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La sanidad española ya no forma parte del Top 10 mundial

El informe Healthcare Access and Quality Index (Índice de Acceso y Calidad de la Sanidad) de la prestigiosa revista médica británica The Lancet  señala un descenso en once puestos del sistema sanitario español. El descenso en numerosos indicadores coincide con el recorte en inversiones en salud realizado por el gobierno en los últimos años.

La ministra de sanidad Dolors Montserrat en el Senado el 28 de noviembre de 2017 / EFE

España ha descendido nueve puestos en el índice anual de calidad de sistemas sanitarios elaborado por la revista médica británica The Lancet. El informe, publicado esta semana, hace alusión a los indicadores comprobados de atención sanitaria, mortandad y persistencia de dolencias en 195 países en el año 2016. Según el mismo, España se sitúa en el puesto 19 de los mejores sistemas sanitarios del mundo, lo que supone un descenso de once puestos respecto a 2015, dejando de figurar en el Top 10 de los mejores sistemas públicos de salud del mundo en el que acostumbraba a figurar.

El informe realiza una evaluación de las principales causas de muerte evitables mediante un tratamiento sanitario adecuado otorgándole un valor entre 0 y 100. Los descensos de valoración más acusados en el caso de la salud en España entre los dos últimos periodos evaluados se encuentran en algunos tratamientos oncológicos. Como ejemplo sensible, el tratamiento del cáncer de piel recibe una valoración de 57 sobre 100, frente al 74 que recibía de valoración tan solo un año antes. Un descenso más acusado recibe el tratamiento del cáncer cervical que pasa de un 83 de valoración a un 60 sobre 100.

Coincidencia con el recorte en inversión sanitaria

El descenso coincide de manera patente con el descenso de la inversión en sanidad en los presupuestos durante los últimos años. Si en el año 2009 la sanidad recibía un presupuesto de más de 70.000 millones de euros, el equivalente a un 7% del presupuesto, en la actualidad se encuentra en torno a un 5,6%, por debajo de la media en la Unión Europea.

La población ha visto durante estos años también una reducción sensible del porcentaje de la población atendida por el sistema nacional de salud tras la reforma aprobada en el año 2012 bajo la dirección de la entonces ministra Ana Mato. También se ha reducido el número de instalaciones hospitalarias, así como el número de camas, que ha pasado desde las 162.538 camas en el año 2009 hasta las 157.665 que se registraban en 2016.

Así mismo, durante los últimos años se han incrementado de forma drástica las diferencias entre los presupuestos autonómicos de una región a otra, siendo paradigmático el salto de inversión por habitante de los 1670, 33 euros de Euskadi en 2017 a los 1108,98 euros de Andalucía en el mismo año.