Elizabeth Marie Stuart / ACNUR •  Redacción •  Actualidad • 01/05/2020

ACNUR alerta de la inminente crisis humanitaria en Sudán del Sur a causa de los combates y la amenaza del coronavirus

El país, uno de los más nuevos del planeta habiéndose independizado de su homónima del norte en 2011, vive sumido en un conflicto bélico que ahora se suma a la irrupción del coronavirus.

ACNUR alerta de la inminente crisis humanitaria en Sudán del Sur a causa de los combates y la amenaza del coronavirus

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha alertado hoy del impacto potencialmente devastador de que se produjera un brote de COVID-19 en Sudán del Sur. Tras años de conflicto y varios desastres naturales acaecidos recientemente, muchas personas desplazadas internas, refugiadas y comunidades de acogida en todo el país se encuentran ahora con grandes dificultades para poder cubrir sus necesidades básicas. Además, estas personas están en una situación especialmente vulnerables ante el COVID-19.

Los años de violencia en Sudán del Sur han diezmado seriamente sus servicios sanitarios”, explica Raouf Mazou, Alto Comisionado Auxiliar de ACNUR para las Operaciones. “Tras las inundaciones del año pasado y la reciente plaga de langostas, la población está sufriendo. Además, si lo unimos a la amenaza del COVID-19, se crea una tormenta perfecta que, si se produjese una propagación rápida del virus, acarrearía consecuencias terribles para millones de personas que viven en unas condiciones de por si precarias”. 

Hasta la fecha se han registrado 35 casos confirmados de coronavirus en Sudán del Sur. Muchos de los 1,7 millones de desplazados internos en el país habitan en emplazamientos colectivos superpoblados, con unas condiciones sanitarias pobres y con un acceso a centros de salud muy limitado, o incluso inexistente.

Una gran cantidad de las infraestructuras sanitarias en el país han resultado dañadas o destrozadas durante los años de conflicto. Los que siguen en pie no cuentan con suficientes medicamentos, suficiente personal sanitario cualificado, ni equipos médicos.

ACNUR y sus socios trabajan en estrecha colaboración con las autoridades sursudanesas para garantizar que se incluya a las poblaciones desplazadas en el plan nacional de preparación y de respuesta ante el COVID-19. En este sentido, ACNUR ha construido cinco centros de tratamiento de emergencia, y está prevista la construcción de otros cinco en las próximas semanas. Se están llevando a cabo esfuerzos para la prevención, la sensibilización y el control del COVID-19 en todos los campamentos. Las personas refugiadas y desplazadas internas han recibido repartos adicionales de jabón y más cubos para ayudar a mantener el nivel de higiene. También se están realizando campañas de sensibilización acerca de la prevención y del tratamiento del coronavirus.

Sin embargo, los enfrentamientos entre comunidades, junto con las medidas implementadas para limitar la expansión del coronavirus -como por ejemplo las restricciones de movimientos para personas y mercancías-, están planteando desafíos importantes para las organizaciones humanitarias a la hora de proporcionar una protección vital y asistencia a las poblaciones afectadas.

El conflicto ha dejado a muchas personas en una situación en la que tienen grandes dificultades para sobrevivir. Gran parte de la población rural del país depende de su ganado y granjas como fuente principal de ingresos, pero a menudo quedan destruidas o los animales mueren en los enfrentamientos. Esta situación está agravando unos niveles de pobreza ya extremos, en una situación en la que muchas personas no tienen acceso a redes de seguridad social, y en unos momentos en los que el impacto económico del COVID-19 se está sintiendo cada vez más.

ACNUR reitera la petición de un alto el fuego mundial del Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres. Ahora más que nunca, en estas circunstancias sin precedentes, las partes beligerantes en Sudán del Sur deben cesar las hostilidades de forma inmediata para poder garantizar que las personas tienen acceso a unas ayudas que resultan esenciales para salvar vidas. Los avances logrados tras el Acuerdo de Paz de 2018 no deben quedar estancados. En esta coyuntura crítica para la historia del país, se debe continuar impulsando el desarrollo y la implementación del acuerdo.

Se necesita con urgencia el apoyo de la comunidad internacional tanto a ACNUR como a otras organizaciones humanitarias. La enorme falta de fondos sigue obstaculizando los esfuerzos para salvar vidas. Sin embargo, el apoyo a la respuesta ante el COVID-19 no debe producirse a costa de otras necesidades humanitarias preexistentes.


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