Carta de Antonio Machado a los combatientes republicanos del V cuerpo del ejército del Ebro y poema a Enrique Líster

«A los soldados del V Cuerpo de Ejército.
Con la más sincera emoción, camaradas, os envío un saludo a esas trincheras cavadas en el suelo de nuestra Patria, donde defendéis la integridad de nuestro territorio y el derecho de nuestro pueblo a disponer de su futuro.
Ayer obreros de la ciudad y los campos, consagrados a las santas faenas de la paz y de la cultura, hoy soldados todos, cuando esta paz y esta cultura peligran, todos alistados bajo las banderas de la libertad y de la justicia social, sois, por trabajadores y guerreros, en vuestra doble calidad de obreros y de soldados, creadores, constructores y sostenes de la civilización, al par que ardientes y abnegados defensores de ella; digo, los españoles integrales de nuestros días y la primera categoría. Sois algo más (y perdonad si hiero vuestra modestia con elogios desusados), sois mucho más, porque no es solo España quien ha de agradecer a vuestro esfuerzo su continuación en la historia; el mundo entero, que hoy os contempla espera de vosotros una experiencia victoriosa y alentadora; sois la mejor esperanza de todos los trabajadores del mundo y de todos los hombres honrados que pueblan nuestro planeta. Defendiendo a España, traicionada y vendida, combatís al fascismo, esa ola de cinismo que amenaza anegarlo todo al poner la fuerza de las armas al servicio de los privilegios injustos acumulados por la historia: La propiedad desmedida y el derecho a la holganza. Para vosotros amigos queridos, la fuerza de las armas sirve para amparar el trabajo creador y fecundo, para defender el derecho, para imponer la justicia entre los hombres.
Salud, obreros y soldados, combatientes en las filas del V Cuerpo de nuestro gran ejército de la victoria. Espero que nadie pueda arrebataros el triunfo; estoy seguro que nadie puede privaros de la gloria de merecerlo».
A Enrique Líster
Tu carta-¡oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte!-,
tu carta, heroico Líster, me consuela
de esta que pesa en mi carne de muerte
Fragores en tu carta me han llegado
de lucha santa sobre el campo ibero;
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.
Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española:
De monte a mar, esta palabra mía:
«Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría».

*Recopilado por Federico Rubio Herrero.
