La diputada de Sumar Tesh Sidi denuncia ante la Policía Nacional a más de 2.000 usuarios por amenazas y delitos de odio
- La iniciativa de Tesh Sidi pretende, según sus palabras, “desbordar las plataformas digitales de denuncias” para obligar a actuar tanto a las empresas tecnológicas como a las instituciones. La diputada sostiene que la libertad de expresión no ampara las amenazas y que la respuesta debe ser tanto política como judicial.
- El fenómeno del acoso no se limita al ámbito político. Periodistas que participan en espacios televisivos también han denunciado campañas de insultos y amenazas tras su aparición en programas de gran audiencia, como El Hormiguero. En varios casos, profesionales de la comunicación han hecho públicos mensajes vejatorios recibidos en redes sociales después de intervenir en debates televisivos, reabriendo la discusión sobre la responsabilidad de las plataformas y la necesidad de mecanismos más eficaces de protección.

La diputada Tesh Sidi ha anunciado que ha presentado una denuncia ante la Policía Nacional contra más de 2.000 usuarios identificados en redes sociales cuyos comentarios, según sostiene, podrían constituir delito, entre ellos amenazas de muerte.
En un mensaje difundido en redes, la parlamentaria explicó que las amenazas “sí son delitos” y que, aunque los insultos se han normalizado en el debate público, existe una línea legal que no puede traspasarse. Sidi señaló que es consciente del “altavoz” que supone su condición de diputada en el Congreso de los Diputados, pero subrayó que esa visibilidad no puede traducirse en impunidad para quienes profieren amenazas.
He denunciado ante la Policía Nacional a más de 2.000 usuarios identificados como personas cuyos comentarios constituyen delito. Además, mantendré una reunión con Meta para exigir responsabilidades a la compañía por permitir amenazas de muerte sin absolutamente ningún control ni… https://t.co/gypGWO9F2z pic.twitter.com/InboNMsWOb
— Tesh Sidi🇪🇭 (@teshsidi) February 12, 2026
Además de la denuncia policial, la diputada ha anunciado que solicitará responsabilidades a la empresa tecnológica Meta, propietaria de plataformas como Instagram y Facebook, por permitir —según afirma— la publicación de amenazas de muerte “sin absolutamente ningún control ni garantías”. Sidi ha avanzado que mantendrá una reunión con la compañía para abordar la moderación de contenidos y la protección frente al acoso.
Paralelamente, interpondrá una denuncia personal ante la oficina especializada en delitos de odio para que los hechos sigan su curso administrativo o judicial.
La basura fascista que amenaza a @teshsidi ya está denunciada. Todo mi apoyo a la diputada, que en 10 minutos es capaz de hacer más por España que esta panda de desahuciados mentales que no alcanzan a emparejarse los calcetines. https://t.co/qdxQfZreQq
— David Bollero (@dbollero) February 12, 2026
— Tesh Sidi🇪🇭 (@teshsidi) February 12, 2026
Apoyo de colectivos y contexto de acoso
La diputada ha destacado la labor de organizaciones como Acción contra el Odio, Afroféminas y Afrocolectiva, que en los últimos años han impulsado denuncias y acciones legales contra mensajes racistas, machistas y amenazas vertidas en entornos digitales.
El caso se enmarca en un contexto más amplio de amenazas y campañas de hostigamiento dirigidas contra mujeres en la esfera pública, especialmente políticas, periodistas y activistas. En los últimos años, diversas representantes institucionales han denunciado ataques coordinados desde sectores de extrema derecha o grupos de ideología fascista, con mensajes que incluyen amenazas de violencia sexual y muerte.
Organizaciones de defensa de los derechos humanos han advertido de un incremento del discurso de odio en redes sociales, particularmente contra mujeres racializadas y figuras públicas feministas, señalando que estas dinámicas buscan expulsarlas del debate público mediante el miedo y la intimidación.
Insultos machistas a Sarah Santaolalla en El Hormiguero
Además de las amenazas que denuncia Tesh Sidi, ha trascendido un episodio reciente de insultos sexistas en un programa de televisión de máxima audiencia. Durante una «tertulia» en El Hormiguero (Antena 3), la periodista y analista política Sarah Santaolalla fue objeto de un comentario despectivo por parte de la opinadora Rosa Belmonte, quien se refirió a ella con la frase: “¿Esa que es mitad tonta y mitad tetas?”, mientras varios de los presentes reaccionaban con risas socarronas en la mesa.
Santaolalla respondió en sus redes sociales criticando la humillación por su aspecto físico y la actitud del programa, afirmando que no se trataba de un enfrentamiento en la calle sino de un ataque mediático en prime time, y denunciando la violencia sexista recurrente. Posteriormente, tanto Belmonte como el presentador, Pablo Motos, ofrecieron «disculpas» públicas por el comentario, pero de manera genérica, sin siquiera mencionar a la persona que habían insultado, Santaolalla.
El episodio es preocupante por cómo casos como el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, contra el presidente del Gobierno, al que llamó «hijo de puta», sirven como punta de lanza para normalizar insultos y expresiones machistas tanto desde instituciones democráticas como en formato de entretenimiento seguido por millones de espectadores, este último señalado por organizaciones en defensa de la igualdad como un ejemplo de la persistencia de la violencia machista en espacios públicos.
¿Con quién os disculpáis?
— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) February 12, 2026
¿Quienes os entienden?
No son unas disculpas, es una tomadura de pelo.
Primero me humillasteis, después os reísteis y ahora protegéis a la agresora y me ninguneáis obviando mi nombre y mis apellidos. Es un machaque constante y una agresión sin límites. pic.twitter.com/DXNuFWArXE
Amenazas que obligaron a cancelar Hora Veintipico
El equipo de Hora Veintipico, el programa satírico de la Cadena SER dirigido por el humorista Héctor de Miguel (conocido como Quequé), se vio forzado a suspender una gira de actuaciones y a anunciar un parón temporal tras una escalada de amenazas dirigidas contra él y sus colaboradores.
Según informaciones publicadas en diversos medios, en los días previos al espectáculo que debía celebrarse en Móstoles (Madrid) a finales de enero de 2026, las redes sociales se llenaron de mensajes agresivos y directamente intimidatorios procedentes de grupos ligados a la extrema derecha. Algunos de estos mensajes llegaron incluso a convocar a personas para que acudieran al show con el objetivo de “saludar” a los presentadores o recriminarles su trabajo, lo que fue interpretado como una amenaza física encubierta.
Entre los ataques dirigidos contra Hora Veintipico, se incluyeron insultos y frases como “no andarás tranquilo por la calle siendo tan miserable” o expresiones que insinuaban reacciones violentas hacia el equipo. Este ambiente de hostilidad y el riesgo para la seguridad de los integrantes del programa provocaron que Héctor de Miguel decidiera suspender la actuación y anunciar una pausa indefinida en su actividad profesional.
La polémica se originó tras una parodia emitida en el espacio sobre la cobertura mediática de determinados sucesos —en particular, un accidente de tren—, que fue utilizada como pretexto por sectores ultras para intensificar campañas de acoso, amenazas y descalificaciones en línea.
Esta oleada de hostigamiento se inserta en un contexto más amplio en el que comunicadores, periodistas y figuras públicas denuncian un preocupante incremento de amenazas y violencia verbal en redes y en la vida real, impulsadas en ocasiones por grupos de extrema derecha o personas con ideologías fascistas, y e incluso desde los partidos de ultraderecha de nuestro país, PP y Vox.
Estos son solo los capítulos más recientes consecuencia de la adopción del trumpismo como estrategia política desde estos partidos políticos y desde sus esferas mediáticas y activistas de extrema derecha. Una estrategia financiada también con dinero público desde Gobiernos municipales o autonómicos PP/Vox que está poniendo en peligro la integridad incluso física de políticos/as, periodistas, cómicos/as y un largo etcétera de figuras públicas que son observadas como una amenaza al avance del neofascismo en España.
