La Tienda Republicana

STERM Intersindical exige a la Consejera de Educación el respeto que merece el profesorado que quiere acceder a un empleo público

26/07/2018

Atribuir el elevado número de suspensos en el proceso selectivo de este año a las faltas de ortografía de las y los aspirantes no sólo es incoherente, también es falso.

Comunicado

En este proceso selectivo las faltas de ortografía no pueden explicar que sólo nueve personas superasen la prueba práctica de matemáticas, ni tampoco las sorprendentes calificaciones recibidas por muchas y muchos opositores en la presentación oral de su programación, como tampoco pueden justificar, en ningún caso, la sospechosa coincidencia que se ha dado, en la mayoría de especialidades convocadas, entre el número de personas que han superado la fase de oposición y el número de plazas convocadas.

No deberían sorprendernos las palabras de la Consejera, puesto que no son sino un hito más en el proceso de permanente denigración del personal interino de la Consejería y en definitiva de la enseñanza pública siempre postergada en beneficio de la concertada. Una vez más la Consejera pone en duda la aptitud del personal  docente a su cargo y lo enfrenta a las familias en lo que bien parece una campaña propagandística de los colegios privados y en definitiva no es sino una cortina de humo con la que ocultar el fraude de ley cometido en este proceso selectivo, que no ha servido para consolidar al profesorado interino al convertirse en una oposición pura, en la que la fase de concurso ha perdido cualquier trascendencia.

Tenemos muchas preguntas que hacernos tras las declaraciones de esta señora:

·         ¿Para qué exámenes de concurso televisivo si lo que se pretende es saber la capacidad de las y los aspirantes para la docencia?

·         ¿Las personas contratadas como interinas y que realizan su trabajo con profesionalidad no saben nada después de años de docencia??

·         ¿Las personas que se presentan por primera vez no saben escribir y han aprobado carreras universitarias, másters, titulaciones de idiomas, la mayoría en la universidad pública mucho más exigente que la privada y no son competentes para aprobar?

·         Si de verdad la Consejera piensa que el problema han sido las faltas de ortografía, ¿no sería un grave insulto para el profesorado de la educación privada-concertada (la única que la consejera defiende) exigirle que demuestre sus conocimientos ortográficos para impartir sus clases?

No, señora Martínez-Cachá, no se trata de desprestigiar una vez más a las y los docentes de la enseñanza pública. Se trata de oposiciones justas, transparentes, coherentes y revisables. Se trata de que sean oportunidades de verdad y no disfrazadas de irreales ofertas de empleo público y por supuesto, se trata de que la Educación Pública no puede estar en manos de gestores que la desprecian porque ésta no es un negocio.

Esperamos que el profesorado no olvide las formas y los resultados de su gestión al frente de esta Consejería.