Ecologistas en Acción publica un análisis crítico de las políticas de biodiversidad españolas y europeas
- La organización ecologista analiza las estrategias española y europea de biodiversidad a la luz del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, el documento legal que aprobó el Convenio de Diversidad Biológica en 2022 durante la COP15.
- El Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad roza el aprobado con una puntuación de 2,39 en una escala de 1 a 4 (el aprobado es un 2,5). Tiene algunos puntos fuertes, pero también otros muy débiles.
- Ecologistas en Acción considera que la Estrategia Europea Biodiversidad 2030 es deficitaria. Con una puntuación de 1,78 en las escala de 1 a 4 no se puede decir que recoja ni siquiera una parte significativa de los elementos exigidos por el Convenio para aplicar el Marco Mundial a cada territorio o país.

El Convenio de la Diversidad Biológica es el equivalente al de Cambio Climático para la otra gran pata de la crisis ecológica: la extinción masiva de especies y la degradación de los ecosistemas. Desde 1992 se han celebrado 16 COP (Conferencias de las Partes), que es el órgano donde se toman decisiones de obligado cumplimiento para todos los países.
En la COP15 de 2022 se adoptó el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que recoge la estrategia mundial que todas las partes deben aplicar en sus territorios para detener en 2030 la pérdida de biodiversidad y lograr un uso sostenible de la naturaleza. España, como país miembro, lo debe aplicar, igual que la Unión Europea, la única parte del Convenio que no es un Estado sino un organismo continental.
Ecologistas en Acción analizó el Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, un documento aprobado en 2022 por el gobierno central para sistematizar las acciones que deben desarrollar ese Marco Mundial de Biodiversidad en el Estado español. El documento contiene 176 acciones concretas. La organización ecologista ha desarrollado un exhaustivo trabajo de análisis para comprobar si las acciones incluidas son suficientes para que España logre aportar su contribución a la conservación de la biodiversidad mundial. La respuesta es que no, aunque hay que matizar.
Por un lado, el documento estatal es bueno en la aplicación de las metas 1 a 8, lo que se conoce como Bloque 1: reducir las amenazas a la biodiversidad. En estas ocho metas obtiene una valoración entre 3 y 4, en una escala que va de 1 a 4. Esto significa que contiene medidas amplias y adecuadas para hacer frente a las amenazas directas a la biodiversidad. El Bloque 2: satisfacer las necesidades de las personas mediante la utilización sostenible y la participación en los beneficios contiene 5 metas que obtienen puntuaciones entre 2 y 4, con un aprobado justo en general.
Sin embargo, el Bloque 3: herramientas y soluciones para la implementación y la integración, es el que presenta un suspenso general en la estrategia española. Todas las medidas merecen una valoración entre 2 (graves déficits) y 1 (meta no recogida en absoluto), y solo se salva la meta 21 sobre el acceso a la información científica sobre los estados y tendencias de la biodiversidad. Es precisamente este bloque 3 el que prevé en el MMBKM incluir a toda la sociedad en la conservación de la naturaleza. Para detener la crisis ecológica es necesario que todas las políticas sectoriales y en todas las administraciones públicas incluyan medidas de protección de las especies y los ecosistemas, es necesario involucrar a las empresas y el sector financiero, cambiar radicalmente el consumo para que deje de contribuir a la degradación ambiental, eliminar los subsidios perjudiciales para la biodiversidad y financiar adecuadamente las políticas de conservación y dar el protagonismo a las mujeres, a las niñas, a los pueblos indígenas y las comunidades locales. En todo esto falla estrepitosamente el Plan Estratégico Estatal.
Ecologistas en Acción, consciente de la gravedad de la situación, incluye en el informe hasta 132 propuestas en positivo para transformar la sociedad y la economía en el cauce de poder satisfacer el bienestar humano respetando los límites del mundo natural. Una batería ambiciosa de propuestas que podrían llevar, con la implicación del gobierno, a mayores cotas de bienestar sin hipotecar el futuro de las generaciones jóvenes que se enfrentan a un porvenir amenazador.
Por otro lado, la Unión Europea lanzó en 2020 su Estrategia Biodiversidad 2030. Un documento que, analizado con los mismos criterios, arroja un plan totalmente insuficiente, que es indigno para Europa, y que queda muy alejado de la ambición que sería necesaria para lograr una auténtica política comunitaria que contribuya a salvaguardar la biodiversidad en el planeta. La mayoría de las 23 metas del MMB están recogidas en esta Estrategia de forma deficiente o muy deficiente, lo que arroja un balance del conjunto del documento desolador: 1,78 puntos sobre 4 posibles (escala de 1 a 4). Por ello, Ecologistas en Acción alerta de que, de no revisarse y revertirse urgentemente las políticas europeas de naturaleza, resultarán en un fracaso en toda regla, y un incumplimiento legal, de la UE ante el Convenio de Diversidad Biológica. La realidad, más preocupante aún, es que la actual oleada de desregulación liderada por la Comisión Europea de Von der Leyen van camino de erosionar y degradar todavía más las políticas ambientales europeas en todos los ámbitos, incluído el de conservación de la naturaleza.
