Las redes de saneamiento de Málaga abocadas a la huelga indefinida de su plantilla

La reunión mantenida en el día de ayer con EMASA y la empresa concesionaria formada por la UTE FCC-Aqualia fue calificada como decepcionante por los miembros de CGT que acudieron a ella, tras haberse acordado la misma en el seno de una reunión ante el SERCLA.
La plantilla de la UTE reclama estar regulada por su primer convenio colectivo y salir de la precariedad laboral y económica actual frente a los suculentos beneficios empresariales a costa de los impuestos de la ciudadanía malagueña.
EMASA, empresa pública dependiente del Ayuntamiento de Málaga manifestó con absoluta frialdad que los problemas de la plantilla se deben resolver con su concesionaria FCC/Aqualia, por ser la adjudicataria de la concesión y responsable del ofrecimiento para realizar el servicio en las condiciones que consideró oportunas para la treintena de empleados, todos hombres, y que nada podía hacer al respecto para mejorar sus condiciones sociolaborales.
La plantilla reunida en asamblea en la tarde noche de ayer, por unanimidad, ha acordado el inicio de la huelga a partir de las 23h del 1 de febrero, sin más demoras, dado el fracaso de la reunión a tres bandas con EMASA, que nos llevará al SERCLA el próximo 30 de enero para certificar la falta de acuerdo y el inicio de las movilizaciones.
CGT ya ha formalizado ante Subdelegación del Gobierno los actos complementarios a la huelga indefinida que van a consistir en marchas y concentraciones ante Ayuntamiento de Málaga, las sedes de EMASA en la capital y el entorno de la base de operaciones de la UTE en C/ Paquiro, camino de Los Prados, por el momento se han legalizado acciones desde el 2 al 13 de febrero.
CGT lamenta tener que llegar a la huelga tras las múltiples muestras de intentos de conciliar una salida, tanto en las reuniones ante el SERCLA como con la UTE, para posibilitar un convenio colectivo que dignifique las condiciones de quienes velan porque los saneamientos de la ciudad de Málaga estén preparados ante cualquier emergencia climatológica y evitar inundaciones e incomodidades para la ciudadanía, un trabajo invisible que cuesta a l@s malagueñ@s más de dos millones de euros anuales que van a parar a empresas privadas sin que se tenga en cuenta la labor de quienes hacen posible con su esfuerzo el cumplimiento de los objetivos marcados por el Ayuntamiento a través de la Empresa Municipal de Aguas.
