La Plataforma Ecologista Madrileña pide a las Reinas Magas sensatez para cuidar la vida

Queridas Reinas Magas:
El año no comenzó bien para el medio ambiente en la Comunidad de Madrid. Coincidió con la aprobación de la llamada ley ómnibus de Medidas para un desarrollo equilibrado en materia de medio ambiente y ordenación del territorio, una norma que, bajo un lenguaje amable, modificó numerosas leyes ambientales y la Ley del Suelo para avanzar en la desprotección del territorio y en un urbanismo sin límites, pensado más para enriquecer a unos pocos que para garantizar el derecho a la vivienda.
Lejos de corregirse el rumbo, 2025 continuó con la aceleradora urbanística, un mecanismo de control político de los municipios que subordina el urbanismo madrileño a la lógica de la inversión. Luego llegó el anteproyecto de una nueva Ley del Suelo y Ordenación del Territorio que liquida el urbanismo público y consolida el suelo como negocio. A ello se sumó el anteproyecto de la Ley de Caza y Pesca que ignora las necesidades de conservación de ecosistemas cada vez más degradados. Acabamos el año con una gestión negligente del brote de gripe aviar en el Parque Regional del Sureste, que terminó con la muerte de un millar de cigüeñas, especie catalogada como amenazada en Madrid.
A nivel estatal y europeo hemos vivido lo que parecía imposible: la reducción de la protección del lobo, sin respaldo científico, que está dando lugar a auténticas matanzas en numerosas comunidades autónomas y nos hace retroceder a los años sesenta y setenta del siglo XX. Y no termina ahí. La Comisión Europea está revisando la normativa ambiental con intención de permitir contaminar más y proteger menos. Se extiende, así, una preocupante ola de aversión hacia el medio ambiente y la naturaleza, especialmente hacia los depredadores —el lobo, el oso, el jabalí, el zorro— pero no solo –paloma, tórtola, avutarda, ciervo, corzo, aves acuáticas, peces- también se han convertidos en chivos expiatorios de problemas que tienen su origen en el modelo de consumo y de producción intensiva y en la renuncia deliberada a educar en el respeto a nuestro entorno.
Alentados por políticas populistas y discursos negacionistas del cambio climático y cargados de odio, algunos sectores están señalando a la fauna silvestre y a la conservación como enemigas. Pero la despoblación no la provoca la fauna, sino la falta de inversión pública que garantice servicios y oportunidades en el medio rural. Tampoco son los animales los responsables de la crisis del sector primario, sino unas políticas agrarias profundamente injustas.
Por eso, Reinas Magas, os pedimos sensatez para las personas que habitamos este mundo. Menos odio y menos ignorancia en quienes nos gobiernan. Las personas somos naturaleza y compartimos planeta con el resto de seres vivos. Cuando destruimos los ecosistemas, contaminamos nuestros ríos y mares, el aire y el suelo, generamos plagas, epidemias y conflictos que acaban volviéndose contra nosotras mismas. No podemos seguir esquilmando los recursos naturales, cuyo control está detrás de algunas de las guerras más crueles. Pedimos una Palestina libre, pero también el fin de todas las guerras: en Ucrania, Sudán, Etiopía o Cisjordania y en cualquier lugar.
No queremos maltrato animal ni diversión basada en el sufrimiento. Por eso os pedimos que os llevéis todas las violencias: contra las personas, contra los animales y contra el planeta. Queremos dirigentes honestos, que no banalicen la guerra ni la violencia, que no canten con grupos que glorifican el odio ni gobiernen desde la falta de empatía.
La vida es demasiado bella y valiosa. Y, finalmente, Reinas Magas, os pedimos fuerza para que este espacio ecologista pueda seguir luchando por un mundo ambiental y socialmente justo, donde todas y todos tengamos cabida, y la lucidez necesaria para frenar la política tóxica que amenaza con instalarse en nuestra sociedad.
Con esperanza y determinación,
Plataforma Ecologista Madrileña.
(ARBA, Asociación Ecologista del Jarama El Soto, GRAMA, Jarama Vivo y Liberum Natura).
