La Tienda Republicana

El Puente de Vallecas se moviliza para acabar con la alarmante degradación del barrio

24/10/2017

Los vecinos y vecinas de los barrios del Casco Viejo de Vallecas (San Diego y Numancia) están llamados a participar en distintas acciones. Sus habitantes denuncian un preocupante aumento del tráfico de drogas, la prostitución y las ocupaciones mafiosas. Muchas veces, estas prácticas se producen en inmuebles de bancos y fondos de inversión, que han sido abandonados a su suerte. El movimiento vecinal pide a la Junta Municipal, la Comunidad de Madrid y Delegación del Gobierno asumir un mayor compromiso de inversión en los barrios y aumentar las medidas de seguridad.

La Asociación Vecinal Puente de Vallecas convoca a los vecinos y vecinas de los barrios del Casco Viejo de Vallecas (San Diego y Numancia), a acudir a una asamblea vecinal que tendrá lugar el próximo jueves 26 de octubre a las 19:30 en el salón de actos del Centro de Mayores de San Diego, situado en la calle Javier de Miguel nº 10. El objetivo de la Asamblea Vecinal es poder trabajar conjuntamente en una respuesta en forma de movilizaciones y distintas acciones ante la constante degradación que vive la zona desde hace varios años, y que cada vez se hace más difícil de soportar.

En las últimas semanas, vecinos y vecinas de la calle Monte Igueldo han salido a la calle con cacerolas para protestar contra el tráfico de drogas. Otros residentes sufren día a día el crecimiento de la prostitución en las inmediaciones de sus casas o en sus propios bloques, además de molestias provocadas por ruidos constantes. Al mismo tiempo, se observa cómo el pequeño comercio desaparece y las principales calles comerciales, como la avenida de Peña Prieta, de Monte Igueldo, de San Diego o la Calle Martínez de la Riva, se convierten en un desierto de locales vacíos o de comercios dedicados al juego y al ocio nocturno, que perjudican aún más la calidad de vida de las vecinas y vecinos de estos barrios.

Los antaño históricos cines se han convertido en gimnasios, discotecas o moles de hormigón abandonadas. El patrimonio histórico, múltiples viviendas y locales de estos barrios están en manos de la especulación inmobiliaria de bancos y fondos de inversión, consintiendo ocupaciones mafiosas y la proliferación de “narcopisos” y prostíbulos, con el resultado de un aumento de la degradación de las calles. ¿Qué interés tienen estos bancos y fondos buitre en que la zona se deteriore con el abandono de sus bloques de pisos? Se preguntan la vecindad. Su responsabilidad en este proceso de deterioro es enorme.

Por otro lado, la asociación vecinal lamenta que el compromiso del equipo de gobierno de la Junta Municipal en la regeneración del barrio, que hoy se encarna en la puesta en marcha de un Plan Integral para la zona con más de treinta medidas de actuación, se retrase mucho más de lo deseado. La entidad tiene claro que el Ayuntamiento central y sus áreas de gobierno deben asumir un mayor compromiso de inversión en la zona, que permita regenerarla desde lo público.

Más allá del Consistorio, el vecindario exige una respuesta también a la Comunidad de Madrid en forma de inversiones en la zona, puesto que, hasta la fecha, no ha comprometido ni un solo euro en inversiones en estos barrios y tan solo colabora con recortes, que están provocando la destrucción de la sanidad y la escuela pública del distrito. De igual modo, la Delegación de Gobierno tiene su parte de responsabilidad en la degradación de la zona, por su dejadez a la hora de tomar medidas de seguridad que permitan el desmantelamiento de los puntos de venta de droga y la persecución de la trata en las múltiples viviendas convertidas en prostíbulos en estos barrios. No es de recibo que el distrito lleve ya varios meses sin comisario de Policía Nacional, algo impensable en cualquier capital de provincia con población similar a este distrito, como Vitoria, A Coruña o Granada.

El Puente de Vallecas es un barrio de acogida, de trabajadoras y trabajadores, de inmigrantes, que al igual que los vecinos y vecinas que llegaron hace décadas al barrio desde sus pueblos a las chabolas de El Pozo del Tío Raimundo, Palomeras o Entrevías, hoy sufren el hacinamiento en pisos “patera” o son víctimas de las redes mafiosas de la ocupación de viviendas ante una falta de política de rehabilitación integral de vivienda en la zona que permita soluciones de vida digna para todos sus habitantes y no dañe aún más la convivencia vecinal.

Antes esta compleja situación, la asamblea vecinal del próximo jueves y las movilizaciones que se deriven de ella tendrán la finalidad de vencer a los especuladores, reforzar el compromiso político de los gobernantes y trabajar juntas y juntos para devolver el barrio a sus vecinos y vecinas.

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