Redacción •  Actualidad •  05/01/2026

Otro lobo presuntamente envenenado en el parque natural las Ubiñas la Mesa

  • Hemos reclamado al Gobierno de Asturias que nos facilite los resultados de la necropsia efectuada al lobo que apareció muerto este viernes en zona del Pando, entre Torce y La Focella, en el concejo de Teverga, dentro del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa.
Otro lobo presuntamente envenenado en el parque natural las Ubiñas la Mesa

Tenemos dudas sobre la causa de la muerte de esta especie protegida, ya que en la zona donde apareció el cadáver es habitual el uso de venenos. Nos consta que en los concejos de Teverga y Quirós en pleno espacio natural aparecen de manera recurrente y desde hace décadas, aves y otros animales salvajes envenenados, sin que nadie haya sido condenado ni perseguido por este delito.

Hemos denunciado en numerosas ocasiones que el empleo actual de estricnina en Asturias es alarmante, considerando que su ilegalización total en España se produjo en 1983 y que es una sustancia prohibida en toda la Unión Europea desde septiembre de 2006, por lo que su presencia en el monte debería motivar una investigación por parte de los cuerpos de seguridad y de la fiscalía.

Esta práctica delictiva afecta a especies protegidas y tiene efectos negativos muy graves en el resto de la cadena trófica.

La Coordinadora Ecoloxista considera que la administración del Principado de Asturias no pone el empeño necesario en perseguir un delito tan grave como es el uso de venenos para matar animales que, lamentablemente, algunos siguen calificando de “alimañas”. Desde 1995 esta práctica está tipificada como delito en el Art. 336 del Código Penal español, acarreando penas de entre seis meses y dos años de cárcel. Sin embargo en Asturias, a pesar de las decenas de episodios de envenenamiento que se conocen en los últimos años, han sido muy pocos casos los que se han podido llevar ante los tribunales.

Hay que recordar que el uso de venenos es una de las amenazas más graves para la fauna salvaje en España. En los años 60 y 70 del siglo pasado el uso de cebos envenenados fue una práctica habitual entre ganaderos y cazadores, práctica que poco a poco fue decayendo debido al nuevo ordenamiento jurídico y gracias a las labores de divulgación sobre las perversas consecuencias del uso de venenos en la naturaleza. Sin embargo, en los últimos años se ha detectado un grave y muy preocupante repunte en su uso, retrocediendo a los alarmantes niveles de hace décadas, cuando era una práctica permitida.

La utilización de venenos implica la eliminación indiscriminada de la fauna en general, ya que es un método no selectivo que afecta a especies depredadoras, a carroñeras, a especies omnívoras e incluso a animales domésticos.

Es además una práctica cruel, que conduce a una muerte lenta y dolorosa por sofocación y parálisis muscular del animal y que altera negativamente la organización de los ecosistemas. Por otro lado, el uso del veneno puede tener repercusiones negativas en los seres humanos, ya que puede entrar a formar parte de la cadena alimenticia.

En definitiva, este método ilegal de control no selectivo causa la regresión (cuando no la extinción) de la fauna, con el agravante de que las principales especies afectadas son muchas veces especies con un estado de conservación muy comprometido. El problema es aún más grave de lo que pueda parecer si tenemos en cuenta que solamente se detecta un pequeño porcentaje de los animales envenenados. La inaccesibilidad de muchos lugares, la falta de un verdadero interés por parte de la administración y otros factores de diversa índole hacen que la mayoría de los cadáveres pasen inadvertidos, minusvalorándose por tanto la gravedad del problema.

Coordinadora Ecoloxista d’Asturies.


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