar, que convierta a nuestra América en una fuerza esencial del equilibrio del mundo.

Él no se hace ilusiones sobre la inminencia de una catástrofe en Estados Unidos o del capitalismo mundial. Piensa que eso es erróneo, y afirma que el imperio será derrotado a largo plazo: “antes que termine este siglo”, suele decir. A la par evalúa las flaquezas estructurales y contradicciones del imperialismo, pues está persuadido de que es posible debilitarlo cada vez más. 

Las declaraciones de Obama acerca de las relaciones hemisféricas, son pocas durante la campaña electoral. Sus propuestas quedan recogidas en el documento New Partnership for the Americas, de mayo de 2008, donde se exponen tres directrices: defender la democracia y el Estado de Derecho; mejorar la seguridad y la lucha contra las amenazas comunes, el tráfico de drogas, las guerrillas y el terrorismo; y el impulso del bienestar regional, mediante el combate de la pobreza, el hambre y el cambio climático. También expresa disposición a dialogar con varios presidentes de los gobiernos progresistas del área, entre ellos Chávez, aunque critica su estilo agresivo y poco democrático. 

El flamante mandatario pretende recuperar los espacios perdidos en la región, durante el tiempo de la administración Bush. Inaugura la estrategia de política exterior y seguridad nacional, denominada poder inteligente (smart power), que combina los instrumentos tradicionales del denominado poder duro (hard power), el uso del poderío militar y la coerción económica, junto a los instrumentos del poder blando (soft power). Utiliza el contacto con líderes regionales para lograr determinados intereses –drogas, terrorismo, energía alterativa, aislar a Venezuela…– y provocar divisiones entre ellos. Afianza la política militarista tradicional del imperio, envuelta en una nueva retórica; busca tejer alianzas a fin de contrarrestar el avance de los gobiernos progresistas; crea expectativas sobre nuevos programas de ayuda económica, aunque no concreta ninguno; trabaja para disminuir la influencia de potencias adversarias, en especial China y Rusia, y se propone controlar los principales recursos estratégicos de la región. En todos estos objetivos, Venezuela es un obstáculo fundamental.

Cumbre de las Américas. Chávez ante Obama (2009)

La V Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago el 17 y el 18 de abril de 2009, se convierte en el primer escenario donde Obama muestra su proyección hemisférica. Allí expresa su disposición a construir una política “con” y no “para” América Latina y el Caribe, y que Estados Unidos sería un actor más en el hemisferio y no la potencia hegemónica. Pero esas declaraciones pronto se las lleva el viento.  Chávez predice tal derrotero y abre un compás de espera. Aunque no se cruza de brazos para dejar que los hechos muestren la verdad. Actúa en la Cumbre de las Américas con tacto hacia Obama, a la vez que expone de modo sincero sus opiniones respecto a cómo debían ser los nexos de Estados Unidos y la región.

Realiza allí una acción sorpresiva, de elevado impacto simbólico: regala a su homólogo el libro de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, y esa imagen recorre el mundo. ¿Por qué tal ocurrencia?    La idea le brota al cabo de escuchar a Obama en la cumbre, decir que solo hablaría del futuro y obvia al pasado. Piensa al contrario que es imposible abordar el porvenir, sin considerar la historia.  Esa noche en el hotel se le ocurre obsequiarle a Obama el libro de Galeano, que suele llevar consigo en una maleta junto a otros títulos, y además se lo dedica y entrega por sorpresa en el propio salón del evento. ¡Un jonrón con las bases llenas!

Su iniciativa más importante, sin embargo, fue proponer a sus ocho colegas del ALBA–TCP celebrar en Venezuela una cumbre, vísperas del cónclave de las Américas.  Además de los temas previstos, promueve elaborar un documento del ALBA a fin de presentarlo en la Cumbre de las Américas, al siguiente día.  El texto, elaborado y aprobado en menos de 24 horas, contiene uno de los más sagaces análisis y propuestas existentes respecto del sistema imperialista actual. El documento propone a la Cumbre de las Américas 15 temas de fondo a discutir y fundamenta el rechazo al proyecto de Declaración Final. Con tales credenciales, gracias a la audacia de Chávez y a su empeño se presenta el ALBA por primera vez en ese cónclave, creado y hegemonizado por Estados Unidos.  Nunca se había emitido en tales eventos criterios semejantes, y su fuerza es más notoria por ser la voz concertada de nueve países. Por ejemplo, dice:

“Demandamos al nuevo gobierno de los Estados Unidos, cuya llegada ha generado algunas expectativas en la región y en el mundo, que ponga fin a la larga y nefasta tradición de intervencionismo y agresión que ha caracterizado el accionar de los gobiernos de ese país a lo largo de la historia(…).  

“La legítima lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, y cualquier otra manifestación de las llamadas nuevas amenazas, no deben ser utilizadas como excusa para llevar a cabo actividades de injerencia e intervención en contra de nuestros países”.

La diatriba del ALBA resulta un disparo certero a la línea de flotación de esta cumbre americana, que no puede aprobar la declaración final, marcándose así la huella de los nuevos tiempos en las relaciones hemisféricas.

Imperio contraataca: Golpe en Honduras, bases militares en Colombia. Chávez lidera esgrima frente a Obama (2009)

Dos meses después, la conducta real de Obama se hace visible. Con el impulso del ALBA y de los demás gobiernos progresistas de la región, la Asamblea General de la OEA celebrada el 3 de junio en San Pedro Sula, Honduras, aprueba por aclamación dejar sin efecto la exclusión de Cuba de esa organización. Ahí, el papel del presidente Manuel Zelaya como anfitrión es relevante. Chávez tenía previsto ir a Honduras y El Salvador, pero horas antes recibe la información de que le han preparado sendos atentados, para asesinarlo en uno u otro lugar, y decide no viajar. Por su parte el gobierno cubano ratifica su posición de no regresar a la OEA, por considerarla anacrónica y viciada de modo irreversible, y reitera la idea de crear una entidad solo de países latinoamericanos y caribeños.

A 25 días de esa reunión de la OEA, el 28 de junio, Zelaya es víctima de un brutal golpe de Estado. Comienza así lo que Chávez denomina el contraataque del imperio en América Latina.  Estados Unidos posee una base militar –en Palmerola– y desde los tiempos de la Revolución Sandinista ha penetrado hasta los tuétanos a las fuerzas castrenses hondureñas.

Chávez logra con Zelaya un nexo estrecho y este decide ingresar a Petrocaribe y al ALBA. Radicaliza sus posiciones hasta el punto que promueve hacer un referendo, a fin de preguntarle al pueblo si está de acuerdo en convocar una Asamblea Nacional Constituyente. No lo dejan.  Aplican la fuerza militar e instauran una dictadura frente a la cual el pueblo hondureño inicia una resistencia tenaz. Consciente de lo que está en juego, el barinés no pierde un segundo y se pone al frente de un amplio movimiento solidario para aislar a los golpistas, apoyar a quienes resisten la dictadura y tratar de revertir la situación. Sabe que es la primera señal inequívoca de que el imperio ha comenzado un ataque a fondo contra los gobiernos y fuerzas progresistas y de izquierda, escogiendo el eslabón más débil para avanzar en sus planes

Es la primera prueba que el gobierno de Obama debe encarar para demostrar sus promesas. Desarrolla una política de doble carril: la subrepticia, de la CIA y el Pentágono, a cargo de diseñar y orientar el golpe, y la pública, ejecutada por el Departamento de Estado y el propio Obama, que aparenta rechazo a la acción golpista. Seis meses después, cuando se realizan elecciones amañadas para legitimar lo sucedido, el gobierno estadunidense no demora en reconocer al nuevo gobierno. Evidencia así la plena complicidad de Obama con el golpe militar.

Como parte del mismo contraataque, Estados Unidos y Colombia firman un acuerdo en Defensa y Seguridad, que se divulga en abril de 2009. Según este acuerdo, Colombia facilitaría a los Estados Unidos el acceso a siete instalaciones militares en su territorio.  Este pacto vino a fortalecer el Plan Colombia, o sea la vía militar para tratar de resolver el histórico conflicto interno. Chávez denuncia que tales bases además están enfiladas contra Venezuela, como plataforma de una eventual guerra binacional que sirva pretexto a una intervención directa de Estados Unidos en Venezuela.

Durante 2009 Venezuela es incluida otra vez en las listas del gobierno estadounidense, acusándola de apoyar el terrorismo, colaborar con el narcotráfico y violar los derechos humanos. En cada caso, recibe inmediata y firme respuesta del gobierno bolivariano. De todos modos, el clima inicial que se crea con la nueva administración de Estados Unidos, facilita el envío de los respectivos embajadores.

Gobiernos progresistas en ascenso. Chávez gana referendo a favor de reelección continua. Obama mantiene política imperial hacia Venezuela, con matices (2009)

Al concluir el primer año de Obama, es evidente que no obstante su estilo carismático y más flexible, las directrices de la política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos, no difieren bajo su gobierno. Respecto a Venezuela, el objetivo continúa siendo aislar y debilitar al gobierno bolivariano y propiciar su derrota, aunque disminuyen las declaraciones agresivas.

Por su parte, Chávez no rehúye poner en evidencia a Obama. Por ejemplo, en una entrevista en televisión que le realiza José Vicente Rangel el 17 de enero de 2010, comenta que Obama ya está generando frustración entre quienes se hicieron “una especie de ilusión”. Y afirma que puede terminar siendo “solo una ficha del imperio”.   Dice también: “Creo que es la continuidad de la política de Bush, la política imperial”. Explica que eso tiene que ver no solo con Venezuela, abarca a toda la región, “porque desde hace mucho tiempo Estados Unidos no hace política en América Latina, (…)”, 

“(…) con América Latina, como nos subestiman tanto y consideran que somos (…) su patio trasero, ellos sueltan los perros para acá, sueltan los perros al patio trasero a custodiar eso, el patio trasero de mi imperio”.

Al finalizar 2009, ha comprobado su predicción desde que Obama fuese candidato presidencial. Y no ha perdido oportunidad para desenmascararlo y denunciarlo. Al principio con tacto. Y sin rodeos a partir del golpe de Estado en Honduras. 

Génesis de la Celac. Obama aparenta cautela hacia Venezuela, mas aprueba nuevas sanciones y mantiene la conspiración (2010)

El 23 de febrero de 2010 se celebra en Cancún la Cumbre de la Unidad de la América Latina y el Caribe, cuyo principal objetivo es avanzar en las ideas para formalizar en Venezuela, el 5 de julio de 2011, Día de la Independencia, una organización regional de Estados, cuyo nombre, así como sus documentos constitutivos se decidirían en Caracas. Chávez no puede ser más feliz. El ambiente entre los presidentes es relajado y predomina la voluntad de crear una entidad de concertación política, cooperación e integración económica, y que se caracterice por el respeto a la diversidad cultural, al sistema político de cada país y a las normas del derecho internacional. En su discurso él alude de modo respetuoso a Obama, sin dejar de afirmar lo esencial:

“Obama es un buen tipo ¿saben? ¡Ah! Pero es Obama, el hombre y sus circunstancias, el imperio. Si Obama se pone contra el imperio, ten la seguridad que lo matan, lo matan como mataron a Kennedy, como mataron a Lincoln, y a cuantos otros mataron (…).  Él decidió vivir”.

Tal dinámica positiva regional, en la que el barinés desempeña un rol protagónico esencial, influye mucho para que Estados Unidos maneje con cautela su política hacia Venezuela. Aunque algunos altos funcionarios actúan diferente.  Durante 2010, el primer hecho relevante ocurre el 3 de febrero. El Director Nacional de Inteligencia, almirante Dennis Blair, dedica a Venezuela un amplio espacio en el informe que rinde al Senado sobre las principales amenazas a nivel mundial. Dice: “El presidente de Venezuela Hugo Chávez, se ha establecido como uno de los detractores principales a nivel internacional contra los Estados Unidos (…)”.  Y pone en duda “su futuro político a largo plazo”. No es casual que este informe se divulgue una semana antes de la Cumbre de Cancún, a fin de entronizar cizañas y divisiones. Afirma: “En cuanto a la política exterior, la influencia regional de Chávez tal vez haya ya llegado a su punto máximo, pero es probable que él va a continuar apoyando a sus aliados y movimientos políticos en países vecinos, buscando socavar a los gobiernos moderados y pro estadounidenses”. 

El texto dedica también una sección a las relaciones de Chávez con naciones de otras regiones, en particular Rusia, Irán y China.  Menciona las acciones de seguridad y defensa de Venezuela, y muestra una especial preocupación por los ingentes recursos bélicos que adquiere en Rusia. Cuya cifra –dice– en los últimos cinco años supera los 6 mil millones de dólares.  Mientras Obama sonríe y hace diplomacia, el poder duro actúa.  El gobierno bolivariano, continúa entre los enemigos de nivel global más importantes que el imperio busca derrotar. 

En septiembre, Washington vuelve a incluir a Venezuela en su lista de países que supone no cooperan con la lucha antidroga. Chávez reacciona el 17 de ese mes: “Acabo de autorizarle a nuestro canciller, un comunicado de respuesta a un nuevo atropello del imperio yanqui. (…) ¿Quién le dio el derecho a los Estados Unidos?”. Y enfatiza:

“si hubiera un ente objetivo en este mundo, que tuviera el derecho de elaborar una lista de países (…) que violan no sé cuántas leyes, que apoyan el terrorismo y el narcotráfico, (…) el gobierno de EEUU sería el primerito en la lista”.

El mismo lee después el texto, cuyo primer párrafo expresa de manera categórica el rechazo a la inclusión de Venezuela realizada “de manera unilateral, irresponsable y arbitraria por el gobierno de los Estados Unidos, pretendiendo erigirse en juez de la lucha antidrogas a nivel mundial”.

Ataque imperialista a Libia provoca solidaridad del líder bolivariano. Enfermedad repentina suya suscita nuevo escenario (hasta junio, 2011)

El 28 de enero de 2011 Chávez se reúne con los nuevos jefes de unidades militares y realiza un discurso lleno de mensajes. Cuando se habla del imperio, dice, es más que el gobierno de Obama: él “es un tipo de buena fe”, “pero resulta que lo pusieron ahí de presidente de un imperio que mata, que asesina, que intriga, que invade, que bombardea (…)”.  

La agresión de Estados Unidos a Libia en marzo de 2011, secundada por aliados europeos, y avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU –gracias a que Rusia y China se abstienen–, provoca una elevada preocupación en el barinés. Le duele la despiadada destrucción de ese pequeño país, el sufrimiento de su pueblo y la situación de Gaddafi, con quien ha compartido personalmente y sabe que es mendaz la imagen criminal de él creada por el imperio. Comprende, además, las implicaciones negativas que tiene para la OPEP y la geopolítica mundial la evolución de ese hecho. Y también, como un precedente para una futura agresión del imperio contra Venezuela. Por todo ello, no ceja de denunciar el ataque y de expresar solidaridad al pueblo libio y al presidente Muammar Gaddafi. El 20 marzo condena la agresión y explica que el principal objetivo es apoderarse del petróleo. Y alerta que existen planes para agredir a Venezuela. Sentencia:

“Que ni se le ocurra al señor Obama y sus aliados, porque brotarían de esta tierra millones de Guaicaipuros, los lanceros de las Queseras del Medio, de Mucuritas”.   

El 30 de marzo, desde Bolivia, denuncia que las potencias agresoras de Libia orquestan una acción similar contra Siria. Y reitera la importancia de la unión de América Latina y el Caribe, “porque ningún país solo podrá frenar la locura imperial”. En este contexto, Washington decide imponer el 24 de mayo sanciones a Pdvsa, por haber vendido y enviado dos cargamentos con aditivo para gasolina a Irán.   Chávez refuerza su idea de que es urgente prepararse para las variantes peores, incluso una intervención militar directa.

Días después, en abril, comparecen cuatro altos funcionarios en una audiencia conjunta ante la Cámara de Representantes: Thomas Delare, director a cargo de la Oficina de Sanciones del Departamento de Estado, Daniel Benjamin, coordinador para la lucha antiterrorista, Kevin Whitaker, subsecretario adjunto del Departamento de Estado para América Latina y Adam Szubin, titular de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Ellos sostienen que el gobierno de Estados Unidos no descarta incluir a Venezuela en la lista de Estados que patrocinan el terrorismo. Reiteran que el gobierno estadounidense tiene preocupaciones “significativas” por los presuntos vínculos de miembros del gobierno venezolano con organizaciones terroristas, como las FARC y el ELN de Colombia, y la ETA de España. También aluden a las relaciones del presidente Hugo Chávez con Irán y Siria. Estas acciones son señales claras del aumento de las presiones contra Venezuela y de la existencia de un plan estratégico, destinado a derrocar al gobierno bolivariano. Chávez responde a tales presiones, vía Twitter:

“¿Sanciones contra la Patria de Bolívar, impuestas por un gobierno imperialista gringo? Muy bien. ¡Entonces aplíquelas señor Obama! ¡No olvide que nosotros somos los hijos de Bolívar!”.

La creciente hostilidad del gobierno imperial, está asociada a su pretensión de desestabilizar el país para favorecer a la oposición, de cara a las elecciones presidenciales previstas en octubre de 2012. En junio, la inesperada enfermedad del Presidente Chávez crea un nuevo escenario. Y el imperio no tarda en reajustar sus planes.

Dolencia de Chávez genera escenario volátil. Washington comienza a implementar de modo acelerado planes para derrotar a la Revolución (desde julio, 2011)

La noticia de que Chávez ha sido operado en Cuba de un tumor cancerígeno, desata una honda preocupación en el pueblo bolivariano y en millones de seres humanos que lo admiran y quieren en el mundo.  A la par, buena parte de sus enemigos dentro y fuera de Venezuela se frotan las manos. Ha llegado, piensan, la oportunidad esperada de acabar con la Revolución Bolivariana. Apuestan a la muerte de Chávez en el tiempo más breve.

Junto a sus acólitos venezolanos y de otros lares, el imperio mueve de inmediato su maquinaria de guerra psicológica y otros instrumentos, para desestabilizar el país y crear condiciones aceleradas que permitan hacerse del poder en el corto plazo. Comienzan a dar pasos hacia los comicios previstos a finales de 2012, y actúan con premura al suponer que Chávez morirá antes. Valoran también vías violentas y elecciones presidenciales adelantadas, si fallece el Primer Mandatario o queda inhabilitado por su enfermedad.  La fiera se excita y se coloca en posición de ataque.    

Chávez se mantiene ofensivo. Nace la Celac (julio-diciembre, 2011)

Saber que tiene cáncer, como es lógico, sacude a Chávez.  Tenía todo su empeño puesto en la cumbre para crear la Celac, el 5 de julio de 2011 en Venezuela, y ahora debe postergarse.  Enfrenta la enfermedad con esperanza y elevada entereza. En ningún instante deja de ser el líder que su pueblo tanto ama y necesita.  Sabe además que tendrá limitaciones para tener contactos físicos con la gente a lo largo del país, como siempre ha hecho. Los sustituye por medio de diálogos telefónicos con varios periodistas. Además, establece pláticas telefónicas con diferentes personas, y habla por esa vía a participantes en eventos, igual que lo ha hecho siempre de cuerpo presente. 

Desmiente las falacias que los adversarios divulgan sobre su enfermedad, se burla de ellas y las ubica en el contexto del plan que tiene el imperio para aprovechar tal circunstancia, generar incertidumbre y divisiones y lograr un escenario de desestabilización que permita intentar un golpe de Estado. Y si no fuera posible, una intervención militar directa tipo Libia. Le martilla pensar que “el modelo” empleado por Estados Unidos y sus compinches europeos para atacar a ese país, es una variante contemplada en los planes estratégicos del imperio para apoderarse del petróleo venezolano y tratar de destruir a la Revolución.

No demora en proclamar su candidatura para las elecciones presidenciales de 2012, y pronostica que la oposición sufrirá otra derrota aplastante. Advierte que, por ser así, tratarán una vez más de desconocer los resultados, con el aval de Estados Unidos, a fin de generar violencia y desplegar el que llaman “Plan b”. De modo creciente, el gobierno de Obama y sus asociados en Venezuela y en otros sitios, arremeten contra Chávez. Buscan hacerle más difícil la faena de gobernar, desgastarlo si participa en las elecciones del siguiente año y desajustar el país. Chávez no les quita el guante de encima. A la Mesa de Unidad Democrática (MUS) la llama Mesa de United States, y basado en ese mote despliega sus argumentos para reiterar que sus miembros actúan según los dictados de la Casa Blanca.

El 1 de agosto, enseguida que regresa de Cuba luego de ser operado dos veces, dice al periodista Ernesto Villegas: Venezuela es la primera reserva de petróleo del mundo y “eso nos obliga a nosotros a incrementar nuestra independencia, nuestro poderío y capacidad para defender a nuestro país y que nuestros hijos y nietos sean capaces de defenderlo y evitar cualquier agresión contra Venezuela”.  Y formula otra opinión esencial. La oposición, dice, no puede llegar a gobernar el país otra vez,

“sería el desastre, el desastre más grande, picarían el país en pedacitos otra vez como lo tenían, lo entregarían completico al gobierno yanqui, que es lo que quieren los yanquis (…)”.

El 5 de agosto dialoga otra vez con Villegas durante su programa. Y reitera que la oposición se está preparando para planes violentos “la antidemocracia, el entreguismo, la búsqueda de intervención internacional, imperial (…)”. Y exhorta a la astucia, “guerra avisada no mata a soldados y si lo mata es por descuidado”. Dos días después, en una entrevista exclusiva en televisión con José Vicente Rangel comenta: “Nosotros tenemos una estabilidad obtenida a dura lucha, una estabilidad yo digo que sólida, pero ojo, una estabilidad asegurada, pero no es lo mismo decir asegurada que decir garantizada para siempre, ¡no!, está amenazada nuestra estabilidad, hay un imperio allí”. Y añade:

“(…) la estabilidad política, económica tenemos que seguirla fortaleciendo y seguirla garantizando, para evitar aquí cualquier emboscada”.

El 14 de agosto, contacta por teléfono con los participantes en un evento que realiza el PSUV. Y expresa una idea clave: los enemigos no podrán derrotar a la Revolución, “pero depende de nosotros”.

Como ha adelantado el barinés, Estados Unidos refuerza sus decisiones encaminadas a debilitar el poder bolivariano y crear un escenario de desestabilización creciente.  El 5 de septiembre, Obama decide incluir a Venezuela entre los países que “han fracasado manifiestamente” en el último año en cumplir sus compromisos de lucha contra el narcotráfico. Y se establecen sanciones a cuatro funcionarios de alto rango, por supuestos nexos con el narcotráfico internacional, sin presentar pruebas. Venezuela emite declaraciones donde rechaza de modo categórico tales acusaciones y la prerrogativa que se ha arrogado el gobierno estadounidense de enjuiciar a otras naciones. Chávez declara a unos periodistas el 9 de septiembre que esa lista forma parte de la tragicomedia del imperialismo. Y reta al Presidente Obama “a que presente las pruebas de esa infamia, que él sencillamente aprueba, el que calla otorga, él es el Presidente de los Estados Unidos”. Una infamia, dice, 

“que forma parte de las agresiones contra Venezuela, del empeño del imperio yanqui de colocar a Venezuela algún día, sumando una cosita con la otra, y con la otra, en la lista de los estados que ellos llaman fallidos”.

Ese día, en una reunión de Ministros del ALBA, en Caracas, propone que ese ente lance una contraofensiva con los gobiernos, movimientos sociales e intelectuales amigos de todos los continentes, “para contribuir con lo que hemos llamado frenar la locura imperial”, que “tiende a convertirse en un incendio universal”. Enfatiza: “No podemos nosotros permitirlo. Desde América Latina y el Caribe tenemos que consolidar este espacio como una zona de paz.  (…) Y desde aquí irradiar luces de paz, luces de armonía al mundo, a un nuevo mundo que puja por nacer. Y los viejos imperios y los nuevos imperios están empeñados en que no nazca ese mundo nuevo de paz, de equilibrio, de pluripolaridad”.

Por fin, el 2 de diciembre se inaugura en Caracas la Cumbre de la Comunidad de Estados de la América Latina y el Caribe (Celac). En su papel de anfitrión, él despliega al máximo su carisma y sabiduría, para contribuir al éxito del histórico evento. En su discurso, pone énfasis en el nervio vital: “O hacemos una Patria Grande o no habrá Patria para nadie en estas tierras”.   Llama a poner por delante los objetivos supremos e insiste en lo que denomina “la unidad sustantiva”, “la unidad real, concreta, el Plan de acción de Caracas”. 

El parto de la Celac, representa una derrota importante para el poder hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio. Chávez lo sabe… y el imperio también. No es casual, por ende, que el diario El Universal, de estrecho nexo con la embajada de Estados Unidos, publique el 19 de diciembre una entrevista exclusiva –con preguntas y respuestas escritas– realizada al presidente de ese país. Algo excepcional en Venezuela.

Obama afirma que a Estados Unidos le “preocupan las acciones” del Gobierno de Hugo Chávez, ya que hay algunas que “han restringido los derechos del pueblo venezolano, han amenazado los valores democráticos básicos y han dejado de contribuir con la seguridad en la región”. Además, dice: “Hasta la fecha las autoridades venezolanas han demostrado muy poco interés” en los “esfuerzos comunes para impedir el terrorismo y el narcotráfico”. Estos dos temas, son recurrentes en las acusaciones que Estados Unidos viene armando a Venezuela. Chávez reacciona el mismo día, desde una reunión del Gabinete en Miraflores. Le pega duro:

“Por cierto que míster Obama salió por ahí atacándonos, no, bueno eso no nos extraña a nosotros para nada, es la voz del imperialismo. Obama, métete con tus cosas chico, dedícate a tú país que lo tienes vuelto un desastre (…). Obama, eres un farsante, déjanos tranquilos que nosotros somos libres y más nunca seremos colonia tuya ni de nadie”.

Además, dice enfático:

“no va a venir los Estados Unidos ni Obama, ni nadie a imponernos su política, ah, eso ocurría antes, cuando aquí gobernaba la burguesía y Venezuela no era libre y Venezuela estaba era amarrada y tenía era que seguir los lineamientos que venían de allá del Departamento de Estado, de la Casa Blanca. Eso se acabó”.

Con su entrevista pactada, Obama entró a Venezuela en busca de lana y salió trasquilado. No obstante, en ella da un espaldarazo y alienta a sus cómplices vernáculos y de otros países. Ese es su principal objetivo, de cara al plan que ha comenzado a activar el imperio tras suponer que es inminente la muerte de Chávez.

Sin embargo, 2011 fue un lapso favorable para la Revolución Bolivariana. El PIB alcanza 328, 600 millones de dólares, más de tres veces superior al de 1998. La inversión social en los doce años de gobierno bolivariano llega a 468.618 millones de dólares, superior en 400 % respecto del período 1986–1998. La calidad de vida del pueblo en salud, educación, cultura, deportes, seguridad social, salarios e ingresos y otros indicadores, son visibles en todo el país, junto al protagonismo de mucha gente en el ejercicio del poder político y estatal, y el afianzamiento de la conciencia nacional y el orgullo patrio.

El imperio acrecienta sus acciones contrarrevolucionarias. Reacciones de Venezuela (2012)

Durante 2012, el tema de la salud de Chávez y los desenlaces posibles de la grave enfermedad que lo aqueja, se convierte en el centro de la atención del pueblo bolivariano y de sus adversarios. Una nueva intervención quirúrgica el 26 de febrero, donde le extraen otro tumor cancerígeno, la recuperación ulterior que le permite participar con un esfuerzo sobrehumano en el proceso electoral que culmina en su victoria el 7 de octubre, dos meses después otra recaída más peligrosa que lo lleva a la cuarta operación el 11 de diciembre y al epílogo fatal el 5 de marzo de 2013, todo ello marca la dinámica política venezolana en el período.

Las líneas de acción contra Venezuela diseñadas en Washington desde junio de 2011, y que comienzan a ejecutar en los meses siguientes, son reforzadas en 2012 y las ajustan acorde con la evolución de la salud del líder bolivariano. Priorizan un componente nuevo: la guerra económica, que incluye el inicio del desabastecimiento programado, el ataque al valor del bolívar para aumentar la inflación, mayor contrabando de extracción y una campaña de los medios para generar zozobra y desconfianza en los mercados.  Sabiendo de la amenaza real de una agresión de Estados Unidos a Venezuela, en su discurso en la AN en enero de 2012 para rendir cuentas de la gestión anual del gobierno, Chávez alerta una vez más sobre ese peligro y lanza un mensaje:

“Bueno, les voy a decir algo así grosso modo. Solo con la primera entrega de equipos militares que han llegado de Rusia y algunos de China, en el año 2011 nosotros hemos duplicado, solo en un año, todo el poderío militar que pudo haber tenido Venezuela a lo largo de la historia de un siglo, el poderío de defensa del país”.

En diferentes fechas del año, el gobierno del norte reitera la inclusión de Venezuela en las rutinarias y arbitrarias listas que divulga, con su dictamen sobre los países que a su juicio son violadores de los derechos humanos, y que apoyan el narcotráfico y el terrorismo. El gobierno bolivariano responde con sólidos argumentos cada una de tales acusaciones infundadas y en el caso de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), decide retirarse de manera definitiva. 

Reelección de Chávez en octubre y el triunfo bolivariano en comicios regionales, reafirman solidez de la Revolución. (2012)

Aunque el gobierno de Estados Unidos se involucra a fondo en el apoyo del candidato de la oposición, con recursos monetarios, asesoría y otras variantes –por ejemplo, el uso de robots para hacer cientos de miles de llamadas grabadas desde el exterior a favor de Capriles–, sus voceros y autoridades no se inmiscuyen de manera pública en el proceso. También en aquel país está desarrollándose la lid electoral, donde Obama aspira a ser reelegido y no le conviene que ingrese en la campaña el tema venezolano, por un lado, y por el otro quiere evitar que Chávez pueda sacar provecho a su favor, si Estados Unidos apoya abiertamente a Capriles.

El barinés no deja de exponer sus posiciones conocidas sobre el nexo de la oposición con el imperio, y de indicar que la intención de aquella es volver a entregar el país al dominio de Estados Unidos, con una política neoliberal y de dependencia neocolonial. Sin embargo, no coloca en el centro de sus discursos el enfrentamiento a Obama (como hizo con Bush en las presidenciales de 2006), e incluso llega a decir que si él fuera estadounidense votaría a su favor (toma muy en cuenta, con seguridad, que el candidato republicano es ultra reaccionario). Y una vez que Obama es reelecto, el 9 de noviembre lo exhorta a reflexionar primero en su país “que tiene bastantes problemas” y a dejar de desestabilizar e invadir otros países.

El 7 de octubre, es reelegido para cumplir su tercer mandato con el 55 % de los votos emitidos. El gobierno de Obama reconoce el triunfo al siguiente día y pide “tener en cuenta las opiniones” de aquellos que votaron por el candidato opositor,

Se agrava enfermedad de Chávez. Último mensaje suyo al pueblo y a la FANB (diciembre 2012, enero 2013)

En la noche del sábado 8 de diciembre de 2012, en una alocución sorpresiva desde Miraflores informa al país que debe someterse en breve a una cuarta intervención quirúrgica, pues se han encontrado nuevamente células malignas. Lo acompañan el vicepresidente Nicolás Maduro y varios miembros del gabinete. Expresa sus palabras sereno y con elevado realismo. Enfatiza una idea: “Los adversarios, los enemigos del país no descasan ni descansarán en la intriga, en tratar de dividir, y sobre todo aprovechando circunstancias como estas. Entonces, ¿cuál es nuestra respuesta? Unidad, unidad y más unidad. ¡Esa debe ser nuestra divisa!”

Y se detiene después en el punto central: “Aunque suene duro”, afirma severo, si se presentara alguna “circunstancia sobrevenida”, como dice la Constitución, “si algo ocurriera” que a él lo inhabilitara de alguna manera, y obligara a convocar elecciones, pide desde su corazón que Nicolás Maduro sea elegido Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Exclama su gran orgullo: “¡Hoy tenemos Patria! Y pase lo que pase en cualquier circunstancia, seguiremos teniendo Patria (…)”. Dicho esto, hace un llamado y una alerta:

 “Patriotas de Venezuela, hombres y mujeres: Rodilla en tierra, unidad, unidad, unidad de los patriotas. No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades –del tamaño que fueren– la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria”.

El 11 de diciembre, otra vez en La Habana, es objeto por cuarta ocasión de una intervención quirúrgica que dura seis horas. Tres días después, el Presidente Obama es entrevistado por el canal Univisión de Miami. Le preguntan: “¿Qué mensaje tiene usted para el pueblo venezolano, en Venezuela y en Miami, en torno al futuro de su país posiblemente sin Chávez?”. Responde: “Hemos visto de Chávez en el pasado políticas autoritarias y represión a la disidencia. No especularé sobre su condición médica (…). Y quisiéramos ver una fuerte relación entre nuestros dos países, pero no vamos a cambiar nuestras políticas, que tienen como prioridad que haya libertad en Venezuela”.

¿Declaraciones inoportunas? Es evidente que han sido pensadas de cara al esperado desenlace. El gobierno imperial presume que al ocurrir este, surgirá una coyuntura excepcional que le favorecerá en sus designios. Por eso su principal vocero, Obama, indica a los subalternos la señal para actuar, con el objetivo de recobrar a toda costa el poder restaurador de sus intereses.

En respuesta, la cancillería venezolana emite un comunicado el propio 14 de diciembre, en el que “rechaza de la manera más tajante las declaraciones indignantes del presidente de los Estados Unidos Barack Obama (…)”.  Entre sus réplicas, dice: “Por primera vez en 200 años de independencia el pueblo venezolano está construyendo su propio destino, gracias a la Revolución Bolivariana”.   Y concluye: “Con sus declaraciones infames, en este momento tan delicado para Venezuela, el presidente de los Estados Unidos asume la responsabilidad de conducir las relaciones bilaterales hacia un deterioro mayor, dejando en evidencia la continuidad de su política de agresión e irrespeto hacia nuestro país”.

Chávez recibe dos noticias placenteras en su lecho de enfermo en Cuba: el 16 de diciembre, los candidatos del Gran Polo Patriótico han ganado 20 de las 23 gobernaciones disputadas en los comicios de ese día. Y al finalizar 2012, se cumplirá el plan de construir 200 mil nuevas viviendas, las que sumadas a las del año 2011 suman 350 mil: un compromiso suyo al que ha entregado el alma y muchas energías.

El 26 de diciembre, el vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro, denuncia que detrás de la campaña contra el Presidente Chávez y su estado de salud, está el imperio y sus laboratorios de guerra psicológica: “Tienen el alma podrida de odio, amargura, desprecio y revanchismo”. Un mes después, el 26 de enero de 2013, Maduro da a conocer los últimos mensajes de Chávez, que revelan su preocupación por los planes contrarrevolucionarios de Estados Unidos y la plena confianza en el pueblo bolivariano:

Díganle a mi Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a los soldados de la Patria, que me emociona y les agradezco emocionado su lealtad, su unión, y los llamo a mantenerse en despliegue permanente por todos los caminos de la Patria, garantizando la estabilidad, la soberanía y la seguridad de nuestro pueblo.

A nuestro pueblo, un llamado a no bajar la guardia ante la conspiración permanente del imperialismo y la derecha nacional. ¡No bajar la guardia! 

No creo necesario realizar consideraciones finales. Confío en la capacidad de los lectores para deducir sus propias opiniones y conclusiones. Solo deseo formular una pregunta: ¿Acaso podría seguir existiendo la Revolución Bolivariana sin su sello distintivo esencial, el antimperialismo de Chávez?  

Legado antiimperialista de Chávez (I)

Legado antimperialista de Chávez (II)


Hugo Chávez /