Redacción •  Cultura •  03/02/2026

«Ni rastro de humanidad»: La novela que anticipó la deshumanización que hoy avanza en Estados Unidos y el mundo

  • Ni rastro de humanidad señaló el colapso de la empatía antes de que ocurriera. Una novela que nadie quiso ver como advertencia y que hoy ya es casi una realidad.
«Ni rastro de humanidad»: La novela que anticipó la deshumanización que hoy avanza en Estados Unidos y el mundo

Segovia, enero de 2026. Antes del ICE, antes del giro autoritario en Estados Unidos, una novela ya había descrito una sociedad como la actual. En 2024, cuando Ni rastro de humanidad llegó a las librerías de la mano de Maniac Ediciones, fue leída como una historia extrema, incómoda, incluso exagerada para algunos lectores. Apenas un par de años después, su planteamiento resuena con una inquietante claridad en la realidad política y social con el endurecimiento de las políticas migratorias, el crecimiento del poder de organismos como ICE y la normalización de prácticas autoritarias que resuenan en una deriva internacional que parece avanzar hacia la deshumanización institucional.

La novela de A. G. Novak no habla solo de asesinos múltiples ni de crímenes atroces. Habla de algo más profundo y perturbador: qué ocurre cuando una sociedad deja de sentir, cuando la empatía se convierte en un obstáculo y la violencia deja de escandalizar.

La vida ha dejado de importar.

Esa frase, impresa en la portada como advertencia, funciona hoy como diagnóstico.

Ni rastro de humanidad plantea un escenario en el que personas corrientes comienzan a transformarse en individuos carentes de toda empatía, capaces de cometer actos de violencia extrema sin remordimiento. No se trata de monstruos aislados, sino de un fenómeno colectivo, silencioso, progresivo y perfectamente integrado en el sistema.

La novela anticipa una sociedad donde la brutalidad se normaliza, la justicia se diluye y el control social se ejerce desde estructuras que ya no protegen, sino que esparcen miedo para justificar su control total, castigan y deshumanizan a las minorías que les incomodan. Un planteamiento que hoy dialoga directamente con la realidad: redadas masivas, discursos de odio legitimados, recortes de derechos y una creciente aceptación social de medidas que hace apenas unos años habrían resultado impensables.

En Ni rastro de humanidad aparece el Cuerpo de Protectores, una fuerza creada por el gobierno extremista con el pretexto de garantizar la seguridad. Está compuesto por hombres resentidos que no lograron acceder a la policía o al ejército, y que encuentran en esta estructura paralela un espacio para ejercer poder sin apenas control o supervisión. Su funcionamiento, basado en la intimidación, la impunidad y el uso de la fuerza, anticipó dinámicas que hoy se reconocen en organismos reales como el ICE en Estados Unidos, cuya actuación y creciente presencia han generado una profunda inquietud por la normalización de prácticas coercitivas.

Una novela feminista, incómoda y radical.

Ni rastro de humanidad es también una novela feminista, cruda y sin concesiones, donde las mujeres protagonistas se ven obligadas a tomar decisiones extremas para sobrevivir en un entorno que ya no garantiza protección ni justicia. Novak no ofrece respuestas fáciles ni finales tranquilizadores: plantea preguntas que hoy resultan más urgentes que nunca.

Publicada por Maniac Ediciones, editorial independiente especializada en thriller de amplio espectro, Ni rastro de humanidad se consolida como una de esas ficciones que, con el paso del tiempo, dejan de leerse como entretenimiento para convertirse en documentos incómodos de una época.

Lo que en 2024 parecía una distopía oscura, en 2026 se convierte en una advertencia ignorada.

A. G. Novak

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