Jóvenes durmiendo en el suelo e instalaciones obsoletas, la situación del Centro de Menores de Hortaleza (Madrid)

16/01/2019
  • Los trabajadores denuncian que “la situación no cambia y las perspectivas de solución se congelan. Esto es un grito desesperado de ayuda de los trabajadores del Centro de Primera Acogida de Hortaleza. Solo pedimos dignidad para nuestro trabajo y para los jóvenes y adolescentes en dificultad social” que en él se encuentran.
  • SATSE Madrid reclama al Gobierno regional y a la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) una solución urgente para evitar que jóvenes y adolescentes del Centro de Primera Acogida de Hortaleza sigan sufriendo precariedad y los trabajadores puedan hacer su trabajo en unas condiciones dignas

Los jóvenes y adolescentes del Centro de Primera Acogida de Hortaleza están sufriendo un doble calvario. Por un lado, ven cómo su situación, muy precaria en España, no tiene fácil solución y por otra cómo las instituciones que deberían protegerles, les abandonan.

Los trabajadores del Centro de Primera Acogida de Hortaleza, dependiente de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) han vuelto a lanzar un grito de desesperación ya que han vuelto a comprobar cómo las promesas se han quedado en eso, en promesas, y el centro permanece abandonado por todos.

Un trabajador afirma que “la situación no cambia y las perspectivas de solución se congelan. Esto es un grito desesperado de ayuda de los trabajadores del Centro de Primera Acogida de Hortaleza. Solo pedimos dignidad para nuestro trabajo y para los jóvenes y adolescentes en dificultad social”.

Recesvinto Valiente, delegado de SATSE Madrid en el AMAS, afirma rotundo que la solución, si alguna vez existió, está en algún cajón. “Cuando pedimos soluciones y preguntamos qué van a hacer sólo obtenemos buenas palabras y que todo está en marcha. La realidad es que tanto al Gobierno como al AMAS, la situación parece haberles desbordado y no quieren asumir una alternativa viable”.

“Al final, añade, los perjudicados son los jóvenes que están en este Centro de Primera Acogida y los trabajadores que se encuentran desbordados y sin capacidad de reacción ante la inacción de las instituciones”.

Colchones en los pasillos, falta de mantenimiento que provoca que haya mobiliario roto, instalaciones obsoletas,… es la realidad que se percibe en una instalación que debería ser modélica ya que está trabajando con jóvenes y adolescentes en grave riesgo de exclusión social.