La ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) denuncia la impunidad que impera en el Mediterráneo y advierte del endurecimiento de las rutas migratorias

El buque de rescate Aita Mari, operado por la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) se encuentra en el ecuador en su misión 18. Ayer por la mañana atracó en Siracusa para resguardarse del mal tiempo, al igual que otros barcos de la flota civil de rescate como el Life Support, Humanity 1 y el Ocean Viking. Tras varios días en la zona SAR, únicamente se han detectado tres botes. Uno fue rescatado por el barco MERV BOS Prudence que da soporte a las plataformas petrolíferas explotadas por BP y que no ha tenido problemas con las autoridades italianas a pesar de negarse a entregarlos a la patrullera libia presenten en el momento. Desde SMH llevamos denunciando la criminalización de la ayuda humanitaria, que habitualmente se enfrentan a duras sanciones y detenciones por negarse a colaborar con las milicias libias. El segundo bote que fue interceptado por la autodenominada guardia costera libia en aguas SAR Malta, ejecutándose un push back ilegal a Libia, donde sistemáticamente se practican torturas, extorsiones, violaciones y múltiples vulneraciones de Derechos Humanos a las personas migrantes.
El tercero se trata de un bote en que había 34 personas de origen bangladesí que salieron el día 20 de Bengasi (Libia), a más de 350 millas náuticas de Sicilia, un punto de salida poco habitual debido a la gran distancia que supone. Es un ejemplo más de las consecuencias de las medidas adoptadas por el Pacto Migratorio Europeo, que obliga a que cada vez más personas busquen rutas más peligrosas para llegar a este continente.
“Si se cierran unas, las que se reabren son cada vez más peligrosas. Lo que no se va a cerrar nunca es la migración de África. La forma de evitar este drama es que las personas tengan la posibilidad de obtener unos visados de forma regular”, defienden desde la tripulación del Aita Mari.

Aita Mari, que se dirigía a Siracusa, acudió a la llamada de socorro de esta embarcación, que se encontraba próxima a su rumbo y cuya última comunicación fue a las 19.00. La embarcación se encontraba a la deriva a 100 millas al sur de Sicilia tras 4 días en el mar. Una vez se llegó a la última posición conocida se inició la búsqueda del bote que duró 8 horas, desde las 02.00 hasta aproximadamente las 10.00, cuando dimos por finalizada la búsqueda cuando leímos las noticias que las personas habían sido rescatadas por la guardia costera italiana y desembarcados en Pozzalo (Italia). Desde el momento del primer aviso la ONG solicitó en reiteradas ocasiones coordinarse con las autoridades maltesas e italianas, obteniendo el silencio por respuesta. Tanto fue así que permitieron que se estuviera horas de búsqueda de manera innecesaria en unas condiciones de mar adversas. SMH interpreta estos hechos como una herramienta más de la política de desgaste que lleva implementando las autoridades europeas. Otra muestra de ello son las constantes asignaciones de puertos lejanos cada vez que se lleva a cabo un rescate, incumpliendo con la normativa establecida de proporcionar un puerto seguro y cercano.
Durante estos días de navegación también hemos visto como el gasero ruso METAGAZ, presuntamente atacado con drones por Ucrania, ha permanecido a la deriva sin tomarse ninguna medida y actualmente se encuentra frente a las costas se Libia a la espera de concretarse alguna actuación. El barco aún contiene gas y cientos de toneladas de combustible y aceite. Es una bomba de relojería y su hundimiento o explosión supondría un desastre medioambiental sin precedentes. Arruinando el medio de vida de muchas comunidades ribereñas.
