César Pérez Navarro •  Internacional •  05/03/2026

Europa se niega a entrar en la guerra contra Irán y cuestiona la legalidad de una ofensiva unilateral “fuera del derecho internacional”

  • El vicepresidente de la Comisión Europea responsable de Prosperidad y Estrategia Industrial, el liberal francés Stéphane Séjourné, señala a Trump tras sus advertencias de dejar de comerciar con España: «Cualquier amenaza comercial dirigida a un Estado miembro es una amenaza contra la Unión Europea«.
  • […] Recordamos que la seguridad internacional se basa en el respeto del sistema multilateral y en el papel central de las Naciones Unidas. En este contexto, consideramos esencial reactivar la vía diplomática y retomar urgentemente las negociaciones sobre el programa nuclear iraní  […].
Europa se niega a entrar en la guerra contra Irán y cuestiona la legalidad de una ofensiva unilateral “fuera del derecho internacional”

Tras una vacilación inicial por parte de los principales países europeos, entre ellos Reino Unido, Francia y Alemania, la decisión unánime es no sumarse a la guerra contra Irán, marcada por ataques de Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo que incluyen crímenes deliberados y atroces desde los primeros bombardeos. Aunque mantienen su alianza estratégica con Washington, los gobiernos europeos insisten en que el conflicto plantea serias dudas sobre la legalidad internacional y reclaman una salida diplomática.

En un comunicado conjunto, Londres, París y Berlín señalaron que no participarán en las operaciones militares, aunque sí mantendrán capacidades defensivas para proteger a sus fuerzas y aliados en la región.

Una postura que debe tratarse con su debida cautela, pero que -por el momento- congela el seguidismo y sumisión de Europa a los intereses de EE.UU. e Israel.

Francia cuestiona la legalidad de la ofensiva

El presidente de Emmanuel Macron ha sido uno de los líderes europeos más claros al expresar dudas sobre la legitimidad de la intervención.

El mandatario francés afirmó que los bombardeos contra Irán están “fuera del derecho internacional”, aunque al mismo tiempo subrayó que Teherán tiene responsabilidad en la escalada regional por su política nuclear y su apoyo a milicias en Oriente Próximo.

Macron insistió además en la necesidad de retomar la vía diplomática para evitar una guerra regional de gran escala y reclamó la reactivación de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. A pesar de ello, Francia ha autorizado a EE.UU. a utilizar sus bases en Oriente Medio.

Reino Unido apuesta por la contención

El primer ministro británico, Keir Starmer, también ha evitado comprometer a Reino Unido en la ofensiva.

Londres ha defendido una posición de cautela, centrada en la protección de sus intereses y aliados en la región, al tiempo que pide rebajar la escalada y retomar el diálogo entre Washington y Teherán.

La posición británica refleja una tendencia compartida por varios socios europeos: apoyar políticamente a Estados Unidos sin implicarse directamente en el conflicto armado.

La UE pide respeto al derecho internacional

Desde Bruselas, la reacción ha seguido una línea similar.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, reclamaron públicamente contención y recordaron que todas las partes deben “ejercer la máxima moderación” y “respetar plenamente el derecho internacional”.

Para varios dirigentes europeos, la preocupación no es solo la escalada militar, sino también el precedente político de una intervención militar sin respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU. Ese escenario, advierten diplomáticos comunitarios, podría erosionar aún más el sistema internacional basado en normas.

El recuerdo de Irak y el temor a una guerra regional

El debate europeo está marcado además por el precedente de la guerra de Irak de 2003. Diversos gobiernos temen que una intervención militar sin legitimidad internacional repita los errores de aquel conflicto y desestabilice aún más Oriente Próximo.

Al mismo tiempo, las capitales europeas temen verse arrastradas a una guerra regional que podría afectar a la seguridad energética, provocar nuevas crisis migratorias y ampliar el enfrentamiento a otros actores del Golfo y del Mediterráneo.

España, en la vanguardia del rechazo a EE.UU. e Israel y defensa de la legalidad internacional

Entre los gobiernos europeos, el de Pedro Sánchez ha adoptado una de las posiciones más contundentes contra la guerra, y cuenta con el respaldo de Bruselas.

En una intervención televisada, el presidente del Gobierno español defendió el “no a la guerra” y aseguró que España no participará en el conflicto ni facilitará acciones militares, advirtiendo contra repetir los errores de la invasión de Irak. Igualmente, niega el uso de las bases militares de Rota y Morón para acciones destinadas a esta guerra. La utilización de sendas bases se regula principalmente por el Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y EE. UU. firmado en 1988 y modificado varias veces, y requiere autorización previa del gobierno español, especialmente si implica operaciones de combate, se afecta a terceros países o supone cambios importantes en el uso de la base. Todos los supuestos se contemplan en esta agresión a Irán al margen de la ONU.

En otro momento calificó la escalada como “una ruleta rusa con el destino de millones” de personas, insistiendo en que España no será cómplice de una guerra por presión externa.

El extraño misil que aterrizó en Turquía y que elevó la tensión

La tensión se incrementó aún más después de que un misil explotara en territorio turco, un incidente que despertó temores de una ampliación del conflicto hacia países de la OTAN.

Sin embargo, el Gobierno iraní ha negado haber lanzado el proyectil, rechazando las acusaciones y asegurando que no ha atacado a Turquía. No se descartan sospechas de un intento de implicar a la OTAN mediante una vulgar acción de bandera falsa.

Mientras el conflicto sigue escalando, la posición de la mayoría de países europeos se mantiene en un delicado equilibrio: apoyo diplomático a sus aliados, pero negativa a implicarse en una guerra que muchos consideran iniciada de forma unilateral y al margen de los mecanismos de la ONU.

La ONU exige alto el fuego, diálogo y respeto al derecho internacional

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que el ataque militar de Estados Unidos y Israel contra Irán supone una grave escalada que amenaza la paz y la seguridad internacionales, e instó a todas las partes a detener las hostilidades y retomar la vía diplomática. La crisis fue debatida en una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde las posiciones quedaron profundamente divididas: mientras Washington y Tel Aviv defendieron la operación como una acción preventiva frente al programa nuclear iraní, Teherán y varios países denunciaron una violación del derecho internacional y de la Carta de la ONU, reclamando investigaciones sobre los ataques y sus consecuencias civiles.

China y Rusia mantienen su condena en la Organización de las Naciones Unidas y califican como agresión el ataque de EE.UU e Israel, advirtiendo de que pueden desestabilizar gravemente Oriente Medio. Moscú sostiene ante el Consejo de Seguridad que las justificaciones de Washington son “infundadas” y asegura que no existen pruebas de que Teherán esté desarrollando armas nucleares, mientras Pekín exige el cese inmediato de los bombardeos y defiende el respeto a la soberanía iraní y al derecho internacional. Ambos países han impulsado la convocatoria de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad y reclaman retomar el diálogo diplomático para evitar una escalada mayor del conflicto.

Comunicado conjunto de Francia, Alemania y Reino Unido

“Los líderes de Francia, Alemania y el Reino Unido reiteramos nuestra profunda preocupación por la grave escalada de tensiones en Oriente Próximo tras los recientes ataques contra Irán.

Reafirmamos nuestro compromiso con la seguridad regional y con la estabilidad internacional. Irán no debe desarrollar ni adquirir un arma nuclear. Sin embargo, subrayamos que cualquier respuesta a la crisis debe respetar plenamente el derecho internacional.

Instamos a todas las partes a ejercer la máxima moderación y a evitar acciones que puedan agravar aún más la situación o provocar una escalada incontrolada del conflicto.

Recordamos que la seguridad internacional se basa en el respeto del sistema multilateral y en el papel central de las Naciones Unidas. En este contexto, consideramos esencial reactivar la vía diplomática y retomar urgentemente las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Nuestro objetivo sigue siendo una solución política que garantice la seguridad de la región, preserve la estabilidad global y evite una nueva guerra en Oriente Próximo.”


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