CoPPA lleva ante la ONU la desprotección de la infancia frente a la caza con armas de fuego en España

Los próximos días 21 y 22 de enero el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas evaluará el grado de cumplimiento de España respecto a la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional que reconoce a niñas, niños y adolescentes (en adelante NNA) como sujetos de derechos cuyos intereses deben prevalecer de forma prioritaria.
Entre la documentación con la que el Comité evaluará a España se ha incluido un informe de la Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos (CoPPA), que alerta sobre el acceso de menores a actividades de caza con armas de fuego en este país.
CoPPA denuncia que la normativa en España permite que adolescentes desde los 14 años utilicen armas de fuego y que, en diversas comunidades autónomas, se autoriza la presencia de menores como acompañantes en actividades de caza donde se utilizan dichas armas. “Cinco comunidades permiten explícitamente la presencia de niños y niñas desde los 0 años”, señalan. Según expone la organización, esta situación supone vulnerar el principio de «interés superior del menor» y del derecho de NNA a ser protegidos frente a todo tipo de violencia.
El documento, elaborado por un equipo multidisciplinar de CoPPA, recoge los hallazgos de numerosos estudios y detalla los graves riesgos de exponer a NNA a actividades de caza con armas de fuego. Entre ellos destacan los peligros para su integridad física asociados al acceso a armas de fuego, incluido el suicidio adolescente, así como el riesgo de daños psicológicos derivados de presenciar violencia y accidentes graves en estos contextos. CoPPA subraya, además, que en estos entornos la supervisión adulta no solo no mitiga varios de los riesgos, sino que puede agravarlos.
Riesgos de lesiones y muerte
El acceso a armas de fuego constituye un factor de riesgo de muertes y lesiones accidentales en niños, niñas y adolescentes. En el contexto de la actividad cinegética, el acceso a estas armas y la cercanía a los disparos incrementan significativamente el riesgo de accidentes y lesiones con consecuencias trágicas para los NNA. En un anexo a su informe, CoPPA documenta casos de NNA heridos o muertos en accidentes de caza con armas en España, incluidos algunos causados por familiares o supervisores.
Suicidio y armas de fuego
Estudios señalan que las zonas y contextos con mayor acceso a armas de fuego presentan tasas más elevadas de suicidio adolescente. En esta población, dicho acceso se asocia a un riesgo especialmente alto, y algunas investigaciones indican que para los adolescentes constituye un factor de riesgo superior al de la depresión.
Las armas de fuego destinadas a la caza son un factor relevante en los suicidios de menores, y se observa un aumento durante la temporada cinegética. “La gran mayoría de los suicidios de NNA por arma de fuego involucran armas pertenecientes a familiares”, apunta CoPPA.
Impacto psicológico de la exposición a la violencia y a escenas traumáticas
La exposición a la violencia, incluida la violencia ejercida hacia animales, puede generar angustia crónica, depresión y trauma psicológico. Como explica CoPPA en su informe, algunos niños expuestos a la violencia de la caza con armas de fuego pueden sufrir un impacto emocional significativo, sobre todo cuando esta violencia es ejercida o validada por adultos de referencia.
Asimismo, NNA pueden presenciar personas heridas por accidentes de caza con armas de fuego, lo que puede acarrear graves consecuencias para su salud mental, máxime cuando estos accidentes afectan a personas cercanas o son provocados por el propio menor. Los casos recopilados por CoPPA -como el de un niño que hirió mortalmente a su padre- ponen de manifiesto la frecuencia y la gravedad de estos sucesos en España y evidencian las estremecedoras escenas a las que los NNA pueden verse expuestos en estos contextos.
Normalización de la violencia y riesgo de conductas problemáticas
La exposición de NNA a la violencia contra animales aumenta la probabilidad de que desarrollen actitudes que legitiman la agresión y eleva el riesgo de conductas problemáticas, como el acoso escolar o la delincuencia juvenil. Los menores pueden aprender comportamientos agresivos mediante la observación e imitación de modelos significativos, especialmente cuando perciben que la violencia confiere estatus o reconocimiento social. Este riesgo se intensifica cuando la exposición se combina con factores biológicos u otras experiencias adversas.
Urgente llamamiento a las autoridades españolas
Ante esta situación, CoPPA insta al Comité a que urja a las autoridades españolas a adecuar su normativa para prohibir, en todo el país, que menores de 18 años utilicen armas de fuego en actividades de caza, así como que asistan a ellas como acompañantes.
La asociación subraya que los derechos de la infancia, consagrados en el citado tratado internacional ratificado por España, están por encima de cualquier otro y no pueden quedar supeditados a otros intereses, mucho menos a los de sectores particulares como el cinegético. “Aunque el Gobierno de España y el resto de las administraciones y autoridades de este país deberían velar por garantizar el interés superior jurídico del menor, esto no está sucediendo”, ha manifestado.
La Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos es una asociación internacional sin ánimo de lucro integrada por psicólogos, psiquiatras, sociólogos, abogados y especialistas en derechos humanos, dedicada a la prevención de la violencia y a la protección de grupos en situación de vulnerabilidad, con particular atención a la infancia y la adolescencia.
