John Wendle / ACNUR •  Redacción •  Internacional • 01/08/2020

Un informe de ACNUR advierte de las muertes y violaciones de derechos humanos de la migración africana

Miles de refugiados y migrantes mueren mientras otros sufren abusos extremos de los derechos humanos, en las travesías irregulares entre África del este y oeste, y la costa mediterránea africana.

Un informe de ACNUR advierte de las muertes y violaciones de derechos humanos de la migración africana

Un nuevo informe presentado hoy por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados y el Centro de Migración Mixta (Mixed Migration Center -MMC por sus siglas en inglés) del Consejo Danés para Refugiados, titulado “En este viaje, a nadie le importa si vives o mueres”,  detalla cómo la mayoría de las personas que toman esas rutas sufren o son testigos de una falta de humanidad y una brutalidad  indescriptibles a manos de los traficantes, redes de trata, milicias y, en algunos casos incluso de los funcionarios gubernamentales.

Desde hace ya demasiado tiempo, los terribles abusos que sufren los refugiados y migrantes en estas rutas por tierra, han permanecido en buena medida invisibilizados”, dijo Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. “Este informe documenta los asesinatos, la violencia generalizada de una naturaleza de lo más brutal, perpetrada contra personas desesperadas que huyen de la guerra, la violencia y la persecución. Hacen falta liderazgos y acciones decididas por parte de los Estados en la región, con el apoyo de la comunidad internacional, para acabar con esta crueldad, para proteger a las víctimas y perseguir a los criminales responsables”.

La recogida de datos fiables sobre muertes en el contexto de los movimientos irregulares mixtos de población que controlan los traficantes y tratantes de seres humanos es muy difícil puesto que en gran medida tiene lugar a la sombra y fuera del control de las autoridades y de sus sistemas formales de gestión de datos y estadísticas. Sin embargo, los hallazgos del informe, principalmente basados en la recopilación de datos del programa 4Mi del MMC, y datos de fuentes adicionales, indicarían que al menos 1.750 personas habrían fallecido en estas travesías en 20018 y 2019.

Esto representa una media de unas 72 personas muertas por mes, convirtiéndolas en unas de las rutas más mortales para refugiados y migrantes en todo el mundo. A estas muertes se suman las de miles que han muerto o desaparecido en los últimos años intentando cruzar desesperadamente el mar Mediterráneo rumbo a Europa tras haber alcanzado la costa norteafricana.

En torno a un 28% de las muertes que se registraron en 2018 y 2019 se produjeron mientras las personas intentaban cruzar el desierto del Sáhara. Otros puntos calientes de muertes fueron Sabha, Kufra y Qatrum en el sur de Libia, el centro de tráfico de Bani Walid, al sudeste de Trípoli, y algunos lugares más del África del oeste por donde pasa la ruta, incluyendo Bamako y Agadez.

Aunque siguen llegando informes y datos de 2020, se estima que, en lo que va de año, al menos se contabilizan ya 70 refugiados y migrantes fallecidos, una cifra que incluye al menos a 30 personas asesinadas a manos de las redes de trata en Mizdah a finales de mayo.

Los hombres, mujeres, niñas y niños que sobreviven, quedan a menudo afectados con trastornos de salud mental, que pueden durar mucho tiempo como consecuencia de los traumas vividos. Para muchos, su llegada a Libia es el final de un viaje caracterizado por abusos terroríficos que incluyen asesinatos selectivos, torturas, trabajos forzados y violencia física. Otros continúan informando de la brutal violencia a la que han sido sometidos, desde quemaduras con aceite caliente, plástico derretido o con objetos metálicos calentados, electroshocks o personas a las que atan en posiciones estresantes.

Mujeres y niñas, aunque también hombres y niños, están en alto riesgo de ser víctimas de violación y violencia sexual y de género, especialmente en los puntos de control y los puestos fronterizos así como en las travesías por el desierto. El 31% de las personas entrevistadas por el MMC que fueron testigos o sobrevivieron a la violencia sexual en 2018 o 2019, vivieron esta experiencia en más de un lugar a lo largo del viaje. Los integrantes de las redes de trata fueron los principales perpetradores de violencia sexual en el norte y este de África, contabilizando respectivamente el 60% y el 90% de los informes de abusos en estas rutas.

Sin embargo, en África del oeste, los principales autores fueron las fuerzas de seguridad, oficiales de policía y militares, que contabilizaban un cuarto de los abusos registrados.  Muchas personas indicaron que habían sido forzadas a prostituirse o a someterse a otras formas de explotación sexual por parte de los tratantes. Entre enero 2017 y diciembre 2019, ACNUR registró más de 630 casos de trata de refugiados en el este de Sudán, con cerca de 200 mujeres y niñas que habían sobrevivido a la violencia sexual y de género.

Dentro de Libia, refugiados y migrantes están en riesgo de sufrir más abusos puesto que el conflicto continúa y la debilidad por mantener el orden y  el imperio de la ley significa que los tratantes, traficantes y milicias pueden actuar con impunidad con frecuencia. ACNUR da la bienvenida a los recientes pasos dados por las autoridades libias contra los grupos armados y las redes de trata, incluyendo las redadas de grupos de traficantes y la congelación de sus materiales. La Agencia de la ONU para los Refugiados hace un llamamiento a la comunidad internacional para que proporcione un mayor apoyo a las autoridades en su lucha contra las redes de trata de seres humanos.

Muchas personas que intentaron cruzar por mar hacia Europa fueron interceptadas por los guardacostas libios y retornadas a las costas de Libia. Más de 6.200 refugiados y migrantes han sido desembarcados en Libia en 2020, lo cual indica que posiblemente la cifra que se registre a final de año podría eclipsar los 9.035 retornados en 2019. Estas personas a menudo son recluidas de forma arbitraria en centros de detención oficiales, donde se enfrentan a abusos diarios y a condiciones deplorables. Otros terminan en centros “no oficiales” o almacenes controlados por los traficantes y redes de trata, que los someten a abusos físicos para sacarles más dinero.

El trato desconsiderado que vemos que reciben refugiados y migrantes a lo largo de estas rutas es inaceptable” dijo Bram Flouws, Jefe del Centro de Migración Mixta. “Los datos que proporcionamos vuelven a mostrar que Libia no es un lugar seguro al que retornar a la gente. Tristemente, éste no será el último informe que documente estas violaciones, pero añade aún más evidencia que no puede seguir ignorándose”.

Se han alcanzado algunos progresos en los últimos años para abordar la situación, y algunos criminales responsables de los abusos y de las muertes han sido sancionados o arrestados. Se ha producido también una reducción del número de personas que son mantenidas en detención en los centros oficiales de Libia. ACNUR ha abogado repetidamente por que se ponga fin a la detención arbitraria de refugiados y solicitantes de asilo y está a disposición para apoyar a las autoridades libias en la identificación y puesta en marcha de alternativas a la detención.

En general, hace falta que se hagan mayores esfuerzos para reforzar la protección de las personas que viajan en estas rutas y proporcionar alternativas legales creíbles a estas peligrosas y desesperadas travesías. Se necesita una mayor cooperación entre los Estados para identificar y llevar ante la justicia a los criminales que perpetran estos terribles abusos en distintos puntos de las rutas, compartir información clave con las agencias de mantenimiento de la ley, desmantelar las redes de trata y tráfico y congelar sus activos financieros.  Las autoridades nacionales deberían también hacer más para investigar los informes de abusos a manos de los oficiales gubernamentales.

Estas medidas deben ir a la par con los esfuerzos por atajar las causas de raíz que provocan estas travesías y un compromiso inequívoco de asegurar que ninguna persona rescatada en el mar sea retornada al peligro en Libia.


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