Más de 20 personas murieron en Sudán tras ataque terroristas de las FAR
Sin un acuerdo verificable, Sudán podría entrar en una fase de fragmentación territorial prolongada, con riesgo de desestabilización regional, advirtió la ONU a finales de diciembre de 2025.

Al menos 22 personas murieron y ocho resultaron heridas este jueves tras un ataque del grupo terrorista Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) contra un hospital en la provincia de Kordofán del sur, al sur de Sudán, según la ONG local Red de Médicos de Sudán.
«Veintidós personas, incluidos el director del hospital militar Al Quake y otros tres trabajadores de salud, perdieron la vida y ocho más sufrieron heridas como resultado de ataque de las FAR contra el hospital» detalla un informe de la ONG.
Estos hechos se suman a los innumerables ataques y enfrentamientos entre el Ejército al mando de Abdel-Fattah al-Burhan contra el grupo terrorista dirigidas por Mohamed Hamdan Dagalo, que ha dejado decenas de miles de muertos, cerca de 12 millones de desplazados y un colapso institucional que ha paralizado al país.
La ONU advierte que, sin un acuerdo verificable, Sudán podría entrar en una fase de fragmentación territorial prolongada, con riesgo de desestabilización regional.
En diciembre de 2025, el teniente general Yasser al-Atta, miembro del Consejo de Soberanía de Sudán y segundo al mando del Ejército nacional, acusó a los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de financiar una “guerra racial” en el país africano y de comprar el silencio de las potencias occidentales frente a las masacres cometidas por las Fuerzas de Apoyo Rápido.
Al Atta aseguró que el presidente emiratí, Mohammed bin Zayed, “ha lanzado una guerra racial contra el pueblo sudanés” mediante su respaldo a las FAR. “Entraron en las casas de la gente en Jartum y otras ciudades. Saquearon y destruyeron hospitales, electricidad, agua… todo lo que mantiene viva a la población”, denunció el general, quien lamentó el silencio internacional pese a la evidencia difundida en redes sociales. “Ese silencio fue comprado con el poder del dinero de los Emiratos Árabes Unidos”, afirmó. De igual manera, esto se suma a las denuncias de la complicidad y financiamiento de los Estados Unidos a grupos insurgentes implicados en diferentes escenarios del conflicto.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el conflicto ha dejado unas 40.000 víctimas mortales en los últimos dos años. Mientras tanto, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos reportó más de 3.300 civiles muertos desde enero de 2025, una cifra que representa casi el 80 % de todas las muertes civiles de 2024.
Asimismo, el 25 de diciembre de 2025, el primer ministro de Sudán, Kamel Idris, presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU una iniciativa integral destinada a detener la guerra que desde 2023 devasta al país africano y ha sido calificada por Naciones Unidas como “la peor crisis humanitaria del mundo”.
El plan contemplaba un alto el fuego supervisado por la ONU, la Unión Africana y la Liga Árabe, acompañado de la retirada total y el desarme de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) de todas las zonas que actualmente ocupan.
Al respecto, fuentes diplomáticas reconocen que el plan enfrenta resistencias, en particular porque implicaría una victoria política y militar para el gobierno sudanés, lo que dificulta que las FAR acepten una negociación que las desarme y reduzca su peso en el escenario interno. Idris sostuvo que una tregua “no tiene ninguna posibilidad de éxito” sin el confinamiento de las fuerzas insurgentes en campamentos supervisados y con verificación internacional.
