Tras un mes del secuestro del Presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores se convocan nuevas concentraciones de protesta en Madrid, Bilbao, en Venezuela y en otros países
- Jornada de movilizaciones en Venezuela y actos de solidaridad internacional.
- El PSUV convoca marchas el 3 y 4 de febrero en defensa de sus líderes y la soberanía.
- Se está proponiendo reconstruir un bloque soberanista continental en América Latina y el Caribe. La CELAC, la UNASUR y el ALBA, tienen capacidad para limitar operaciones imperiales cuando se actúa colectivamente.

Las calles de Caracas vivirán una nueva marcha convocada por el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) este martes, cuando se cumple un mes desde el ataque militar estadounidense y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores.
La movilización está prevista en el oeste de la capital venezolana, donde los seguidores del chavismo protestarán por la captura de Maduro y Flores, y exigirán su regreso, según informó Nahum Fernández, jefe de Gobierno de Distrito Capital, en su cuenta de Instagram.
Tras una noche de vigilia, se desarrollarán manifestaciones en otros puntos de Venezuela. La jornada coincide con la conmemoración del aniversario del natalicio del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre. Asimismo, este miércoles 4 de febrero se prevé una concentración en el marco del Día de la Rebelión Cívico-Militar, que recuerda el levantamiento encabezado por Hugo Chávez en 1992.
En el ámbito internacional, varias ciudades europeas acogerán movilizaciones de solidaridad con el pueblo venezolano. En Bilbao, la concentración tendrá lugar en la Plaza Venezuela a las 19:00 horas, mientras que en Madrid se celebrará en la Puerta del Sol a la misma hora.

Las convocatorias tienen como objetivo expresar la solidaridad internacionalista con Venezuela y denunciar lo que los organizadores califican como una escalada de injerencia imperial que vulnera la soberanía nacional y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino. Desde las plataformas convocantes se llama a la ciudadanía a participar activamente y a alzar la voz contra la intervención extranjera y las violaciones del derecho internacional.
El periodista Ignacio Ramonet ha recordado, en un reciente artículo, paralelismos simbólicos con episodios históricos previos, señalando coincidencias temporales como la presencia de luna llena en momentos clave. El texto puede consultarse en Le Monde Diplomatique.
Diversos sectores denuncian que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, son considerados prisioneros de guerra en el marco de una estrategia de agresión no declarada por parte de Estados Unidos, y reclaman su liberación inmediata.
Desde esta perspectiva, se sostiene que la violación unilateral de la soberanía de un Estado constituye un delito grave según el derecho internacional, y se exige la actuación de instancias judiciales internacionales para depurar responsabilidades políticas, señalando directamente al expresidente estadounidense Donald Trump.
Analistas y académicos han trazado comparaciones históricas entre la política exterior estadounidense actual y los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, aludiendo a procesos de anexión, expansión territorial y uso de fuerzas de choque internas para neutralizar la disidencia. En este marco, se mencionan paralelismos entre estructuras paramilitares del pasado europeo y el uso de fuerzas de control migratorio en Estados Unidos.
Las amenazas, advierten, no se limitan a Venezuela, sino que se extienden a Cuba, México, Colombia, Irán, Canadá, Groenlandia y diversos países europeos.
Durante 28 semanas se ha desplegado un importante dispositivo militar estadounidense en el mar Caribe, incluyendo portaaviones, submarinos nucleares y tropas especiales, con el argumento de combatir el narcotráfico. Estas operaciones habrían derivado en ataques a embarcaciones civiles y en una campaña de desinformación destinada a justificar una agresión contra Venezuela. El objetivo último, afirman, sería el control de los recursos energéticos del país, particularmente su petróleo.
En este contexto, se denuncia el endurecimiento del bloqueo contra Cuba, interpretado como parte de una estrategia para debilitar el eje político Caracas–La Habana dentro del ALBA-TCP, considerado clave para la defensa de la autodeterminación en América Latina y el Caribe. Cuba es presentada como un símbolo histórico de resistencia anticolonial y como objetivo prioritario de la nueva derecha radical occidental.
Las críticas apuntan también al debilitamiento del multilateralismo, el desconocimiento de organismos como la ONU y el uso de sanciones económicas, presión militar y guerra mediática como herramientas de dominación. Se subraya que fenómenos como la ocupación de Palestina, la situación del Sáhara Occidental o la demonización de gobiernos soberanos han contado con el respaldo de un ecosistema mediático occidental basado en propaganda y desinformación.
Frente a este escenario, distintos movimientos plantean la necesidad de reconstruir un bloque soberanista continental en América Latina y el Caribe, fortaleciendo espacios como la CELAC, UNASUR y el ALBA, así como articulaciones del Sur Global como los BRICS, la Unión Africana y el Movimiento de Países No Alineados.
La defensa del derecho internacional, de la soberanía energética y alimentaria, y de una comunicación autónoma se consideran hoy ejes estratégicos. La historia —recuerdan— demuestra que la resistencia popular organizada ha sido capaz de derrotar a imperios en su apogeo, como ocurrió en Cuba, Vietnam, Argelia y Venezuela.
En este marco, se reitera el llamado al fin de la injerencia extranjera en América Latina y en el mundo;
Fuera yanquis de América Latina y de todo el mundo: Yanki go home.

