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¿Guerra asimétrica o Guerra de todo el pueblo?

Artículos de Opinión | Por Horacio Benítez (*) | 08-05-2013 | facebook yahoo twitter Versión para imprimir de este documento

La Doctrina Militar Bolivariana propuesta para la nueva etapa de la revolución antiimperialista, que lidera el Presidente Hugo Chávez, ha puesto en la controversia publica, el tema de la “guerra asimétrica”, como probable escenario de una confrontación con la potencia imperialista, que ejecuta planes para invadir nuestra nación y aplastar el proceso de cambios que aquí ocurren e influyen favorablemente toda la región.

El término ha provocado perplejidad y confusión. Hay quienes cuestionan su uso en los documentos oficiales de la Presidencia y la Fuerza Armada Nacional, dada su procedencia de los manuales donde se expone la teoría militar imperialista de dominación colonial. Tienen toda la razón quienes así piensan. De guerra asimétrica, de cuarta generación, conflicto de baja intensidad (en el lenguaje reganiano), conflicto moral, ataque idiosincrásico y guerra irregular, es que versa la mas extendida reflexión actual en la metrópoli sobre asuntos militares, a propósito de la crisis universal de legitimidad del Estado imperialista (particularmente de sus sistemas electorales y de representación), que significa que muchos países evolucionaran hacia guerras no convencionales en su propio territorio. Los Estados Unidos, con su cada vez mas cerrado y autoritario sistema político (donde no importar cual de los dos partidos políticos gane la elección, porque nada cambia en realidad), será el escenario principal de guerras asimétricas, tal como ocurre con la actual guerra de Irak, el Plan Patriota en la vecina nación o la crónica agresión contra Cuba Socialista, eventos que cada vez son un asunto mas interno de la política yanqui, que sirven, además, de paradigma al resto de los pueblos para combatir con eficacia una hiperpotencia arrogante y arbitraria, en el contexto de la promocionada globalización, pese a su inmenso arsenal bélico, tecnológico y nuclear.

Importa señalar que el uso del concepto “guerra asimétrica” en los documentos públicos del gobierno bolivariano, se refiere esencialmente a la manera de contrarrestarla con la “guerra de todo el pueblo” y demás formas de la guerra popular prolongada, que desde la perspectiva de la ciencia de la guerra popular tiene sus propios principios, leyes, formas de organización y gestión.

Guerra asimétrica es la que prepara el imperialismo norteamericano contra nuestra nación, para recuperar el terreno perdido en su dominación neocolonial y retornar al poder la vieja oligarquía corrupta y decadente.

Desde luego, estas consideraciones no excluyen la necesidad de acercarse a este tema de la teoría y la practica militar imperialista y sus mas recientes aplicaciones, tal como se desprende de las tesis de Max Boot en su ultimo trabajo sobre La lucha por transformar las Fuerzas Armadas Norteamericanas, publicado en la revista Foreign Affairs, de abril-junio de 2005, que debemos examinar con sumo cuidado por sus implicaciones en nuestra difícil relación con Estados Unidos.

Parte del apresto popular para asumir una guerra asimétrica imperialista contra nuestra nación es conocerla, por lo menos, en su formulación conceptual. Por supuesto resulta obligado entender los principios y leyes de la guerra de todo el pueblo o de la guerra popular.

La academia militar imperialista con sus extensa red de centros de pensamiento, considera que el conflicto asimétrico se fundamenta en la aplicación de la guerra de guerrillas, la cual, según aquella, tiene su germen en las tácticas aplicadas por las guerrillas españolas que enfrentaron al ejercito invasor de Napoleón. Otros señalan que lo que ahora se denomina guerra asimétrica es tan antigua como el hombre: el pasaje bíblico de David contra Goliat es un excelente ejemplo aplicativo de la misma.

Otros casos paradigmáticos son la derrota de Varo y sus legiones a manos de tribus germánicas en el bosque de Teutoburgo el año 9 D.C; también el aniquilamiento de ejércitos británicos en Afganistán el año 1842 y en Isandlwana a manos de los Zulúes en 1879; o del séptimo de caballería a manos de los Sioux, Oglalas y Cheyenes en Little Big Horn el año de 1876.

Mas recientemente, la masiva actuación de los guerrilleros soviéticos contra las tropas nazis durante la segunda guerra mundial, que contribuyo notablemente al éxito de las tropas regulares; y la derrota de los Estados Unidos en Vietnam.

Varios textos y tesis son objeto de estudio en las academias militares yanquis al evaluar la guerra irregular para reforzar toda su estrategia bélica y de confrontación a la movilización revolucionaria que se propaga por todo el planeta.

Uno de ellos fue escrito por T.E. Lawrence con respecto a la guerra de los árabes contra los turcos en la I Guerra Mundial. Las experiencias y conclusiones que describe en los “Siete pilares de la sabiduría”, son de mucha utilidad en el conocimiento del conflicto asimétrico. Puntos gravitantes, al decir de Lawrence, de una guerra irregular son : i) La fuerza reside en la profundidad de la acción y no en el frente. Este principio marca de inicio, el tipo de confrontación en la cual, el frente que se presenta a un adversario es indefinido, nunca se presenta como blanco, de lo anterior surge el axioma, de que en este tipo de guerra, la planificación y conducción de las batallas en si, es un error considerable y de consecuencias incalculables para los conductores militares. En el fondo, lo que se propone es ir empujando al adversario a la desesperación, obligarlo a defenderse en todos los puntos haciéndole débil al mismo tiempo en todas sus posiciones (que se puede ver nítidamente en la reciente confrontación de las FARC al Plan Patriota con sus acciones en Toribio y el norte del Cauca y las emboscadas repetidas a patrullas militares en distintos lugares de Colombia). Lo cual supone una planificación estratégica mas que operacional o táctica.

ii) Ser mas débil que el enemigo, salvo en un punto, que se refleja en principios de la guerra como la rapidez, la movilidad, la iniciativa individual, la sorpresa, el avance seguido de un retroceso inmediato, el ataque lanzado y luego interrumpido, para luego ser reproducido en otra parte, que es donde se aplica la sentencia de la extensión y no de la fuerza aplicada al oponente. Es así como se logra la autonomía de desplazamiento y se mantiene la incertidumbre en todo el teatro de guerra.

iii) Otro aspecto principal de esta irregularidad en la lucha armada en el desierto o cualquier otro escenario bélico, estaba en dar vida en forma operacional y táctica a la siguiente expresión de Lawrence: “El máximo desorden era en realidad nuestro equilibrio”, hacer de la acción una serie de combates individuales, el ideal de la guerra irregular.

Otra experiencia examinada en las mencionadas academias americanas son las técnicas irregulares que los ejércitos occidentales utilizaron durante y después de la Segunda Guerra Mundial, en el concepto clásico de su empleo, “operaciones de naturaleza predominantemente militar, caracterizadas por el empleo extensivo de tácticas irregulares, conducidas por fuerzas actuando ya sea solas o conjuntamente con fuerzas regulares, que trabajaban en beneficio de la movilidad, contra movilidad del oponente y supervivencia de las grandes unidades de maniobra en los teatros de guerra establecidos”. Con esta doctrina militar imperialista surgida de los combates en la II Guerra Mundial, se entró de lleno al nuevo escenario bélico que planteaba variables y alternativas que no resolvía la táctica general, ni los procedimientos regulares de los estamentos regulares institucionales , por lo que la instrucción, entrenamiento y equipamiento sufrieron cambios radicales en el devenir de la propia lucha irregular en la que se involucraron los ejércitos regulares.

Las elaboraciones teóricas del general Vo Nguyen Giap, conductor de la guerra popular vietnamita y del Presidente Mao, líder de la revolución socialista en China, son igualmente objeto de estudio.

El General Giap trazo una estrategia de guerra de guerrillas, la cual sustento en primer lugar en la diferencia de armamento, equipo, entrenamiento y organización con el adversario: “ Esquivando al enemigo cuando es mas fuerte y atacándolo cuando es mas débil, dispersándose unas veces, reagrupándose otras, desgastando el enemigo en ocasiones, exterminándolo en otras, intranquilizando su espíritu y agotando sus fuerzas. Los triunfos sumados de muchas batallas pequeñas desgastan progresivamente los efectivos humanos del enemigo, al tiempo que incrementamos poco a poco nuestras fuerzas. Nuestros pocos efectivos humanos no deben agotarse tratando de conservar u ocupar territorio”.

En la perspectiva de este planteamiento se observa que la formación de un frente de batalla se desdibuja y no entra en la planificación de este tipo de conflicto. Que la desmoralización de la fuerza oponente, mediante la extensión de las acciones, debilita las operaciones defensivas regulares en su esencia; lo que dificulta aun mas es el no contar con un objetivo que atacar, sea este de oportunidad, alterno secundario, primario o estratégico por parte de las tropas mercenarias.

Los Escritos Militares del presidente Mao, son igualmente, objeto de estudio en el esquema de la guerra asimétrica. Su percepción de la irregularidad de las acciones militares le lleva a plantear que “Pegar y correr, pelear y dejar de pelear al día siguiente, desaparecer ante el avance definitivo del enemigo, y, como mar cerrar sobre el enemigo a medida que pasa”, es el comportamiento adecuado. Hay una trilogía fundamental de esta doctrina en la cual se maneja el espacio por tiempo, y la utilización del tiempo para producir voluntad de lucha o resistencia de la fuerza operacional.

En el planteamiento del Presidente Mao, son similares las tácticas contra un enemigo nacional o extranjero, no importando la organización del oponente o duración del conflicto. Todo confluye en la capacidad de disminuir al adversario y su voluntad de lucha, mediante los siguientes puntos básicos: “ Avanza el enemigo, nos retiramos; acampa el enemigo, lo hostigamos; se fatiga el enemigo, lo atacamos; se retira, lo perseguimos. Estas tácticas se asemejan en todo a la forma en que se maneja una red; debemos estar listos para lanzarla o recogerla. La tiramos abierta para ganar a las masas y la recogemos para luchar contra el enemigo”.

Conviene señala que el análisis militar del Presidente Mao, se fundamenta en la disimetría irreductible de la ofensiva y defensiva: todo su calculo estratégico esta fundado sobre esta diferencia: “La guerra civil en China, como cualquier otra guerra en los tiempos antiguos o en el periodo moderno, en China o en los demás países, no conoce mas que dos formas fundamentales de combate: la ofensiva y la defensiva”, destaca Mao, y su concepción de la “guerra prolongada” no borra en absoluto esta diferencia.

Diferencia que concierne en primer lugar a las etapas objetivas de la lucha, las cuales dependen de toda una serie de factores objetivos de la relación de fuerzas.

Sobre estas etapas se articula la estrategia político-militar, en sentido propio. Estrategia que tiene sus reglas propias y que a su vez esta fundada sobre esta distinción ofensiva-defensiva. Para Mao, se trata de tres momentos distintos: “defensiva estratégica”, “consolidación estratégica” y “contraofensiva estratégica”, correspondientes a las etapas de la relación de las fuerzas.

A partir del examen de estos planteamientos y de las distintas experiencias, los estrategas y planificadores militares del imperialismo han hecho sus formulaciones teóricas sobre este tipo de conflicto para adecuar sus aparatos militares. Examinemos en un próximo articulo sus teorías y planes de reforma militar en los ejércitos centrales y los subordinados (Es el caso del Colombiano y el Peruano), tal como se las propone Max Boot en el articulo que hemos citado.

Debate sobre la guerra asimétrica y la guerra de todo el pueblo en el marco de la Doctrina Militar Bolivariana

II parte.

Tengo fraternal discrepancia con algunos camaradas sobre la pertinencia y utilidad de la reflexión y análisis de la Nueva Doctrina Militar Bolivariana y sus implicaciones en la movilización popular contra la agresión imperialista de que es victima nuestra nación, en evidencia ahora con el caso de Posada Carriles.

El tema militar –como el político o el económico- las doctrinas, estrategias y los desarrollos de la administración de la violencia por parte de las clases sociales explotadoras y neocoloniales, debe ser objeto de permanente estudio en el movimiento popular, obrero y revolucionario para profundizar en la ciencia militar revolucionaria, tan fundamental en la teoría y la practica de la lucha contra el imperialismo y por el socialismo.

La ciencia y el arte de la política no pueden excluir ni satanizar el tema militar ni el arte de la guerra. Ese no es un monopolio ni una exclusividad de las clases explotadoras. Los obreros, los campesinos, los pobres de las ciudades, las mujeres, los jóvenes y todos los integrantes de las mayorías nacionales, deben acceder a dicho tema de la manera mas amplia posible. Ese es uno de los propósitos de esta reflexión, planteada en varios artículos publicados en Aporrea, Tribuna Popular y otros medios de comunicación. Adicionalmente, tenemos que abrir un debate en las propias instalaciones militares, en los batallones y demás instancias de nuestra Fuerza Armada Nacional, para debatir los rumbos de la revolución bolivariana, ahora que el Presidente Chávez ha insistido en la necesidad de llevar el asunto del Socialismo hasta los soldados para que estos asuman un mayor compromiso con los cambios de nuestra sociedad.

Coincido, además, con la Sala Situacional de la Presidencia y con Luis Bonilla, uno de sus integrantes (Bonilla, Luis, 2003, Guerra de Cuarta Generación y Sala Situacional. Caracas: Ediciones Cooperativa), en el sentido de que “Ningún proceso de transformación nacional había sido sometido a una vorágine de ataques tan disímiles como ha ocurrido con la revolución bolivariana. Ataques que entendemos en el marco del desarrollo de Una Guerra de Cuarta Generación que eventualmente puede convertirse en agresión abierta a través del Plan Colombia o la invasión directa, justificada con un seudo ideario democrático pero que en realidad procura el control del área estratégica de la producción petrolera, gasifera, mineral y la biodiversidad venezolana.”

“Para la revolución bolivariana resulta de especial interés la comprensión de la guerra de cuarta generación y la elaboración de alternativas que permitan enfrentarla de manera victoriosa”.

Desde luego, parte de toda esta controversia persigue una comprensión mas honda de lo que ocurre actualmente en nuestra Fuerza Armada Nacional , en la que se perfilan tres fuerzas contradictorias (constitucionalistas, golpistas y revolucionarios) con amplia incidencia en el proceso revolucionario y en la propia gestión del presidente Hugo Chávez .

Privilegios de casta retenidos por un muy influyente grupo de oficiales y practicas extendidas de corrupción, identifican focos desestabilizadores en la FAN que el pueblo no puede desconocer.

Regresando a nuestro tema, quisiéramos en este segunda parte, referirnos al horizonte teórico que acompaña el tema de la “guerra asimétrica”, colocada como prioritaria en la Nueva Doctrina Militar Bolivariana.

Guerra asimétrica es una categoría que emerge en la reflexión de los centros de pensamiento militar imperialista, para aplastar la lucha de los pueblos por su liberación e independencia. Yo no creo que la guerra asimétrica corresponda a “una interpretación dialéctica posmarxista”, como lo afirma de manera equivocada Luis Bonilla. Mucho menos que sus formulaciones permiten un a lectura a partir de la Agenda Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

La guerra asimétrica se inscribe en la tradición de las guerras contrarrevolucionarias imperialistas, como la guerra de Baja Intensidad de R. Reagan contra Centroamérica y la revolución sandinista (Ver Lilia Bermúdez, Guerra de Baja Intensidad, Siglo XXI, editores, Bogotá, 1989).

También la están denominando guerra de cuarta generación, guerra idiosincrásica, guerra irregular o conflicto moral. En la actualidad influyentes representantes del pensamiento ultra conservador yanqui, como Max Boot, están sugiriendo reformas militares acordes con las características de este conflicto.

En la revista gringa “The Military Review”, correspondiente a los años 2003, 2004 y 2005, varios teóricos militares han profundizado en este nueva modalidad bélica.

Según estos el término “conflictos asimétricos” se utilizo por primera vez por Andrew Mack en su libro “The concept of Power and its Use explaing Asymetric Conflict”, Londres, 1974.

Según Greg Wilcox, teniente retirado del Ejercito de Usa y Gary I. Wilson, de la reserva de la Infantería de Marina de Usa (Emergency Response and Research Institute, 2002), en la década de los 80, John Boyd, Coronel retirado de la Fuerza Aérea de Usa, y William Lind, un asesor del Senado de Usa, introdujeron algunas ideas al pensamiento militar formal en los EE.UU.

No obstante que toda esta reflexión sobre el conflicto asimétrico es reciente, a lo largo de la historia, varias denominaciones han sido usadas para incluir a todas estas formas menores de hacer la guerra. Por ejemplo, el termino “samll wars”, guerrilla en ingles, fue popular durante el proceso de descolonización que siguió a la II GM. Según el autor norteamericano M. Boot, en su libro “ Las guerras salvajes de la paz”, los EE.UU. tienen una larga historia (y proyección planificada) de “samll wars”, que se inician con la lucha naval contra los piratas de Costa Bárbara y los británicos entre 1810 y 1865, siguiendo por la protección de intereses estadounidenses imperialistas en China durante la rebelión de los Boers en 1900 y las persecuciones contra los mexicanos rebeldes de Pancho Villa que atacaron la ciudad de El Paso en 1916.

La guerra asimétrica intenta definirse por comparación con otras modalidades bélicas en la historia humana. En tal sentido se le asimila a una guerra de cuarta generación, a una guerra irregular o a un conflicto moral, para contrastarlas con las guerras de primera, segunda y tercera generación.

De manera general, se intenta un contrapunto entre guerra regular e irregular para decantar la especificidad de esta ultima, particularmente en lo concerniente a principios estratégicos, el rol del factor militar, la conducción operacional y los métodos tácticos que son necesarios en su ejecución.

De igual manera se examina el conflicto moral para profundizar los alcances de esta modalidad bélica y en esa dirección implementar las reformas en los ejércitos imperialistas, como lo propone Max Boot, para reforzar la guerra contra el pueblo de Irak, la próxima invasión a Irán, la agresión a Cuba, el Plan Patriota contra las FARC y el pueblo de Colombia, y una invasión a Venezuela.

No sobra señalar que la reflexión sobre el “conflicto asimétrico” tiene en la teoría de la guerra convencional un ineludible referente, particularmente en su ancestral doctrina, que se fue nutriendo de diversos teóricos militares, como el Baron Henri Jomini, el General Karl von Clausewitz, B.H. Liddell Hart, Sun Tzu, J.C.F. Fuller y otros.

En la guerra, la asimetría significa la ausencia de una base común de comparación con respecto a una calidad (la guerra), o en términos operacionales, una capacidad (militar).

William S. Lind, en su texto “Comprendiendo la guerra de cuarta generación”, sugiere un cuadro de análisis, que engloba las cuatro generaciones de la Guerra Moderna.

Según Lind, las cuatro generaciones de la guerra comenzaron con el Acuerdo de Paz de Westfalia en 1648, que puso fin a la guerra de los treinta años. En este tratado, el Estado estableció el monopolio sobre la guerra. Con anterioridad, una variedad de instituciones habían combatido en las guerras –familias, tribus, religiones, ciudades, empresas comerciales-, empleando muchos métodos, no solo ejércitos y armadas.

La primera generación corresponde a la guerra de la táctica de líneas y columnas, en la cual las batallas eran formales y el campo de batalla era ordenado; duro aproximadamente desde 1648 hasta 1860. La importancia de la primera generación esta en el hecho de que el orden en el campo de batalla creo una cultura del orden militar. Muchos de los aspectos que distinguen a los militares de civiles –uniformes, saludos, la graduación minuciosa de rangos- fueron producto de la primera generación y estaban diseñados para reforzar la cultura del orden.

El problema, agrega Lind, es que, a mediados del siglo XIX, el campo de batalla ordenado comenzó a desmoronarse. Ejércitos en masa, soldados que realmente querían luchar (el objetivo principal de un soldado del siglo XVIII era abandonar su posición), mosquetes de anima, en ese tiempo de retrocarga y ametralladoras, al inicio hicieron las viejas tácticas de línea y columnas obsoletas y después suicidas.

Desde entonces, apunta Lind, el problema ha consistido en una creciente contradicción entre la cultura militar y el desorden cada vez mas presente en el campo de batalla.

La segunda generación de la guerra fue una respuesta a la contradicción entre la cultura del orden y el ambiente militar. Desarrollada por el ejército francés durante y después de la I GM, la guerra de segunda generación busco una solución en la forma de potencia de fuego en masa, la mayoría de la cual era fuego de artillería indirecto. El objetivo fue la atrición, y la doctrina, en breve, fue descrita por los franceses como “la artillería conquista, la infantería ocupa”. La potencia de fuego controlada centralmente fue cuidadosamente sincronizada (empleando planes y ordenes detalladas y especificas) para la infantería, tanques y artillería en una “batalla conducida” donde el comandante era, en efecto, el conductor de una orquesta.

La guerra de segunda generación se presento como un gran alivio a los soldados (o por lo menos a sus oficiales) porque preservo la cultura del orden. El enfoque fue interno, en las reglas, procesos y procedimientos. La obediencia era mas importante que la iniciativa. De hecho, no se deseaba la iniciativa porque ponía en peligro la sincronización. La disciplina se imponía desde arriba hacia abajo, forzosamente.

La tercera generación es también un producto de la I GM, fue desarrollada por el Ejercito Alemán y es comúnmente conocida como la guerra relámpago (Blitzkrieg) o guerra de maniobra. La guerra de tercera generación no se basa en la potencia de fuego y atrición, sino en la velocidad, sorpresa, así como la distorsión mental y física. Tácticamente, en el ataque. Las FF.AA de la guerra de tercera generación buscan penetrar la retaguardia del enemigo y causar el derrumbamiento del mismo desde la retaguardia hacia el frente. En vez de “aproximarse y destruir”, el lema es sobrepasar y derrumbar. En la defensa, la intención es atraer el enemigo hacia las posiciones convenientes y luego cortar sus líneas. La guerra deja de ser una competencia de empujones, donde las fuerzas intentan mantener o avanzar en una línea. La guerra de tercera generación es no lineal.

Las tácticas, según Lind, cambian en la guerra de tercera generación, como lo hace la cultura militar. Las FF.AA de la tercera generación se concentran en lo externo, en la situación, el enemigo y el resultado que necesita la situación, y no en lo interno, en el proceso o en el método. Durante los juegos de guerra del siglo XX, los oficiales subalternos alemanes rutinariamente recibieron problemas que solo podrían ser resueltos al desobedecer las ordenes. Las ordenes por si solas especificaban el resultado deseado, pero nunca el método. La iniciativa fue mas importante que la obediencia. (Se toleraban errores puesto que provenían de demasiada iniciativa, en vez de una carencia de la misma). Todo el concepto dependía de la autodisciplina, y no de la disciplina forzada.

La guerra de cuarta generación es todo lo contrario de las anteriores. Esta señala el cambio mas radical desde la Paz de Westfalia. El Estado imperialista pierde su monopolio de la guerra con el alzamiento de los pueblos como lo estamos presenciando en Irak con su heroica resistencia.

En el próximo articulo examinaremos en detalle el entramado de la guerra de cuarta generación, el conflicto asimétrico, irregular o moral, y las diferencias entre la guerra regular e irregular, así como las dimensiones del conflicto moral, para posteriormente valorar los desarrollos de la Guerra de Todo el Pueblo, a partir de las experiencia revolucionaria internacional en la lucha contra la explotación capitalista y por una sociedad socialista, pensada en los términos del siglo XXI.

Para comprender la racionalidad de la “guerra asimétrica”, situada como paradigma militar en el nuevo ciclo de la guerra imperialista contra los pueblos para aplastar las rebeliones y movilizaciones revolucionarias que demuelen poderes oligárquicos y neocoloniales, es necesario ver su relación con otras categorías usadas corrientemente en el mundo de la guerra contemporánea. Me refiero a términos como Guerra de Baja Intensidad (GBI), guerra de cuarta generación (4WG), conflicto idiosincrásico, conflicto moral o guerra irregular.

Antes de abordar estas relaciones, no sobra advertir que un instrumento de análisis fundamental utilizado implícitamente en nuestra reflexión es la teoría desarrollada por Karl Von Clausewitz, gran clásico de la guerra del siglo XIX. Su paradigma de la determinación política de todo pensamiento y acción militar, las categorías de fuerza material –militar- y fuerza moral –política- así como los elementos centrales de la estrategia militar –el espacio, el tiempo y la fuerza- son herramientas indispensables para la mejor comprensión del actual pensamiento militar global imperialista sobre la guerra asimétrica y sus desarrollos prácticos, como una invasión de nuestro territorio por las tropas yanquis.

Adicionalmente, el objetivo básico de todo nuestro análisis es valorar, en el marco de la Nueva Doctrina Militar Bolivariana que lidera el Presidente Hugo Chávez, los cambios en la estrategia militar norteamericana frente a nuestra nación y demás pueblos latinoamericanos y tercermundistas, en el terreno convencional y no convencional, su inserción y coherencia en el nivel mas general –dentro de la doctrina militar de defensa-, y su implementación en el espacio geográfico de nuestra región, como ocurre con la Iniciativa Regional Andina, el Plan Colombia y toda la acción intervencionista del Comando Sur.

El Conflicto de Baja Intensidad (GBI).

La guerra asimétrica tienen en el Conflicto de Baja Intensidad (CBI) uno de sus mas cercanos antecedentes.

La GBI hace parte de una reformulación de la estrategia militar gringa (entendida dicha estrategia como el arte y la ciencia del empleo de las Fuerzas Armadas de una nación para asegurar los objetivos de la política nacional por medio de la aplicación de la fuerza o de la amenaza del uso de la fuerza); parte de la revisión critica realizada por los propios estrategas norteamericanos, de los errores políticos y militares cometidos en Vietnam. Tal revisión se encuentra en el libro del Coronel Harry G. Summers, On Strategy. A Critical análisis of the Vietnam War (New York, Dell Publishign Co, 1984), incorporado como texto de estudio en las principales escuelas militares norteamericanas.

La primera reformulación estratégica post-Vietnam atiende a mejorar las capacidades destinadas a la invasión militar directa en países del Tercer Mundo. Los ejes de su articulación son evitar el empantanamiento y el gradualismo de la invasión, así como lograr una alta movilidad que permita materializar un concepto estratégico: el Despliegue Rápido.

La segunda reformulación se orienta a evitar, hasta donde sea posible, llegar al extremo anterior. La continuación del debate post-Vietnam y la búsqueda de opciones menos costosas a nivel político, militar y económico, se materializa en la opción de una guerra prolongada de desgaste, conceptualizada como guerra o Conflicto de Baja Intensidad, que sin abandonar las posibilidades de una invasión, maneja una perspectiva más global para enfrentar los conflictos. Combinado elementos militares, políticos, económicos, psicológicos, de inteligencia y de control de la población, esta alternativa busca fortalecer las fuerzas armadas de los países aliados y promover movimientos insurgentes contrarrevolucionarios que sean la punta de lanza que resuelva el conflicto a favor de los intereses norteamericanos, sin un escalamiento que obligue a una decisión de invasión con fuerzas propias.

La GBI así configurada dio coherencia a la estrategia militar norteamericana, durante los años 80, destinada a enfrentar los “retos” en el nivel mas bajo del espectro del conflicto dentro de una concepción doctrinaria que al reivindicar la dicotomía política del conflicto este-oeste, pretendía atacar la amenaza soviética en todos los niveles de dicho espectro. En otras palabras, bajo el supuesto del patrocinio soviético de la “subversión” en el tercer mundo, uno de los objetivos dentro del enfrentamiento global, era atacar a la Unión Soviética por el eslabón mas débil, que era el conformado por los movimientos de liberación nacional o los gobiernos que habiendo cambiado el statu quo anterior, se encontraban en proceso de constitución de un nuevo redimen político como ocurrió en Nicaragua.

La Guerra de Cuarta Generación (4WG)

Visto este antecedente, abordemos la llamada Guerra de Cuarta generación (4WG), la cual se caracteriza por tres hechos básicos: i) la perdida del monopolio de la guerra por parte de las naciones-estados; ii) el regreso a un mundo de culturas y estados en conflicto; y iii) la segregación/división interna a lo largo de las líneas étnicas, religiosas e intereses especiales en la sociedad contemporánea. En palabras de Luís Bonilla (Ver texto ya citado), estos conflictos corresponden al mundo posmoderno (desinformación, comunicación borrosa, cibernética, nanotecnologia y formas de control de la población). De acuerdo con tal enfoque, en la actualidad se desplegarían dos modalidades de conflicto bélico que se basan en el uso de fuentes de energía posmecánicas. Las cuales serian: ii) Las confrontaciones de tecnología avanzada (Irak 1991-2003), aniquilamiento masivo (Kosovo), seguridad estratégica global (contra el terrorismo) y progresiva eliminación de los estados nacionales (globalización, mundialización, Plan Colombia, entre otras); ii) las confrontaciones en el borde externo a la influencia cultural de occidente (conflicto en Rwanda, Afganistán, India, entre otros).

Por la afirmación de Bonilla, la teoría de la 4WG valora las contradicciones económicas adentrándose en la perspectiva del biopoder y la razón postcolonial. La teoría de la 4WG, prosigue el autor citado, se concentra en la valoración del salto cualitativo que ocurre en la intensidad, cantidad, alcance y permanecía de los resultados de las confrontaciones, a partir de la introducción de dos variables. A) Tecnologías e b) Ideas.

En el plano de las tecnologías, la teoría de la 4WG detalla y destaca:

i) La tecnología acústica: la que se focaliza en el uso generalizado de emisores de sonido atenuados de alta intensidad, de sonidos de muy baja frecuencia, de polisonidos de alto volumen y la utilización de granadas acústicas que permitirían incapacitar individuos y equipos, en los escenarios de confrontación;

ii) La tecnología biológica: cuya novedad reside en la posibilidad de uso discriminado de organismos genéticamente modificados para anular poblaciones focalizadas. Se complementa con los desarrollos de misiles o balística de diverso tipo, la cuál es utilizada para el transporte hasta territorio opositor, de organismos microscópicos biodegradantes para: a) neutralizar equipos y aparatos del adversario cuyos sistemas se basen en derivados del petróleo, degradándolos rápidamente hasta hacerlos inservibles (ej. los neumáticos de los vehículos); b) la diseminación de virus y bacterias nocivas al hombre con el propósito de disuadir o incapacitar ejércitos y/o poblaciones enteras; c) la liberación de insectos modificados genéticamente los cuales transmiten enfermedades de características epidémicas, inmovilizando, diezmando y neutralizando a ejércitos, población civil e incluso cualquier forma de vida existente en un territorio determinado.

iii) La tecnología química: la cual sustenta y potencia la utilización a gran escala de sustancias alucinógenas o psicotrópicas (tranquilizantes, calmantes, etc.) en sectores poblacionales delimitados o ejércitos adversarios, acortando con ello el tiempo de combate frontal y disminuyendo la capacidad de la confrontaciones de causar bajas en las tropas leales o aliadas. Algunas variantes de este tecnología enfatizan en su forma (sabores y olores en el agua y en el aire); la aspersión de sustancias corrosivas con capacidad para degradar metales lo cual puede afectar la capacidad de transporte y movilización de los adversarios; así como la utilización de sustancias interactivas las cuales podrían provocar una disminución significativa en la densidad de los lubricantes generado la inutilización del parque automotor, especialmente de blindados y tanques; y finalmente en las posibilidades de uso para inhibir la combustión del petróleo y sus derivados.

iv) La tecnología ambiental: a partir de la cuál es posible influir en las condiciones atmosféricas provocando lluvias imprevistas, niebla inesperada, llegando incluso al extremo de generar desastres que suelen pasar como naturales.

v) La tecnología en comunicación e información: mediante el desarrollo de estrategias de marketing, desinformación y terror psicológico fundadas en el estudio de los comportamientos individuales y grupales de sectores y/o estratos poblacionales considerados hostiles. Especial relevancia tiene el uso de la propaganda negra o información falsa de largo aliento con el objetivo de impactar sectores claves del mando o de la cadena de mando de las fuerzas opositoras.

vi) La tecnología informática, cuya ventaja reside en la posibilidad de uso de virus electrónicos para la inhabilitación de software (programas y sistemas), hardware (equipos que viabilizan los software), desarrollos multimedia ( información electrónica) o sectores del territorio virtual (Internet, Web site, comunicación de banda ancha, entre otros). En este caso el objetivo a golpear puede ser indirecto (finanzas, nóminas de pago, información secreta encriptada) o directos (sistemas de navegación y geoposicionamiento como el GPS).

vii) La Tecnología óptica, la cual se basa en las posibilidades de uso de rayos láser para disuadir sectores hostiles, incapacitar equipos o elevar la capacidad de ataque mediante la utilización, por ejemplo de granadas flash. Estos últimos dispositivos, emiten pulsos de gran intensidad que pueden provocar la destrucción de equipos sofisticados pertenecientes a los adversarios.

El uso de tecnología en el marco de la teoría de cuarta generación se basa en la premisa, que al menos que se requiera, ya no existen razones para destruir al adversario, al contrario resulta de mayor utilidad su sometimiento público.

De otro lado, en el plano de las ideas, la teoría de 4WG destaca:

i) El conflicto ya no es ideológico sino fundamentalmente cultural.

ii) El choque de civilizaciones es la característica de las guerras en la actual etapa histórica.

iii) La confrontación en curso e inmediata, es entre el modelo de desarrollo occidental y sus antítesis. Especial relevancia tiene la beligerancia creciente entre la modernidad occidental y sectores del fundamentalismo islámico (visto como “barbarie”).

iv) La disputa se muestra como especialmente religioso-cultural (Islamismo versus Cristianismo), pero es en realidad de orden civilizatorio.

v) Reaparecen los conceptos de civilizado y bárbaro. La teoría de la guerra de cuarta generación se sustenta en el estudio del desarrollo de occidente en los últimos 500 años.

Para la guerra de 4WG la guerra regular es un patrimonio de Occidente y el combate irregular (terrorista) es visto como característico de lo no-occidental (oriental).

Bonilla afirma que algunos estudiosos de la 4WG, hacen una abstracción metafísica, al pretender saltarse sin mediar explicaciones, la presencia de formas de terrorismo occidental y la presencia en el propio territorio de la capital imperial (EEUU) de diversas formas de organización subversiva fundamentalista occidental que reivindican el terrorismo.

El Conflicto Idiosincrásico.

Respecto del conflicto idiosincrásico, este tiene, según el general retirado Montgomery C. Meis, del Ejercito de USA (Ver Pensamientos no convencionales acerca de la guerra asimetrica, MR, 2004), la connotación de un método poco convencional de combate o medio de aplicar la capacidad. Uno que no cumple con las reglas y es peculiar en un sentido siniestro. Aquí la tecnología desempeña un papel crítico. Si no puede atacar el centro de gravedad de un sistema operacional de manera idiosincrásica con armas o una combinación de sistemas de armas que el oponente no posee –o mejor aun que ni siquiera entiende ni percibe- entonces el atacante puede causar una falla catastrófica a ese sistema, ya sea que el objetivo sea una red de transporte o de mando y control integrado.

El conflicto idiosincrásico plantea el desafió de cambiar la mezcla de mentes que generan las necesidades de inteligencia. Los planificadores militares imperialistas están incorporando en su gestión pensadores poco ortodoxos que sondean constantemente los peligros o métodos singulares y especiales en la guerra. Este tipo de adiestramiento es parte del desenvolvimiento profesional de los planeadores y comandantes de los Ejércitos invasores imperialistas, que integran al sistema militar pensadores que hacen las preguntas que nadie antes consideraba. Otro elemento del conflicto idiosincrásico es la inclusión de consejos científicos (lo que plantea un desafió para la nueva Doctrina Militar Bolivariana) para ayudar a aislar nódulos críticos en los sistemas integrados, en los cuales un enemigo tal vez inicie una cadena de destrucción (pensemos en PDVSA o en nuestros sistemas masivos de transporte en desarrollo y su sabotaje). Conjuntamente con las preguntas relacionadas con la base de la amenaza , este tipo de pensadores llevara a los administradores de inteligencia a buscar lo anticipado, lo peculiar o lo único y comprometer todas las entidades para obtener trozos de información critica y anormal en el marco de un conflicto que acude a procedimientos sorpresivos y no convencionales, en una “sociedad de riesgo” en expansión por el uso de sistemas complejos en los procesos de organización social de la mas diversa índole a propósito de la creciente y acelerada urbanización que experimentan las sociedades contemporáneas.

En el próximo artículo abordaremos el conflicto ético y la guerra irregular en su relación con el conflicto asimétrico.

La “guerra asimétrica”, su percepción y lectura en los niveles de liderazgo del proceso revolucionario, ha sido colocada como punto central dentro de la Nueva Doctrina Militar Bolivariana para la defensa integral de la Nación. Es lo que explica la necesidad de su profunda revisión y su examen dialéctico en el plano teórico, así como las implicaciones de su eventual aplicación por las fuerzas armadas imperialista en su estrategia de agresión contra nuestra República.

Algunos creen, dada la ambigüedad del manejo del concepto en determinados niveles públicos, que los venezolanos debemos prepararnos para llevar a cabo una guerra asimétrica, cuando es todo lo contrario. La preparación de nuestro pueblo debe hacerse para enfrentar un conflicto asimétrico, una guerra de cuarta generación con metidos idiosincrásicos, un conflicto moral, contrainsurgente o irregular, diseñado y ejecutado por los aparatos militares del imperialismo.

Tal vez sea esa la confusión que nos explique que ciertos oficiales de la FAN estén planteando como función de la Reserva Militar Bolivariana, una tarea de contrainsurgencia frente a las múltiples expresiones revolucionarias que brotan con el actual proceso de cambios que lidera el presidente Chávez. Es la experiencia de muchos, por ejemplo en Maracaibo y el Zulia. No salimos del estupor cuando algunos mandos enfatizan la condición contrainsurgente de la Reserva.

Al hilo de nuestra exposición prosigamos en este artículo el examen teórico preliminar de la guerra asimétrica, vista en su relación con el conflicto moral y la guerra irregular, para intentar en esta parte delimitar conceptualmente esta categoría. Evaluemos igualmente las conclusiones y recomendaciones que hacen distintos pensadores de la derecha americana, para adelantar amplias reformas en las Fuerzas Armadas imperialistas, en función de la cada vez más amplia difusión de conflictos no convencionales por todo el planeta. Max Boot, reconocido intelectual conservador gringo, propone importantes ajustes al aparato militar yanqui, a partir de lo que ha sido el modo de organización y operación del Ejercito colonial británico durante los siglos XIX y XX, e igualmente de lo que han sido experiencias puntuales de las fuerzas especiales en El Salvador, África, Asia y con el Plan Patriota en Colombia.

Posteriormente queremos examinar las dimensiones conceptuales y los alcances empíricos de la guerra de todo el pueblo. Lo hacemos recogiendo las experiencias del movimiento popular, obrero y revolucionario en los últimos tiempos. La defensa de la revolución bolivariana debe recoger estas experiencias e incorporarlas a la práctica militar popular que incluye el propio desempeño de nuestra Fuerza Armada Nacional (FAN), cuya organización y funcionamiento se regula en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional (LOFAN), la cual analizaremos en este trabajo.

El conflicto moral es una categoría incorporada al lenguaje militar por John Boyd (ver su trabajo “Patterns of Conflict”, en http://www.d-n-i.net). Boyd hace una taxonomía de los conflictos e identifica tres: la guerra de atriccion, el conflicto de maniobra y el conflicto moral y dice que este es el realizado por la mayoría de los guerrilleros a lo largo de la historia de las guerras.

El conflicto moral tiene como meta destruir los lazos morales que dan existencia al conjunto orgánico de la estrategia militar y sus instrumentos. La guerra moral se orienta a forzar el miedo en la superficie, generando ansiedad y alineación para propiciar muchos centros de gravedad no cooperativos, magnificando la fricción interna porque se potencia un ambiente de desconfianza y suspicacia que debilita los lazos humanos entre miembros del conjunto orgánico (el ejercito, la marina, la fuerza aérea o las fuerzas especiales) o entre conjuntos orgánicos (la FFAA).

El conflicto moral sugiere que, en una guerra, todas las acciones no deben ser de naturaleza militar. Los fusiles y las botas en el terreno son un factor importante, pero son más importantes fusiles y botas inteligentes.

La guerra asimétrica se debe desplegar desde un alto nivel moral. Esta necesita una combinación de ideas y fuerzas estratégicas, operativas y tácticas para lograr un alto nivel moral en su uso contra las fuerzas insurgentes. Boyd sugiere varias medidas que se deben tomar para lograr un alto nivel moral en el contexto de una asimetría. Estas son: i) socavar las motivaciones guerrilleras, destruir su cohesión al demostrar la integridad y competencia del gobierno para ser representante del pueblo ante sus necesidades, en lugar de explotarlo y empobrecerlo para favorecer una voraz elite oligárquica. Es lo que se intenta con el señor Álvaro Uribe Vélez en Colombia y con sus planes para derrotar a las FARC y demás fuerzas guerrilleras, todo lo cual ha sido un fracaso estrepitoso vistos los resultados del Plan Patriota y sus 800 asesores gringos, empantanados en la degradación moral por sus vínculos con el tráfico de narcóticos y el contrabando de armas para los escuadrones de la muerte que masacran a los campesinos; ii) tomar la iniciativa para erradicar y castigar la corrupción. Así como eliminar los motivos de protesta en su raíz, lo que es un contrasentido porque los ejércitos imperialistas y neocoloniales tienen como objetivo de sus invasiones, apuntalar estructuras de poder oligárquicas y explotadoras de las mayorías, como ocurre en la actualidad en Irak; iii) infiltrar los grupos guerrilleros y utilizar la población civil para recoger información sobre la guerrilla; iv) desplegar expertos de administración, policía y equipos móviles de contraguerrilla en las zonas rojas de combate; v) tomar y mantener la iniciativa para la persecución continua. Utilizar las mismas tácticas de la guerrilla de exploración, infiltración, ataques sorpresivos de golpe y fuga, así como emboscadas repentinas para presionar a los grupos móviles de la guerrilla y dificultar el establecimiento de campamentos de base, vi) insistir en la captura y conversión a la causa del gobierno –en vez de acciones brutales de represalia contra la población y del método de “contar cadáveres” – como factor para socavar la influencia popular de la guerrilla, vii) darle otra imagen al gobierno central mediante la reforma política que descentralice al Estado en su gestión fiscal y social, para articular el gobierno con las esperanzas y necesidades del pueblo, y de esta manera ganar su apoyo para relegitimar el Estado; viii) destruir las columnas guerrilleras y romper el control de la población a través de iniciativas políticas que muestren la legitimidad moral y vitalidad del gobierno, así como mediante las operaciones militares continuas que acentúan el movimiento sigiloso, el ritmo operativo rápido, la fluidez en la acción y la cohesión del esfuerzo general.

Tenemos así el ABC del conflicto moral cuya mas cabal expresión en la actualidad es el Plan Patriota que se ejecuta en los departamentos colombianos del Caquetá, Guaviare, Meta y Putumayo, bajo la conducción de los generales Ospina, Castellanos y Fracica, con el monitoreo de cerca de 800 miembros de las Fuerzas Especiales imperialistas, contra la guerrilla revolucionaria de las FARC-EP.

La guerra irregular sirve, igualmente, como punto de referencia en el esclarecimiento de la asimetría de la guerra.

Tal esclarecimiento es posible lograrlo estableciendo las diferencias con la guerra regular, que se presentan en los siguientes ámbitos: i) Organización. La guerra regular opera con ejércitos organizados y articulados, en los que el orden de batalla ha sido un elemento de especial interés para los estrategas militares, quienes piensan que mejor organización es igual a más eficiencia; ii) Tecnología. Los ejércitos regulares, particularmente los imperialistas, dan prioridad a su sofisticación tecnológica como se ha visto en Afganistán y en Irak. Hoy, como señala Dieterich, “la tecnología militar del campo de batalla digitalizado, gira en torno al Sistema de Posicionamiento Global (GPS), satélites, mísiles cruceros, aviones a control remoto como el “Predator”; rayos láser para destruir objetos muy veloces como cohetes u obuses de artillería y el arma “capitalista” por excelencia, la bomba de neutrones, que mata a seres humanos, pero deja intacta la infraestructura física, donde se encuentran. Esta sofisticada tecnología de la muerte, compuesta por componentes de hardware y software, está siendo fabricada mediante una lucrativa simbiosis entre el Pentágono, las transnacionales estadounidenses, como la compañía Boeing, y muchas de las más renombradas universidades de Estados Unidos. Por ejemplo, un reciente reporte del brazo investigativo de la Academia Nacional de Ciencias, el National Research Council, encargado por el Pentágono, recomendó encarecidamente al Pentágono, intensificar el desarrollo de armamento no-letal, como choques eléctricos, proyectiles obtusos, químicos que afectan la conciencia (mind-altering) y la radiación con descargas de microondas. La creciente fiereza de la política estadounidense y la arrogante imposición de sus intereses mediante la amenaza militar, tienen su sustrato real en la revolución de la tecnología bélica de las últimas dos décadas”.

Por el contrario, en la guerra irregular se utiliza, por los grupos guerrilleros, lo que se encuentra disponible en el mercado, o mediante el decomiso o fabricación local. Las fuerzas guerrilleras se especializan en incursiones, escaramuzas y emboscadas en las cuales los fusiles de asalto, ametralladoras, morteros y minas son las armas principales. La mayoría de los movimientos guerrilleros acuden a las armas individuales y colectivas.

iii) Logística. Los ejércitos convencionales emplean una larga cadena para su soporte logístico. Las pesadas fuerzas mecanizadas utilizan grandes cantidades de gasolina, municiones, varios subproductos del petróleo y repuestos. Circunstancia que limita la movilidad y flexibilidad operativa y crea vulnerabilidades explotables. Las fuerzas guerrilleras son substancialmente menos limitadas por factores logísticos. Sus necesidades de comida y municiones son más simples y normalmente no se despliegan a gran distancia. Cuentan con el apoyo de los campesinos y otros grupos de la población local. La mayoría de sus armas son fácilmente transportadas, y tienden a desarrollar sus propias y simples capacidades de mantener y reparar armas y vehículos. Estos factores logísticos reducen la vulnerabilidad de las fuerzas guerrilleras con respecto a su sistema de abastecimiento. No hay redes de ferrocarriles o caminos sujetos al ataque, deposito de municiones para bombardear y ningún puente para destruir. También es difícil apartar las tropas guerrilleras de sus armas y encontrar escondites de armas cuando tienen el abrigo de los campesinos y el pueblo.

iv) Dirección. La guerra regular esta bajo la dirección de aparatos y gerencias administrativas, lo que proporciona la organización, tecnología y mano de obra requerida. Se emplean sistemas avanzados para efectuar el mando y control de las fuerzas del Estado.

v) Doctrina. Las fuerzas convencionales y las modernas organizaciones militares han desarrollado una doctrina para los niveles estratégicos, operativos y tácticos de guerra. La doctrina establece las fuerzas adecuadas para el combate; la manera en que reciben sus recursos; como serán organizadas y desplegadas; las armas que emplearan; y como realizar sus operaciones de combate. Las fuerzas guerrilleras disponen de su propio aparato doctrinario focalizado en el nivel táctico, pesando la informalidad y la innovación e iniciativa en el combate.

vi) Combate decisivo. La meta para un ejército regular es enfrentar al enemigo y rápidamente derrotarlo con el mínimo de bajas. Esta es la guerra imperialista, en la que se hacen altas inversiones en el tipo de tecnología y fuerzas necesarias para la victoria rápida. Las fuerzas guerrilleras evitan las operaciones prolongadas e intensas, hacen el contacto y se retiran.

vii) Soldados y guerrilleros. Los ejércitos convencionales desarrollan la cohesión, disciplina y profesionalismo mediante un proceso de adiestramiento y adoctrinamiento en la ideología burguesa de la dominación y explotación, encubierta en el discurso del derecho, la igualdad, la libertad y la democracia liberal. El soldado de los ejércitos convencionales es un producto de un sistema que lo saca de su vida “normal” y lo convierte en un profesional en el uso de la fuerza y la violencia letal. Él es responsable ante su cadena de mando, y cumple las órdenes de sus superiores, actuando para lograr las metas de los estados imperialistas y neocoloniales.

Por el contrario, el guerrillero esta inmerso en su pueblo. Es pueblo en armas. Su habilidades y armas provienen de lo que esta disponible para su pueblo. Su comprensión de la guerra se confunde con lo que existe en su pueblo y sus tradiciones de lucha.

viii) Aliados. Normalmente los ejércitos regulares imperialistas instrumentalizan las tropas de las naciones invadidas como supuestos aliados, para colocarlos como fuerza de choque contra la mayoría de la población, afectada por la abusiva intromisión extranjera.

ix) Segregación e integración. Los ejércitos convencionales imperialistas a la larga recibirán golpes contundentes por que su acción es ajena a los intereses del pueblo. Ellos no logran ninguna integración porque son cuerpos extraños a la historia de las naciones afectadas por las multinacionales imperialistas y sus tropas invasoras.

Veamos en el próximo articulo los contornos mas definitorios de la guerra asimétrica, su historia y sus principales características, así como los cambios que se promueven en la actualidad para adecuar las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos a este nuevo escenario que se difunde con la globalización capitalista, que conlleva una mayor extensión de la telaraña de las grandes corporaciones del capital trasnacional por todo el planeta. Así como las acciones puntuales que se están utilizando ya por las tropas norteamericanas para triunfar en guerras asimétricas, mediante unos principios estratégicos, la determinación del rol del factor militar, la conducción operacional y los métodos tácticos frecuentes en guerras irregulares.

Tres eventos para destacar.

El Estado y el gobierno bolivariano, con el liderazgo del Presidente Chávez, avanzan en la implementación de la Nueva Estrategia para la Defensa Integral de la Nación que incluye, no sobra decirlo nuevamente en el marco de este trabajo, varios elementos entre los cuales destaco:

a) LA CONFORMACION DE LA NUEVA ESTRATEGIA MILITAR NACIONAL, cuyas herramientas principales son: el nuevo Pensamiento Militar Venezolano, entendido como el conjunto de decisiones y acciones políticas formuladas y coordinadas por el Poder Público Nacional, con apoyo de las instituciones públicas y privadas, las personas naturales y jurídicas, en los ámbitos: económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar, con el objeto de salvaguardar la independencia, la libertad, la democracia, la soberanía, la integridad territorial y el desarrollo integral de la Nación, a diferencia de la tradicional concepción que la identificaba generalmente con el empleo de los medios militares (condensado en un nuevo MANUAL DEL PENSAMIENTO MILITAR, que entrara en vigor en julio próximo, basado en las raíces históricas y en un enfoque ideológico antiimperialista, que esta siendo preparado por una Comisión de militares y civiles y será presentado para el momento en que la Promoción Simón Bolívar II, cumpla sus 30 años de servicio); el incremento de la preparación y eficacia de la Fuerza Armada Nacional; la consolidación de la unidad de la Fuerza Armada Nacional; el fomento de los estudios y la investigación sobre estrategia nacional e internacional; el desarrollo de la reserva militar; la restructuración de la organización militar, de acuerdo con la Constitución Bolivariana; el desarrollo de la industria militar y naval; el fortalecimiento de la coordinación con fuerzas militares amigas; la dotación de la Fuerza Armada Nacional con los medios necesarios para el cumplimiento satisfactorio de sus funciones; el impulso a los centros de enseñanza e investigación sobre estudios estratégicos; la aprobación de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional; la modificación de la Ley de Conscripción y Alistamiento Militar; la Participación en ejercicios y operaciones combinadas con fuerzas militares extranjeras; las campañas sobre el nuevo concepto de seguridad de la nación; la ampliación del trabajo de la FAN con las misiones sociales; la incorporación de la reserva en el trabajo social de las alcaldías, gobernaciones y demás organismos del estado; la educación de la población en los principios militares de disciplina, amor a la patria, y obediencia; la profundización de la educación premilitar en los diferentes niveles de la educación; el fortalecimiento del Plan Bolívar 2000, como elemento de unidad cívico-militar; la educación, conciencia y sensibilización en la unidad cívico-militar para la defensa de la nación; la lucha contra la pobreza, a través del componente cívico-militar; el fortalecimiento de la unidad cívico-militar, para acciones de seguridad ciudadana; el desmonte de elementos paramilitares y para-policiales, en los organismos de seguridad del estado; la promoción e impulso de la integración militar latinoamericana, para la defensa y el desarrollo de nuestros pueblos; la integración de la FAN al desarrollo local y regional; y el fortalecimiento de las acciones defensivas en la zona fronteriza con Colombia por el desbordamiento de la violencia, causado por la implementación del Plan Colombia.

b) LA ORGANIZACIÓN EFECTIVA DE LA RESERVA MILITAR BOLIVARIANA que, según el General de División Julio Quintero Viloria, Comandante General de este Quinto componente de la Fuerza Armada Nacional, involucrara hasta cinco millones de reservistas, entre los 18 y 50 años, con una primera línea que va entre los 18 y 30 años, una segunda reserva entre 30 y 40 y una reserva territorial que va entre 40 y 50 años. Reserva en la que se capacitará y formará a todos los ciudadanos por grupos en cinco meses, de los cuales cuatro y medio son para instrucción en aula y terreno y dos semanas para el período de campo donde pondrán en ejecución el aprendizaje de los períodos básico individual, el de especialización militar y el de unidad. En cada programa, el ciudadano será entrenado para que se capacite militarmente. En el primero se le enseña a ser combatiente individual y a ambientarse en el terreno militar; en el segundo se especializa en cualquiera de las áreas en la que se necesite que esté mejor preparado y se relacionará con asuntos de sanidad, transporte, logística, armas colectivas, tanques, cañones y cualquiera de las áreas de la ciudadana para que ayude a la comunidad que lo necesite; el tercer período es de unidad donde se los enseña a trabajar como parte de una escuadra, pelotón, compañía y batallón. Luego hay un período de campo de 15 días para poner en práctica lo aprendido. Reserva que va a usar los implementos militares única y exclusivamente durante su capacitación, entrenamiento y cuando haya jornadas de asistencia humanitaria y acciones militares que se necesiten en un momento dado. Ningún ciudadano de la reserva va a llevar las pertenencias militares para sus hogares y mucho menos el armamento, simplemente los usarán cuando lleguen a las instalaciones castrenses para recibir el entrenamiento o cuando se necesite como apoyo en las jornadas programadas. El inicio de la actividad del Comando de la Reserva ocurrirá a partir del este segundo semestre, y ya se tiene listo el programa de 2006. Se va a municipalizar. La inscripción para los ciudadanos que deseen integrarse a la reserva se realizará el lunes 6 de junio. Los comandantes de las unidades coordinarán dentro de sus municipios y los Alcaldes colaborarán con la instalación. Donde hay instalación militar se hará allí y en la alcaldía, y en caso de que no exista ninguna se hará en la Alcaldía. Se trata pues de un excelente acontecimiento; y

c) La reciente realización en Oriente de maniobras con tácticas de “guerra asimétrica” por parte de la Armada venezolana, en la que participaron más de cuatro mil 500 personas en acción y un despliegue de 16 naves y 14 unidades aéreas. Del 2 al 5 de junio del año en curso las poblaciones de Caimancito y Guayacán, en el Estado Sucre, hicieron parte del ejercicio militar de la operación Armada Soberana I-2005, que incluyó tácticas de guerra asimétrica. El comandante de la Zona Naval de Oriente (Nueva Esparta, Anzoátegui, Monagas y Sucre), Almirante Douglas Clemente, explicó que el objetivo de la maniobra es realizar ejercicios en el mar, adiestramientos de todas las tripulaciones de los buques, unidades de guardacostas y aeronaves en conjunto con la reserva militar y el personal civil. En la maniobra participaron la fuerza de tarea anfibia, formada por tres fragatas misilísticas, dos fragatas guardacostas, tres transportes de desembarco anfibio, seis patrulleros de guardacostas y dos patrulleros de combate. Entre los medios aéreos que se utilizaron destacan dos aviones de reconocimiento marítimo, ocho helicópteros, de los cuales cuatro pertenecen a la Armada, dos al Ejército y dos a la Aviación, y cuatro aviones de caza F16. El alto oficial informó que la fuerza de desembarco incluyo dos mil 400 efectivos militares y la fuerza de resistencia estuvo formada por mil 600 civiles, apoyados por 600 hombres del Batallón de Infantería de Carúpano.

Tiene mucha trascendencia también la simulación de una conflagración bélica de “guerra asimétrica” que tendrá como escenario el Complejo Cultural Simón Bolívar, ubicado en Fuerte Tiuna, Caracas, los días 14 y 15 de junio de los corrientes, llevada a cabo por nuestra Fuerza Armada Nacional. Lo más destacado de los Estados Mayores de los cuatro (4) Componentes (Ejército, Armada, Aviación Militar y Guardia Nacional), plantearán teóricamente y en forma práctica, las distintas formas de materializarse las “nuevas amenazas” que pudieran afectar los puntos de gravedad estratégica de nuestro país y como deberían participar, conjunta y combinadamente, los distintos Componentes de la FAN y sus sistemas de armas para evitar o neutralizar dichas amenazas, internas y externas. Cada Componente ha revisado y adaptado por separado sus planes de campaña, inclusive han conducido sendos ejercicios militares en diferentes sitios del país. Por ejemplo, el Ejército realizó un gran ejercicio en El Pao, Estado Cojedes, la Armada los condujo en Carúpano, Sucre, la Guardia Nacional en varios estados, denominando sus ejercicios, “Unidad Cívico-Militar y el Poder Popular”. Ahora la tarea central es amalgamar todas esas acciones bajo un solo comando y articuladas a una hipótesis de guerra X. Los Juegos de Guerra No son Juegos. Y entendiéndolos así, estos Primeros Juegos de Guerra Asimétrica, seguramente serán muy aleccionadores para nuestra FAN, y así entender mejor el nuevo estado de cosas, como reaccionar en conjunto ante ellos, y prepararnos operacionalmente para disuadir a propios y extraños, so pena de graves consecuencias.

Regresemos a nuestro tema.

Con estos tres eventos que dan forma a la Nueva Política Militar Bolivariana y que sirven de referencia empírica a la solidez del proceso revolucionario en el ámbito de la defensa, regresemos de nuevo a nuestro tema central. Ahora queremos referirnos a lo que en el plano teórico podría ser la definición del conflicto asimétrico y sus principales característica. Se trata de una aproximación que permita su identificación en la perspectiva de las elaboraciones conceptuales emanadas de los centros del pensamiento militar imperialista. De igual manera abordaremos las conclusiones y recomendaciones para efecto de las reformas en las Fuerzas Armadas imperialistas, hechas por prominentes pensadores del pensamiento conservador americano, a partir de las tendencias que presentan los conflictos militares propiciados por la intervención neocolonial del ejercito norteamericano en Afganistán, Irak, Colombia, El Salvador y África.

Un prototipo conceptual.

No es difícil identificar en el “conflicto asimétrico” un prototipo conceptual que reúne diferentes categorías utilizadas por los estrategas imperialistas para designar una realidad recurrente en los enfrentamientos bélicos de la sociedad moderna, en los que la resistencia popular a la dominación neocolonial tiene diversas expresiones. En la “guerra asimétrica” hay tanto de guerra de baja intensidad, de guerra contrainsurgente, de guerra irregular, de guerra de cuarta generación, de conflicto moral como de confrontación idiosincrásica. Obviamente este es el lenguaje y las categorías de los teóricos de las clases dominantes y explotadoras. Desde la ciencia militar popular se conocen categorías como guerra popular prolongada, guerra de todo el pueblo, lucha guerrillera, guerra de guerrillas y resistencia armada popular. Las diferencias son claras y desde allí es preciso identificar otros principios, otras reglas, otras definiciones en la ciencia y el arte militar revolucionario, que algunos se empeñan en desconocer como si las dinámicas revolucionarios no se extendiesen al campo de la lucha militar. Las revoluciones también son fuentes de innovaciones en el campo de la guerra.

No obstante esas diferencias, seria necio desconocer el propio análisis de los estrategas militares conservadores. Se les debe estudiar y comprender porque hay allí desarrollos que no se deben desestimar. “En tal sentido, no es un error entender la asimetría como la ausencia de una base común de comparación con respecto a una calidad (la guerra), o en términos operacionales, una capacidad (los aparatos militares)”.

Este tipo de guerra obviamente no es nuevo, aunque su desarrollo doctrinario ha tenido diversas variantes, siendo lo esencial de este tipo que no existen áreas estratégicas para proteger, ni que la destrucción total del enemigo sea el objetivo de las maniobras, las que de hecho no se les puede ni catalogar como maniobras clásicas como se han descrito en la guerra convencional, en la que es posible identificar seis (6) tipos clásicos: maniobra interior, línea exterior, envolvente, de ruptura, defensa tenaz y defensiva en retirada.

La aproximación asimétrica es mejor concebida como un método que se aplica de igual manera para ambos adversarios y puede ser conceptuada como: Actuar, organizarse y pensar de manera diferente a la del oponente, de manera de maximizar las ventajas propias y explotar las debilidades del oponente, a fin de obtener la iniciativa o ganar una mayor libertad de acción. La aproximación asimétrica puede ser político-estratégica, militar-estratégica, operacional o combinación de estas. Acarrea el uso de diferentes métodos, tecnologías, valores, organizaciones, perspectivas de tiempo − diacronías −, o alguna combinación de estas. Puede ser de corto o largo plazo. Puede ser deliberada, o por descarte. Puede ser discreta o estar en conjunción con aproximaciones simétricas. Puede tener así mismo dimensiones psicológicas y físicas. La Guerra Asimétrica involucra el desarrollo de habilidades para cambiar constantemente en la forma y el método, a partir de los fragmentos de operaciones recientemente concluidas, y de bases fragmentarias de soporte. Esto representa un reto para el oponente que debe estar constantemente en capacidad de monitorear las realidades de estos cambios o de nuevas formas operacionales, a la vez de visualizar la oportunidad de que emerjan nuevas familias de capacidades, para lo cual se requiere una tremenda creatividad. La Guerra Asimétrica plantea retos sin parangón para los líderes estratégicos, o más apropiadamente, requiere de líderes con veteranía y competencia, más creativos y más propensos a asumir riesgos. Requiere de pensadores poco ortodoxos, que constantemente investiguen sobre las amenazas subyacentes. Para la formación de un profesional de este tipo, se requiere de un sistema educativo de alta calidad que privilegie la inventiva, el libre pensamiento y la exposición de las ideas. Requiere del desarrollo de “sistemas de pensadores”, que sean capaces de hacer los planteamientos y críticas que nadie ha considerado o se ha atrevido a proponer. Involucra una infinidad de situaciones volátiles, inciertas, complejas y ambiguas que demandan crecientes niveles de intelecto, intuición y liderazgo − agilidad estratégica −, cualidades las cuales deben ser antropomórficas para el militar, razón por la cual se requiere que los líderes y comandantes desarrollen los siguientes atributos: Conciencia de la Situación: habilidad para reconocer que está realmente sucediendo y tener la disposición de mantener vigilancia sobre los cambios de las amenazas y cambios en las oportunidades; fuerza de Carácter: capacidad para enfrentar la incertidumbre cuando la conciencia de la situación se pierde. Involucra la habilidad para mantener la mente clara y el balance, en estados de excepcionales de estrés y violencia emotiva.

Según Bonilla (Ver documento citado), las características de la guerra asimétrica serian las siguientes: a) uso de técnicas ajenas a las usadas por la tradición occidental; b) oponentes que pueden tener una base no nacional o transnacional, como una religión, que actuarían fuera del marco de referencia del Estado- Nación; c) limitada efectividad de las Estrategias Militares clásicas, que prevén disposiciones de fuerzas regulares preparadas para pelear simultáneamente guerras paralelas; d) es posible que se libre en un territorio cuyas fuerzas militares no tienen un enemigo visible al cual enfrentarse; e) privilegia el uso de metodologías no convencionales o no tradicionales de guerra.; f) se concentra en evitar la confrontación donde el adversario tiene fortalezas y explotar sus áreas vulnerables; g) Sus objetivos principales son: (1) obtener un efecto desproporcionado respecto a la inversión militar hecha; y (2) afectar la voluntad de lucha del más fuerte; h) suele utilizar la manipulación psicológica. La mente del enemigo es blanco de las escaramuzas y las tácticas de guerra; i) la guerra asimétrica suele asumir comportamientos que eran exclusivos de la guerra irregular; j) procura la utilización de métodos inesperados y desconocidos de ataque; k) explora la realización de acciones de alto impacto con el mínimo costo financiero; l) se especializa en superar la capacidad de los servicios de inteligencia para generar alertas tempranas; m) privilegia la simplicidad y no la complejidad; n) la denominada comunidad de inteligencia se convierte en la primera línea de defensa; 0) suele utilizar para sus mandos una dirección centralizada que es complementada por una estructura operativa descentralizada y con altos grados de autonomía; p) la prioridad para enfrentar una amenaza de guerra asimétrica lo constituye la labor de inteligencia y las tácticas de infiltración; q) para enfrentar las capacidad de interceptación electrónica que poseen los ejércitos regulares, promueven la comunicación y transmisión de sus mensajes a través de medios tan simples como información escrita a mano y puesta en clave, la cual es transportada por mensajeros. También utilizan órdenes “de boca a oreja”; r) procuran causar golpes directos que quiebren la sensación de seguridad que suele tener un ejercito regular en momentos de paz o de confrontación de baja intensidad; s) procuran el uso de armas de destrucción masiva; t) Operan fuera del comportamiento internacionalmente aceptado, asumiendo el conflicto al margen de la norma; y u) actores estatales de menor estatura estratégica pueden salir airosos de un enfrentamiento contra un actor estatal superior.

Es importante para la gestión de la FAN en el manejo de esta clase de conflicto ahora que se simulan diversos escenarios, tener en cuenta que una de las conclusiones mas importantes de quienes se ocupan del tema en la academia militar norteamericana, consiste en lo que deben hacer las Fuerzas Armadas imperialistas para ganar un conflicto asimétrico tanto en lo relacionado con los principios estratégicos, como con el rol del factor militar, como con la conducción operacional y los métodos tácticos que son necesarios para enfrentar estos fenómenos.

Los principios estratégicos insinúan que en un conflicto asimétrico la parte mas poderosa de la relación bélica tiene por objetivo estratégico la paz como aplicación de la política en un plano inferior de conducción; se trata de la “gran estrategia” porque materializa la guía política sobre las acciones estratégicas.

En una guerra asimétrica el factor militar tiene un peso igual a la inteligencia estratégica, al uso de la inteligencia y a las demás medidas del denominado soft power (fuerzas estratégicas no tradicionales, tales como los bienes culturales y los intercambios comerciales). Esta es una enseñanza que el ejercito imperialista tiene recogida desde 1940, cuando su cuerpo de Infantería de Marina publico el Small Wars Manual, donde sintetizaba las lecciones aprendidas en mas de 180 invasiones en ultramar ocurridas entre 1800 y 1934. En esta guía practica se recomienda el uso de los medios militares en conjunto con otros del poder nacional, como la diplomacia. Además, recomienda que una vez obtenido el triunfo militar la autoridad de ocupación debe ser transferida cuanto antes a manos de civiles marionetas, que es lo que se intenta ahora en Irak en el desarrollo de la nueva doctrina de construcción de Estados y protección de las democracias, formulada por los gobernantes de Washington, como una mascara de su acción imperialista por todo el planeta.

El arte operacional persigue dislocar las fuerzas guerrilleras revolucionarias de los grupos populares que sirven de soporte a la movilización militar, mediante operaciones psicológicas para conquistar las mentes y los corazones de la población.

Los métodos tácticos en la guerra asimétrica recogen lecciones históricas como las siguientes: la preeminencia de la inteligencia obtenida por medios humanos por sobre la adquirida en forma electrónica; la necesidad de fuerzas militares flexibles con capacidad de adaptación a las condiciones cambiantes de las situaciones asimétricas; y la descentralización en la toma de decisiones para garantizar una rápida y eficiente ejecución de las operaciones contrainsurgentes.

Las reformas en las Fuerzas Armadas Imperialistas.

Con este marco de referencia para su gestión en una guerra asimétrica, los estrategas del pentágono están impulsando reformas en las Fuerzas Armadas norteamericanas a partir de las propuestas y recomendaciones de varios expertos, entre quienes se destaca Max Boot, importante pensador de la derecha gringa, quien sugiere descentralizar las fuerzas amadas, mejorar el manejo de medios y extender las redes digitales a los soldados comunes.

En su trabajo “La lucha por transformar las Fuerzas Armadas”, publicado en Foreign Affairs, correspondiente a los meses de Abril-Junio de 2005, Boot señala que son correctos y prioritarios los cambios en las Fuerzas Armadas norteamericanas para hacerlas mas ágiles y mas diestras en el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y en la respuesta a las nuevas amenazas, particularmente guerrilleras.

Boot dice que las fuerzas armadas estadounidenses son excelentes para derrotar a las fuerzas convencionales, pero no tan buenas en su lucha contra la clase de guerrilla enemiga –se refiere a la fuerte resistencia del pueblo iraquí- que en los últimos años ha confrontado y le ha significado demoledores golpes. Lo que ocurre en Irak en la actualidad muestra mas defectos fundamentales en las capacidades militares de los Estados Unidos en cuanto a la contención y manejo de las amenazas no convencionales, algo que nosotros acá debemos tener bien presente.

La experiencia del Imperio Británico.

Los cambios militares que deben realizarse para adecuar los aparatos armados a esta realidad de la asimetría, sugiere Boot deben recogerse de la larga experiencia del Imperio Británico. “Sea o no Estados Unidos un “imperio” (¿?) hoy en día es un país con intereses que proteger y enemigos que combatir en todo el mundo. No existe mejor ejemplo de cómo hacer esto con eficacia y a bajo costo que el imperio británico”. En 1898, sostiene Boot, Inglaterra mantenía solo 331.000 soldados y marineros e invertía solo el 2,4% de su PIB en defensa, considerablemente menos que el 3,9% que gasta Estados Unidos hoy. Esta pequeña inversión bastaba para salvaguardar un dominio que cubría 25% del globo.

“La fuerza del imperio británico estaba en su capacidad para incorporar la tecnología avanzada en su momento, producto de la revolución industrial. La Real Armada estaba siempre cerca de la vanguardia del desarrollo tecnológico, por ejemplo en la adopción en el siglo XIX de barcos de guerra a vapor que lanzaban descargas de explosivos de alta potencia. El ejército por lo regular iba a la zaga de sus rivales en el continente europeo, pero siempre tenía una ventaja decisiva sobre adversarios tribales, gracias a armas como las ametralladoras Maxim y los rifles de repetición Lee-Metford. Las cañoneras y los ferrocarriles permitieron el movimiento de hombres y provisiones muy dentro de ambientes inhóspitos en lugares como China y África. Los británicos también se beneficiaron del uso extensivo de líneas de telégrafo y avances en la ciencia médica: las píldoras de quinina, por ejemplo, ayudaron a vencer la malaria, que antes convertía los climas tropicales en “la tumba del hombre blanco”.

Más allá de la tecnología, los británicos tenían otras tres ventajas clave, agrega Boot.

Primero, tenían un ejército optimizado para la lucha colonial. No siempre tenían más poder de fuego que sus enemigos, pero invariablemente mostraban mayor disciplina y mejor adiestramiento. La combinación de servicio prolongado y larga exposición a tierras extranjeras los volvía formidables combatientes. Su calidad se veía aún más acentuada por el sistema de regimientos: oficiales y tropa pasaban su carrera militar en la misma unidad, lo cual propiciaba la cohesión de grupo y del espíritu de cuerpo.

En segundo lugar, los británicos se apoyaban en auxiliares nativos. La gran mayoría del Ejército Británico de India estaba formada por hindúes; sólo los oficiales y algunos de los suboficiales eran británicos. En fecha tan reciente como 1931 los británicos eran capaces de controlar India — país de 340 millones de habitantes — con sólo 60000 policías y elementos del ejército enviados de la metrópoli.

En tercer lugar, y quizá lo más importante, el Reino Unido poseía un grupo sin paralelo de administradores coloniales, agentes de inteligencia y soldados, muchos de los cuales en su tiempo libre hacían funciones de lingüistas, arqueólogos o botánicos.

Las fallas del aparato militar norteamericano.

La prominencia actual de Estados Unidos en la guerra de alta tecnología es aún mayor del que tenía el Imperio británico en el siglo XIX. Las fuerzas armadas estadounidenses, con un despliegue de sistemas avanzados de ataque, vigilancia y comunicaciones, pueden bombardear cualquier blanco del planeta con impunidad, dominar cualquier océano y transportar sus fuerzas a cualquier parte para derrotar prácticamente a cualquier ejército.

Pero cuando se trata de operaciones de construcción de naciones y contrainsurgencia a la vieja usanza, Estados Unidos va a la zaga tanto del ejército británico victoriano como de su sucesor moderno, agrega Boot.

Los cambios militares que se requieren.

Para transformar las fuerzas armadas estadounidenses para hacer frente a estas deficiencias lo que se requiere, propone M. Boot, son cambios organizacionales y culturales para repetir algunas de las estrategias empleadas por los británicos. Esto, a su vez, requerirá cambiar un sistema de personal militar que data de la Segunda Guerra Mundial y una estructura organizacional que se remonta a las Guerras Napoleónicas

Cambios en el sistema de personal militar.

Las fuerzas armadas estadounidenses, sugiere Boot, deben concentrarse primero en adiestrar y equipar a la infantería para la guerra irregular. En respuesta, el Ejército y la Infantería de Marina practican ahora más adiestramiento en contrainsurgencia y “operaciones de estabilidad y apoyo”, pero se requiere mucho más, en criterio de Boot.

El Ejército gringo acaba de publicar su primer Manual de contrainsurgencia en décadas, y West Point apenas ahora ofrece su primera clase orientada por completo a la guerra de contrainsurgencia en toda su historia. Además de mejorar la educación, las fuerzas armadas necesitan montar juegos de guerra sin restricciones, para mejorar su capacidad de lidiar con tácticas guerrilleras, aconseja Boot.

Los cuerpos militares deben también cambiar algunas de sus políticas de personal. Los soldados se transfieren entre unidades con vertiginosa rapidez: dos terceras partes del personal del ejército cambian de lugar de despliegue cada año, y el oficial promedio pasa sólo 18 meses en cada asignación en el curso de una carrera de 25 años. El propósito de este sistema es crear un núcleo de generales que calificarán para los puestos superiores de mando, pero impide la cohesión de unidad y el liderazgo inspirado que caracterizan a los ejércitos de más alta calidad. Ni los mejores jefes de tropas logran pasar mucho tiempo con su gente: el oficial promedio, hombre o mujer, no pasa más de 30% de su carrera en el campo, pues dedica el resto a labores administrativas y a la escuela. Por lo regular los soldados entran y salen de las unidades con la misma rapidez. Una brigada blindada que debería desplegarse en Irak en febrero había experimentado un cambio de personal de 40% desde que fue transferida fuera del país árabe, nueve meses antes. “Las unidades, tripulaciones y escuadrones no están juntos el tiempo suficiente para explotar al máximo sus capacidades de combate”, escribe el mayor Donald Vandergriff, experto en el sistema de personal militar, quien recomienda emular el modelo de los regimientos británicos manteniendo juntas las unidades de combate durante años.

Cambios en las comunicaciones.

Adicionalmente, las necesidades de campo siguen mostrando rezagos en algunos rubros menos notorios, como las comunicaciones. El Pentágono gasta miles de millones de dólares en la más reciente tecnología digital, pero poca de ella llega desde el cuartel hasta el combate real. Durante la Guerra contra Irak, muchas unidades descubrían dónde estaba el enemigo como lo han hecho los soldados durante miles de años: por “movimiento de contacto”, término militar que significa encontrarse de pronto con él. En muchas unidades, artefactos de alta tecnología como el Rastreador de Fuerza Azul (terminales móviles de computadora que pueden enviar correos electrónicos y mostrar en la pantalla la ubicación de fuerzas amigas), o bien se instalaron de prisa en unos cuantos puestos de mando en vísperas de las hostilidades, o no estuvieron disponibles. La mayoría de las unidades de Infantería de Marina y del Ejército en el frente continuaron dependiendo de radios FM para las comunicaciones de corto alcance, como ocurría durante la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas armadas necesitan extender su red de información de banda ancha hasta el último soldado raso. Contar con equipo de cómputo portátil para comunicaciones servirá sobre todo para las operaciones de contrainsurgencia, en las cuales la información es sumamente ventajosa. Por ejemplo, permitiría que un soldado en un retén determine al instante si un conductor que ha detenido es sospechoso.

La organización de las neocolonias.

Estados Unidos se ha dedicado sin pausa a la construcción de naciones desde el fin de la Guerra Fría, en lugares como Somalia, Haití, Bosnia, Kosovo, Afganistán e Irak. Sin embargo, cada una de esas operaciones comenzó virtualmente desde cero, con pocos intentos de aprovechar la experiencia obtenida en el pasado. Esta deficiencia ha sido especialmente patente en Irak, donde la Oficina de Reconstrucción y Ayuda Humanitaria se creó apenas dos meses antes del comienzo del conflicto. Su sucesora, la Autoridad Provisional de la Coalición (APC), se organizó de manera igualmente apresurada.

Para estar mejor preparado la próxima ocasión — y sí, habrá una próxima ocasión como en Irán, Venezuela, Colombia, Corea — , Washington debe crear una instancia gubernamental específicamente encargada de reconstruir tierras devastadas por la guerra, en cooperación con agencias internacionales, gobiernos aliados y organizaciones no gubernamentales. Necesita su propia versión de la Oficina Colonial Británica para una era postimperial. La reciente decisión de instalar una Oficina de Reconstrucción y Estabilización en el Departamento de Estado es un buen principio, pero no está claro cuánto presupuesto y autoridad se le asignará. Tal vez sea necesario crear una instancia lateral enteramente dedicada a la construcción de naciones (tal vez dotando de nuevos instrumentos a la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional) o, como sugirió el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, establecer directores de reconstrucción en el personal de alto nivel de la Casa Blanca para atender a países individuales.

La creación de una mayor capacidad civil de construcción de naciones no dejaría desocupadas a las fuerzas armadas. Por mucho que mejore la administración civil, el grueso de la fuerza humana para cualquier misión de construcción de naciones tendría que provenir del Pentágono. Las fuerzas armadas necesitan prepararse mucho mejor para ese trabajo con el fin de evitar los errores cometidos en Irak.

Fuerzas Especiales.

Los beneficios de una forma más ligera de combatir se volvieron claros en Afganistán en 2001. Una fuerza de unos cientos de soldados de operaciones especiales, apoyada por un pequeño número de agentes de la CIA y un gran número de aeronaves, logró derrocar al Talibán en dos meses. Tuvo tanto éxito en parte por el uso de aliados nativos, pero también porque el libro de reglas burocráticas fue arrojado temporalmente por la ventana: se dijo a los comandos que lograran sus objetivos como mejor pudieran.

Algunos de los mayores éxitos de Washington en el extranjero — desde derrotar a una insurgencia comunista en El Salvador en la década de 1980 hasta derrocar al Talibán en 2001 — se han obtenido trabajando mediante fuerzas extranjeras. En general, el historial de guerras por delegación ofrece una alentadora alternativa al envío de grandes números de soldados estadounidenses a combatir con guerrillas. Como indica el periodista Robert Kaplan en su libro Imperial Grunts [Gruñidos imperiales], próximo a salir: “cincuenta y cinco adiestradores de Fuerzas Especiales en El Salvador lograron más que 550000 soldados en Vietnam”.

Inundar un país de soldados estadounidenses suele ser un error, porque debido a su gran desconocimiento de las condiciones locales con frecuencia terminan causando más daño que provecho; es mejor que un número pequeño de soldados altamente especializados trabaje tras bambalinas en cooperación con las fuerzas de seguridad locales. La “defensa interna extranjera” y la “guerra no convencional” caen en su mayoría dentro de la jurisdicción de la CIA y las Fuerzas Especiales del Ejército (las Boinas Verdes o, como prefieren llamarse, los “Profesionales Silenciosos”), si bien en situaciones de apuro se ha llamado a infantes de Marina y soldados regulares para adiestrar militares extranjeros. Tal trabajo ha rendido dividendos en años recientes en países como Georgia, Filipinas, Djibutí y Colombia con el Plan Patriota.

Incluso dentro del Comando de Operaciones Especiales, que ahora tiene la responsabilidad operacional primaria de la guerra contra el terrorismo, el énfasis se pone en unidades de acción directa, como los cuerpos SEAL [acrónimo de sea, air, land] de la Armada, la Fuerza Delta del Ejército y los Comandos del Ejército (Rangers), que atacan por sorpresa para secuestrar o matar a sospechosos de terrorismo. Las Fuerzas Especiales del Ejército, que emplean más el cerebro que la fuerza bruta, son relativamente menospreciadas en comparación. De los 47 000 elementos uniformados del Comando de Operaciones Especiales, sólo 9 500 son Fuerzas Especiales. Los especialistas en asuntos civiles y guerra psicológica se enfocan también en el lado blando del conflicto, y una unidad secreta antes llamada Zorro Gris se concentra en el acopio de inteligencia, pero sigue dedicándose más a derribar puertas que a averiguar qué puertas derribar. La ventaja esencial de las Fuerzas Especiales es que pueden generar inteligencia de la población local y actuar con aliados locales. Los equipos A de Fuerzas Especiales, que constan de 12 hombres, están integrados por especialistas regionales adiestrados en los idiomas y la cultura de la zona en que operan..

Atender estos problemas no requiere poner en práctica las recomendaciones de la Comisión del 9/11 de que las fuerzas armadas tomen el lugar de la división paramilitar de la CIA; no es del todo malo que dos grupos se ocupen del mismo objetivo, sobre todo porque las acciones de la CIA tienen mayor posibilidad de ser negadas oficialmente. Pero el Pentágono sí necesita pensar con creatividad cómo mejorar la efectividad de las fuerzas especiales. Las Fuerzas Especiales también necesitan recibir autoridad para ir tras “objetivos de alto valor” sin tener que llamar a la Fuerza Delta u otras unidades de misiones especializadas. Además se requiere eliminar reglas burocráticas para permitir que el Comando de Operaciones Especiales infrinja las fronteras geográficas de otras jurisdicciones (como el Centcom) en persecución de terroristas. Otra forma de elevar la efectividad sería permitir que las Fuerzas Especiales salieran en misiones verdaderas de combate con las fuerzas extranjeras que adiestran.

Hay otras formas en que Estados Unidos puede aprovechar a los combatientes extranjeros. Washington podría, por ejemplo, crear su propia versión de la Legión Extranjera francesa o de los regimientos británicos de cipayos: la “Legión de la Libertad”, fuerza que estaría encabezada por un puñado de oficiales estadounidenses pero formada por no estadounidenses atraídos con la promesa de adquirir la ciudadanía del país cuando completen sus temporadas de servicio. A diferencia de las hordas de contratistas de seguridad mercenarias, la Legión de la Libertad estaría por lo menos bajo control directo del gobierno de Washington.

Hoy por hoy es una verdad universalmente reconocida que el gobierno de Estados Unidos tiene una deplorable carencia de “inteligencia humana”. Nadie es mejor en el espionaje de alta tecnología, pero, como declaró a The New York Times el general brigadier John DeFreitas III, oficial de mayor rango de inteligencia del Ejército en Irak, “los insurgentes no aparecen muy bien en las imágenes de satélite”.

Los exploradores globales.

La única forma de averiguar qué ocurre en sociedades complejas como las de Afganistán e Irak es pasar mucho tiempo allí, bebiendo incontables tazas de té con una procesión interminable de jeques y mullahs. El actual sistema de personal parece diseñado para que tales contactos sean casi imposibles. La Infantería de Marina saca sus fuerzas de las zonas de guerra cada seis o siete meses, y el Ejército cada año; no bien los soldados se dan cuenta de lo que ocurre, los mandan a casa. El Departamento de Estado y la CIA, pese a la escasez de hablantes del árabe y el pashto, también trasladan de manera constante a sus empleados. Es necesario estacionar por lo menos algunos de los emisarios de Washington en el extranjero el tiempo suficiente para que se ganen la confianza de la población local.

Robert Scales, general retirado y ex comandante de la Escuela Superior de Guerra del Ejército, ha propuesto crear “exploradores globales”: oficiales militares que pasarían años, incluso décadas, viviendo en el extranjero “sin disminuir el avance en su carrera”. Aun si tales exploradores resbalaran en la escalera de ascensos, se les podría compensar en otras formas. Tal programa podría construirse sobre el fundamento del actual programa de oficiales en zonas extranjeras, que permite que algunos de ellos se especialicen en otras culturas, pero generalmente se le considera una fase terminal en sus carreras. Scales arguye que, como parte de una transición hacia una “guerra centrada en la cultura”, los exploradores globales deben tener primacía en las agencias de inteligencia militar sobre los “tecnólogos” que ahora tienen el control. El Departamento de Estado y la CIA deben instituir programas similares para permitir que individuos talentosos pasen más tiempo en el campo para que puedan obtener conocimientos prácticos reales.

El control de los medios de comunicación.

Estados Unidos debe mejorar tanto en la diseminación de la información, como en su acopio. En la era de las noticias por satélite, el éxito o fracaso de una operación militar puede radicar en la forma en ésta se presenta en los medios. Considérese el asalto a Faluya en abril de 2004, que fue detenido prematuramente porque la incendiaria cobertura de Al Jazeera dio la falsa impresión de que los infantes de Marina tomaban deliberadamente mezquitas y civiles como blancos.

El Pentágono rara vez realiza un buen trabajo en la guerra de las imágenes. Una excepción fue el programa de incrustar corresponsales en las tropas cuando se inició la invasión de Irak. Esta idea, impuesta a un renuente mando castrense por civiles del Pentágono y la Casa Blanca especializados en publicidad favorable, aseguró que la presentación de los combates ganaría simpatías. Pero de entonces a la fecha el enemigo ha arrebatado la iniciativa en la guerra de información. Los insurgentes han aterrorizado a la coalición con bombazos, decapitaciones y secuestros televisados.

La esencia de la reforma militar: adecuarse al conflicto asimétrico.

Nada de esto lleva la intención de sugerir que las fuerzas armadas estadounidenses se reconfiguren sólo para operaciones contra guerrillas. Si bien el conflicto convencional puede parecer improbable hoy día, Estados Unidos necesita mantener su capacidad de combatir contra estados importantes, lo que el Ejército Británico no hizo, con lo cual incitó la agresión alemana de 1914 y 1939.

Por fortuna, muchas de las mejoras aquí propuestas (descentralizar las fuerzas armadas, mejorar el manejo de medios, extender las redes digitales a los soldados ordinarios) son válidas tanto para las grandes guerras como para las pequeñas. Pero el ímpetu primario hacia el cambio es la necesidad de prevalecer sobre la actual insurgencia jihaidista global. Si el sector militar necesita un estímulo para actuar, debe recordar lo que ocurrió la última vez que no tomó en serio la guerra de guerrillas: fue a principios de la década de 1960, y Estados Unidos comenzaba a entramparse en un conflicto en Vietnam.

Las anteriores son las líneas maestras de la reforma en las fuerzas militares norteamericanas que nosotros debemos captar oportuna e inteligentemente en previsión de una agresión contra nuestra nación y el proceso revolucionario de cambios que aquí están ocurriendo y son un ejemplo para los pueblos de Latinoamérica.

(*) Material publicado en Tribuna Popular en el años 2006

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Colaborador
camisa 198
Cumbre de Las Américas: Cuba plebiscita, EE.UU. aislado

Me parece muy bien que Cuba sea aceptada. Si los supervillanos cubanofóbicos (sean cubanos o no, políticos cubanos participantes en la política de Estados Unidos, políticos de Estados Unidos nacidos dentro del país y su colonia Alaska, tengan ascendencia cubana o no) solicitaron suspender la Cumbre de las Américas es porque sabían que Cuba será aceptada en ella pero finalmente no. Es decir, la Cumbre de las Américas no será suspendida.

No al Assassin’s Creed Rogue

An notado que ...Shay Patrick Cormac... tiene una sicatris de seja a pomulo
En el ojo derecho y no en la boca como Desmon, Altair, Ezion y Connor..

Edward kenway y Shay patrick Cormac tienen la misma sicatris en el ojo
derecho... Edward fue un impostor peleo solo por el bien economico
como un templario... con creencias asesinas fue un renegado no tan obio como shay patrick cormac... en pocas palabras se ase a donde calientan tortillas

Pablo Iglesias se ha columpiado

No estoy en absoluto de acuerdo. Efectivamente, las palabras sobre "asesinas" son deporables, pero no por permanecer en un sala quiere decir que estes de acuerdo en ellas. EN democracia, las ideas hay que debatirlas, y defenderlas, y hay que oir todas, lo demas es caer en posturas intransigentes. Me considero catolico, pero no practicamente, tal vez digamos "creyente", no catolico (considero que la iglesia se ha quedado tremendamente desfasada), pero aun y todo, representa una parte muy importante de nuestra sociedad, y nuestros politicos deben saber contrarestarla cuando es necesario, pero eso esta lejos de mostrar una intolerancia mas tipica de personas extremas.

Chapeu por P. Iglesias por ser capaz de entender esta postura, y por saber que ser critico con unas ideas, no quiere decir que no haya otras que puedan trabajarse en comun.

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