Redacción •  Actualidad •  21/03/2018

El temario educativo del PP promueve ‘la defensa de España’ como instrumento necesario para construir la paz

· La semana pasada se adelantó un borrador del contenido educativo que el Gobierno pretende incluir en el currículum de primaria para reforzar la imagen de las Fuerzas Armadas y de la monarquía.

· Ecologistas en Acción manifiesta que este temario educativo promueve los valores de la guerra y diferencia a las personas en sujetos de primera y segunda categoría.

· La organización ecologista destaca que la paz se construye mediante la ausencia de conflictos armados, el fin del expolio de recursos naturales, la inclusión social y la garantía de los derechos humanos para todas las personas.

El temario educativo del PP promueve ‘la defensa de España’ como instrumento necesario para construir la paz

El borrador del temario educativo para las asignaturas de Valores Sociales y Valores Éticos creado por el Ministerio de Educación, Deportes y Cultura y el Ministerio de Defensa, habla de paz. Sin embargo, según Ecologistas en Acción, desde su primera página el documento establece la diferencia entre quienes merecen paz («los ciudadanos») y quienes no la merecen, que se entiende que son todas aquellas personas que no son ciudadanas legales de nuestro país.
 
El enunciado «fomentar en la sociedad española la cultura y la conciencia de la defensa como instrumento necesario para garantizar la paz y el ejercicio de libertades y derechos ciudadanos» queda reforzado en algunas de las unidades didácticas que contiene el documento. Cristina Contreras, portavoz de Ecologistas en Acción, señala un ejemplo: «Cuando se refiere a las bondades de los cuerpos de seguridad del Estado y se fomenta la admiración hacia éstas, dejando caer que entre sus funciones está el control de la inmigración, que como ya se ha demostrado en demasiadas ocasiones, se basa en la detención de personas con situación administrativa irregular, arresto en cárceles y centros de internamiento de extranjeros (CIE), ataque armado en nuestras fronteras y acoso policial».

Quedan fuera del temario propuesto las causas de estos movimientos migratorios ni la responsabildiad de terceros países. «No se habla, por ejemplo, de guerras originadas en la lógica de la defensa militarizada ni de los ejércitos, alrededor de las cuales hay todo un negocio creado sobre la compra-venta de armas y a lo que nuestro Gobierno no es ajeno», enfatiza Contreras. No en vano, actualmente España tiene desplegadas 17 misiones de sus Fuerzas Armadas en el extranjero, con más de 3.000 efectivos entre militares y guardias civiles.

La valoración de Ecologistas en Acción acerca del programa educativo del PP es negativa, ya que «lo que promueven estos ministerios a través del documento es el miedo a quien es ‘diferente’. La creencia de que hablar de defensa es hablar de armarnos para combatir al otro. Y es hablar de represión».

Ecologistas en Acción cuestiona el propio concepto de ‘defensa’ que promueve este programa. Según Pepa Gisbert, coordinadora del área de Educación de Ecologistas en Acción, el documento «no se refiere a que la ciudadanía tiene derecho a defenderse de los ataques a su libertad que este mismo Gobierno está llevando a la práctica a través de diferentes mecanismos, como la Ley Mordaza; tampoco a que toda la ciudadanía tenga derecho a una vida digna y a un hogar; o al derecho de la ciudadanía a exigir una legislación integral y efectiva para terminar con las violencias machistas. Además, el documento no habla de un  país plural con distintas identidades nacionales que conviven, sino que utiliza el concepto de una única España, con un uso de himnos y símbolos que dan idea de una España homogénea y sumisa, siendo la diversidad un valor a erradicar”.

Para construir una sociedad donde la paz, la libertad y la dignidad (conceptos varias veces mencionados en el programa) sean realidades palpables, en el ámbito educativo se necesita, en palabras de Cristina Contreras, «trabajar para que el desarrollo de la infancia y la juventud se dé con unas condiciones sanas”.

Pepa Gisbert, matiza: «La paz sólo se da realmente cuando no hay conflictos armados, cuando nadie expolia los recursos de tu territorio, cuando vives una verdadera inclusión en tu entorno social, entendiendo que los recursos del planeta son patrimonio de toda la humanidad y no solo de unos pocos, se da cuando los derechos humanos son respetados y se disfruta de una educación que fomenta un desarrollo sano de nuestra persona».
 
El gasto militar, en números

El programa educativo presentado por el PP tiene relación directa con las cifras de presupuestos e inversiones del Gobierno en los últimos años. Sin ir más lejos, España ocupa el 7º puesto en exportación de armamento y gasta el 34’65 % de las inversiones reales del Estado.

Asimismo, según datos de 2015, el gasto militar representa 14’66 veces más que el gasto en Servicios Sociales y Promoción Social; 236’94 veces más que el gasto en Fomento del Empleo; 12’92 veces más que el gasto en Acceso a la Vivienda y Fomento de la Edificación; 3’6 veces más que el gasto del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; 2’77 veces más que el gasto en el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes; 4’99 veces más que el gasto en el Ministerio de Justicia.

Para Ecologistas en Acción, si esos 30.928,86 millones de euros (total del gasto militar en 2016, donde se incluyen partidas militares que se encuentran en otros ministerios como en Ministerio de Industria, Energía y Turismo o Ministerio del Interior que se destinan a gastos de defensa, se dedicaran a cubrir gastos de servicios sociales, fomento del empleo, acceso a la vivienda, educación y esas otras partidas mencionadas en la lista de arriba, «no solo viviríamos en un país donde la justicia social estaría más cerca, sino que evitaríamos muchos conflictos que nos llevan a procurarnos esta defensa de la que hacen gala».

La organización ecologista enfatiza que la educación debe abarcar el desarrollo personal sano, la creación y sostenimiento de la comunidad, las tareas de cuidados esenciales para la vida, una cultura de la sostenibilidad, el respeto y conocimiento de quienes son diferentes. Un país que valora la diversidad y la convivencia como riqueza, que no impone sus razones a la fuerza, sino que los crea cada día con criterios de justicia social. «Esa es la clase de educación que queremos para nuestras escuelas. Esa es la clase de desarrollo educativo que queremos para nuestras hijas y nuestros hijos», concluye Contreras.


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