Activistas de Greenpeace denuncian en la sede de BBVA de Madrid su apoyo financiero a varios oleoductos con un gran impacto ambiental

27/06/2018
  • Han instalado frente a la entrada principal una tubería que simula los oleoductos que el BBVA ayuda a construir en Norteamérica.
  • Greenpeace urge al BBVA a abandonar el ecopostureo y hacer más concretos y reales sus esfuerzos contra el cambio climático.

A primera hora de la mañana, un grupo de activistas de Greenpeace ha comenzado una protesta pacífica en la sede central del BBVA en Madrid para denunciar el apoyo financiero de la entidad bancaria a las empresas constructoras de oleoductos en Canadá y EE.UU. con un grave impacto ambiental.

Frente a la entrada principal del edificio “Norteamérica” (en el complejo del banco en Las Tablas, Madrid) han colocado una tubería que simula los oleoductos como los que el BBVA está ayudando a construir. Otro grupo de activistas ha escalado la fachada y han desplegado pancartas con los mensajes: “BBVA destruye el planeta” y “No más dinero para oleoductos peligrosos”.

Esta acción pacífica viene precedida por la denuncia realizada en más de 30 ciudades españolas durante la madrugada del pasado lunes, cuando más de cien personas colocaron pegatinas en 300 cajeros automáticos del BBVA para denunciar la falsa política verde del BBVA.

Desde hace más de un mes, Greenpeace ha entablado un diálogo con el BBVA con el objetivo de que esta entidad, a través BBVA Compass (su filial en EE.UU.) deje de financiar a las empresas constructoras de infraestructuras de transporte de gas y productos petroleros, entre ellas los oleoductos para el transporte del petróleo procedente de las arenas bituminosas de la provincia de Alberta, en Canadá, donde ya se han destruido 140.000 kilómetros cuadrados de bosque boreal y se ha dejado una factura ambiental irreparable.

La extracción del petróleo de las arenas bituminosas se realiza mediante minería a cielo abierto sobre enormes extensiones, previa deforestación del bosque boreal predominante. Para el lavado de estas arenas se consumen enormes cantidades de agua dulce y se generan grandes cantidades de residuos tóxicos líquidos y sólidos, que se almacenan frecuentemente de manera inadecuada.

En febrero de 2017, el BBVA aprobó una nueva política de responsabilidad corporativa que excluye expresamente a los clientes y/o transacciones involucradas en la “exploración y producción de arenas bituminosas“. Aunque son precisamente los oleoductos los que permiten la expansión de la extracción y producción de arenas bituminosas, el BBVA no ha hecho extensible esta prohibición a la financiación de proyectos de transporte, infraestructura y oleoductos para transporte de petróleo de arenas bituminosas.