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#FridaysForFuture: masiva huelga estudiantil y movilizaciones en más de 120 países contra el Cambio Climático

15/03/2019
  • Huelga estudiantil internacional, manifestaciones y concentraciones en diversos países en el 15M climático contra el calentamiento global.
  • Participan más de 120 países: la convocatoria de huelga se ha extendido por todo el mundo, y se suman países que van desde Australia a Europa. Luego alcanzarán América.
La Puerta del Sol en Madrid, esta mañana. Foto: @ahorapodemos

Las movilizaciones juveniles por el clima y contra el calentamiento global sitúan frente al espejo al resto de la sociedad. Es una cuestión de la que todos somos responsables, incluidos los más mayores. Es su obligación y responsabilidad, actuar y alinear sus demandas, como la de las mejora de las pensiones, con la acción climática que reclaman los más jóvenes.

La existencia de una información científica incuestionable sobre el cambio climático, no se corresponde con la construcción de una narrativa adecuada que permita a la sociedad entender la gravedad del problema. Los líderes políticos, económicos o sociales, por su parte, no son capaces de dirigir nuestros pasos de forma decidida hacia un cambio transformador, disruptivo y quizás traumático, pero capaz de enfrentar y limitar con mejores garantías los impactos del cambio climático.

Actuamos de forma consciente, o inconsciente, creyendo tener derechos absolutos sobre la naturaleza y los recursos naturales. Estamos dispuestos a seguir disfrutando de unas determinadas condiciones de vida, a costa de acabar con nuestro medio, y a expensas de las consecuencias que esto pudiera suponer para las generaciones futuras.

“Juventud por el Clima”

Esas generaciones futuras, articulándose en la actualidad a través del movimiento internacional “Juventud por el Clima”, pretenden reivindicar una mayor acción política que se acomode al consenso científico, y no al contrario, y ha convocado una huelga escolar internacional por el clima el próximo viernes 15 de marzo.

Estas demandas, nos plantean unas determinadas responsabilidades morales e intergeneracionales, que incumben a todos, incluidos los más mayores.

De hecho, cuando hablamos de involucrar a colectivos y liderazgos sociales en la lucha contra el cambio climático, no podemos obviar un colectivo en crecimiento que abarca a casi el 20% de la población española, con casi 9 millones de mayores de 65 años.

El colectivo de mayores y pensionistas está muy movilizado debido a las dudas que se ciernen sobre el futuro y sostenibilidad del sistema de pensiones. Pero, ¿qué responsabilidad tienen ante el cambio climático y las generaciones más jóvenes, estos mayores que de forma justa se manifiestan por el mantenimiento y mejora de sus pensiones?

A la larga, ¿que será más importante para ellos? ¿El poder disfrutar de una pensión digna hasta el resto de sus días, o pensar que sus descendientes van a poder disfrutar de un entorno y unas condiciones de vida adecuadas?

Nuestros mayores no pueden limitar sus demandas al futuro de sus pensiones, ni dejar para los más jóvenes la gestión de un problema que se entiende que les va a afectar en menor medida a su tiempo vital. Sería una forma moralmente repudiable de eludir y postergar una responsabilidad que evidentemente recae en mayor medida sobre los más mayores que sobre los jóvenes. Además, eludir esa responsabilidad intergeneracional sería una forma de ignorar el problema del cambio climático.

Pero no es cuestión de confrontar a unos colectivos que pudiera parecer que se manifiestan por cuestiones tan diferentes. Al contrario, debemos advertir, en especial a los mayores, de la necesidad de apoyar y ser partes de una causa que incumbe a todos y de la que todos somos responsables, incluidos ellos.

Existen unos puentes intergeneracionales que deben ser trazados. Considerar el respeto y apoyo a quienes han trabajo y cotizado toda su vida, debe conjugarse con la responsabilidad de estos por evitar que sus nietos hereden un planeta cada vez más inhabitable.

No puede haber una movilización masiva de mayores defendiendo sus pensiones, sin apoyar las movilizaciones juveniles que demandan una mayor acción climática, y que les lleve a hablar, concienciar y actuar ante el cambio climático.

Calentamiento global / Cambio climático

La defensa de la justicia social, presente y futura, es un vehículo fundamental para vincular pensiones y cambio climático y hablar de responsabilidad intergeneracional. Debemos entender que los impactos del cambio climático, incluso en un país desarrollado como España, van a tener una repercusión directa sobre el aumento de la pobreza y la desigualdad y el propio mantenimiento del Estado de bienestar que disfrutamos. Hablamos de una crisis integrada y universal que va a requerir unas profundas transformaciones en sociedades, economías e individuos y que amenaza seriamente la cohesión social.

Por lo tanto, el debate sobre el futuro de las pensiones y la existencia de demandas fundamentales como el establecimiento de la pensión mínima en 1.080 euros y el blindaje constitucional de la subida anual en base al IPC, deben ir acompañadas, inexcusablemente de planteamientos más amplios, que involucren tanto a los más mayores como a los más jóvenes.

Hablamos de vincular el futuro de nuestro Estado de bienestar y los mecanismos de protección social, en cuanto a su funcionamiento y financiación, a las políticas de reducción de emisiones, los mercados de carbono, y los sectores productivos y económicos que contaminan y están en primera línea al plantear una transición ecológica como pueden ser el transporte, el empleo, la industria o el consumo.

Hablamos de luchar contra un mercado de trabajo precarizado, basado en la especulación y la temporalidad, del que van a formar parte los jóvenes que reclaman soluciones ante el cambio climático, pero que además repercute tanto en el aumento de las desigualdades económicas y la pobreza, como en la quiebra de forma progresiva del Estado de bienestar.

Hablamos por tanto de crear un empleo de calidad estable y el aumento de salarios, de buscar una mayor competitividad pero no a través de reducir salarios y gastos sociales. Hablamos de un cambio de modelo productivo, con más conocimiento e innovación y de empresas más responsables y concienciadas con la realidad medioambiental que nos toca vivir. De luchar contra el fraude fiscal y de incrementar los ingresos fiscales, dirigiéndolos a los que más ganan y a los que más contaminan.

Es un camino largo, pero cada vez más apremiante, y existen, como ejemplo, instrumentos legislativos que permiten la participación pública y sobre todo, abrir un debate que vincule el futuro de las pensiones y en general el Estado de bienestar con la acción climática.

Transición energética / ecológica

En la actualidad, y a pesar de las dificultades para el trámite legislativo que conlleva la convocatoria de elecciones generales, el Marco Estratégico de Energía y Clima, que incluye el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la Estrategia de Transición Justa y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) enviado a la Comisión Europea, se encuentra en proceso de participación pública hasta el 22 de marzo de este año.

Este proceso de consulta pública debería suponer una magnífica oportunidad para abrir un debate amplio tanto por parte de jóvenes como de mayores, para integrar un enfoque intergeneracional amplio, y que permita igualmente abrir vías de debate para vincular la financiación del Estado de bienestar y las pensiones dentro del marco propuesto dirigido a la transición ecológica.

Frente al impacto del cambio climático, se hacen necesarios nuevos enfoques tanto en el ámbito social, económico o medioambiental que permitan dirigir a nuestra sociedad hacia un nuevo modelo de protección y financiación en un contexto de clima cambiante. Del mismo modo, es necesario huir del oscurantismo y plantear los problemas del sistema público de pensiones, sus carencias y dificultades de financiación, pero como parte integrante de este nuevo modelo económico y social que va a imponer el cambio climático.

Las pensiones no están aseguradas, pero tampoco el futuro de nuestros jóvenes bajo un clima inestable. No existen compartimentos estancos y nuestros mayores no se pueden aislar de este desafío, ni del futuro de sus nietos. Debemos ser capaces de activarnos como sociedad y responder de una forma cohesionada y solidaria ante los impactos del cambio climático.

Señoras y señores jubilados, si realmente quieren luchar por sus pensiones y el futuro de los suyos, tengan la certeza que conocer y apoyar de forma decidida las concentraciones de la Juventud por el Clima, será uno de los mejores legados que van a poder dejar a los suyos.

* Con Información de Agencias.

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