Redacción •  Actualidad •  12/03/2026

Nos Plantamos, el movimiento por la soberanía alimentaria, celebra su III Encuentro por la agroecología y un mundo rural vivo 

  • Del 13 al 15 de marzo el movimiento por la soberanía alimentaria Nos Plantamos, del que forma parte Amigas de la Tierra, organiza su encuentro anual en San Lorenzo de El Escorial (Madrid).
  • Más de 50 personas se darán cita para construir una agenda colectiva que impulse y apoye modelos de
    agricultura, ganadería y consumo agroecológicos. 
  • La reciente escalada bélica, el acuerdo UE-Mercosur y las políticas de desregulación de la Unión Europea formarán parte de los debates del movimiento.
Nos Plantamos, el movimiento por la soberanía alimentaria, celebra su III Encuentro por la agroecología y un mundo rural vivo 

Este fin de semana, del 13 al 15 de marzo, decenas de colectivos y organizaciones del ámbito alimentario, agrario, científico, académico y activista, preocupados por la situación del medio rural y el modelo agroalimentario actual en un contexto como el de la guerra de Irán, se reúnen con el fin de dar fuerza al movimiento y buscar soluciones a la precariedad del sector agrario y el mundo rural. 

Los últimos acontecimientos políticos con la guerra de Irán, la aprobación del acuerdo UE-Mercosur y las políticas de desregulación europeas —que amenazan los logros conseguidos, las salvaguardas para la salud de la ciudadanía y de los territorios— marcarán la agenda del encuentro de Nos Plantamos. “En el terreno estatal e internacional el auge de la extrema derecha no deja ver el bosque, sin embargo, el campo y el mundo rural están llenos de personas diversas que buscan una vida digna en entornos saludables”, afirman las organizaciones convocantes. 

La soberanía alimentaria y la agroecología campesina son los cimientos de este movimiento que pretende dar una respuesta conjunta a las necesidades del campo desde una perspectiva de justicia social y ambiental. El movimiento alimentario construirá propuestas de acción a la par que denunciará  los impactos territoriales de la agricultura y la ganadería industriales: “La reciente aprobación del tratado comercial UE-Mercosur refuerza un modelo agroalimentario depredador que hace peligrar la vida en el campo y que conlleva graves consecuencias en ambas regiones, principalmente para el clima, la biodiversidad y los derechos humanos”. 

Los estudios muestran cómo el número de personas dedicadas a la agricultura y ganadería familiares desciende a la vez que aumenta la superficie de las explotaciones industriales de gran tamaño. Esta es una de las consecuencias del modelo agroindustrial imperante en España: el predominio de una “agricultura sin agricultores”. Según el movimiento Nos Plantamos, se trata de un modelo agroalimentario dominado por la agroindustria, orientado al mercado global, sujeto a movimientos especulativos y que no tiene entre sus prioridades alimentar a la humanidad; un modelo que despuebla, desertiza y desertifica, que destruye infraestructura clave para la soberanía alimentaria y la sustentabilidad, que genera indefensión, inestabilidad e incluso hambre.

En este contexto de industrialización agraria, las organizaciones por la soberanía alimentaria denuncian los discursos de la extrema derecha que se quieren hacer oír como única voz del campo y que intentan dirigir el malestar no contra la raíz del problema, sino contra las políticas ambientales y laborales, e incluso contra la democracia y las libertades en general. Por eso, desde Nos Plantamos insisten: “El problema del campo viene de la especulación agroindustrial, del negacionismo climático y de quienes dominan a su antojo lo que se produce, distribuye, vende y consume, llámese Mercadona, Danone, Lactalis, El Pozo, BASF, Bayer y tantos otros nombres”. 

Las consecuencias del ataque de Israel y EEUU a Irán ya empiezan a notarse en el sector agroalimentario. El aumento del precio de los combustibles y derivados del petróleo no tardará en impactar en toda la cadena de producción, transformación y comercialización de alimentos. Ante esta situación, el movimiento por la soberanía alimentaria resalta que “no nos podemos permitir el lujo de dejar de lado  al modelo agroalimentario en la transición ecológica. Necesitamos abordar urgentemente una transición agroecológica que relocalice el sistema y lo haga menos dependiente de los combustibles fósiles”.

En esta transición, las organizaciones que forman parte de Nos Plantamos apuntan a la la agricultura familiar y social basada en la agroecología: “Es la que da cohesión social y vida a las zonas rurales, la que cuida de la biodiversidad agraria que produce alimentos sanos y sostenibles, y la que se desarrolla bajo un modelo agroalimentario socialmente justo y sostenible, con perspectiva feminista y asentado en bases de economía social y solidaria. Sobre ese modelo de producción y consumo debe centrarse el desarrollo de sistemas alimentarios, para que realmente sean sostenibles y resilientes ante la crisis ecosocial, climática y de biodiversidad que sí está causando los verdaderos problemas del campo”.


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