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¿Qué intenciones tiene Irán?

Artículos de Opinión | Noam Chomsky | 05-03-2012 | facebook yahoo twitter Versión para imprimir de este documento

El número de enero-febrero de la revista Foreign Affairs ofrece un artículo de Matthew Kroenig titulado Tiempo de atacar a Irán; por qué un ataque es la opción menos mala, junto con comentarios sobre otras formas de contener la amenaza iraní.

Los medios resonaron con advertencias sobre un posible ataque israelí contra Irán mientras Estados Unidos vacilaba, manteniendo abierta la opción de la agresión, con lo que sistemáticamente se viola la carta de Naciones Unidas, fundamento del derecho internacional.

Conforme aumentan las tensiones, los escalofriantes ecos de los preparativos para las guerras de Afganistán e Irak están en el aire. La febril retórica de la campaña de las elecciones primarias en Estados Unidos refuerza el resonar de los tambores de guerra.

Se le suelen atribuir a la comunidad internacional -nombre clave de los aliados de Estados Unidos- las preocupaciones por la inminente amenaza de Irán. Los pueblos del mundo, sin embargo, tienden a ver las cosas de otra manera.

Los países no alineados, movimiento de 120 naciones, han apoyado vigorosamente el derecho de Irán a enriquecer uranio, opinión que compartían la mayoría de los estadunidenses (encuestados por WorldPublicOpinion.org) antes de la inmensa ofensiva propagandística lanzada hace dos años.

China y Rusia se oponen a la política de Estados Unidos en Irán, como también India, que anunció que no acataría las sanciones estadunidenses y aumentaría el volumen de su comercio con Irán. Turquía ha seguido una línea similar. Los europeos consideran a Israel como la mayor amenaza a la paz mundial. En el mundo árabe, Irán no es del agrado de nadie pero sólo una minoría muy pequeña lo considera una amenaza. Más bien, se calcula que Israel y Estados Unidos son las amenazas preminentes. La mayoría piensa que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. En Egipto, en vísperas de laprimavera árabe, 90 por ciento tenía esta opinión, de acuerdo con encuestas de la Institución Brookings y Zogby International.

Los comentaristas occidentales han hablado mucho de que los dictadores árabes supuestamente apoyan la posición estadunidense sobre Irán, mientras pasan por alto el hecho de que la gran mayoría de la población está en contra, postura tan reveladora que no necesita comentarios.

En Estados Unidos, algunos observadores también han expresado desde hace tiempo sus preocupaciones por el arsenal nuclear de Israel. El general Lee Butler, ex jefe del comando estratégico de Estados Unidos, declaró que las armas nucleares de Israel eran peligrosas en extremo.

En una publicación del ejército de Estados Unidos, el teniente coronel Warner Farr advirtió que “un objetivo de las armas nucleares israelíes, que no suele decirse pero que es obvio, es ‘utilizarlas’ en Estados Unidos”, presuntamente para asegurar un apoyo continuo de Washington a las políticas israelíes.

Una preocupación primordial en estos momentos es que Israel trate de provocar alguna acción de Irán, que a su vez incitara un ataque de Estados Unidos.

Uno de los principales analistas estratégicos de Israel, Zeev Maoz, en Defensa de Tierra Santa, un análisis exhaustivo de la política de seguridad y exterior de Israel, llega a la conclusión de que el saldo de la política nuclear de Israel es decididamente negativo, dañino para la seguridad del Estado. Él más bien insta a Israel a buscar un tratado regional de proscripción de armas de destrucción masiva y crear una zona libre de ellas, como lo pedía ya en 1974 una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En tanto, las sanciones de Occidente contra irán ya están teniendo los efectos acostumbrados, causando escasez de alimentos básicos, no para el clero gobernante sino para la población. No es de extrañar que la valerosa oposición iraní también condene las sanciones.

Las sanciones contra Irán podrían tener el mismo efecto que sus predecesoras contra Iraq, que fueron condenadas por genocidas por los respetables diplomáticos de Naciones Unidas que las administraban y que finalmente renunciaron como una forma de protesta.

En Iraq, las sanciones devastaron a la población y reforzaron a Saddam Hussein, con lo que probablemente le evitaron la suerte corrida por la galería de otros tiranos apoyados por Estados Unidos y Gran Bretaña, dictadores que prosperaron prácticamente hasta el día en que varias revueltas internas los derrocaron.

Existe una discusión poco creíble sobre lo que constituye exactamente la amenaza iraní, aunque tenemos una respuesta autorizada, proporcionada por las fuerzas armadas y los servicios secretos de Estados Unidos. Sus presentaciones ante el Congreso han dejado en claro que Irán no representa ninguna amenaza militar.

Irán tiene una capacidad muy limitada de desplegar sus fuerzas y su doctrina estratégica es defensiva, destinada a disuadir una invasión el tiempo necesario para que la diplomacia haga sentir sus efectos. Si Irán está desarrollando armas nucleares (lo cual todavía no está determinado), eso sería parte de su estrategia de disuasión.

El concepto que tienen los analistas israelíes y estadunidenses serios es expresado claramente por Bruce Riedel, veterano con 30 años de antigüedad en la CIA, quien en enero declaró que si yo fuera un asesor de seguridad nacional iraní, querría tener armas nucleares como factor de disuasión.

Otra acusación que Occidente presenta contra Irán es que la república islámica está tratando de ampliar su influencia en los países vecinos, atacados y ocupados por Estados Unidos y Gran Bretaña, y que apoya la resistencia a la agresión israelí en Líbano y a la ocupación ilegal de territorios palestinos, que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Al igual que su estrategia de disuasión de posibles actos de violencia por parte de países occidentales, se dice que las acciones de Irán son amenazas intolerables para el orden global.

La opinión mundial concuerda con Maoz. Es abrumador el apoyo a la idea de establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esa zona abarcaría Irán, Israel y, de preferencia, a esas otras dos potencias nucleares que se han negado a ingresar en el tratado de no proliferación nuclear, Pakistán e India, países que, al igual que Israel, desarrollaron sus respectivos programas con ayuda estadunidense.

El apoyo a esta política en la conferencia de revisión del tratado de no proliferación nuclear, en mayo de 2010, fue tan fuerte que Washington se vio obligado a aceptarla formalmente, pero con condiciones: la zona no entraría en efecto antes de lograr un arreglo de paz entre Israel y sus vecinos árabes; el programa de armas nucleares de Israel estaría exento de las inspecciones internacionales; y ningún país (entiéndase Estados Unidos) podría ser obligado a proporcionar información sobre las instalaciones y las actividades nucleares israelíes, ni información relativa a transferencias anteriores de tecnología nuclear a Israel. En la conferencia de 2010 se convocó a una sesión para mayo de 2012, para avanzar en el establecimiento de la zona libre de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.

Sin embargo, con toda la alharaca en torno de Irán, hay muy poca atención a esa opción, que sería la forma más constructiva de manejar las amenazas nucleares en la región: para la comunidad internacional, la amenaza de que Irán alcance la capacidad nuclear; para la mayor parte del mundo, la amenaza planteada por el único Estado de la región que tiene armas nucleares y un largo historial de agresiones y la superpotencia que lo patrocina.

No se puede encontrar ninguna mención al hecho de que Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una responsabilidad única de dedicar sus esfuerzos a esa meta. Al tratar de darle una tenue cobertura legal a su invasión de Irak, esos países invocaron la resolución 687 de Naciones Unidas (1991), diciendo que Irak la estaba violando por construir armas de destrucción masiva.

Podemos pasar por alto esa declaración, pero no el hecho de que la resolución explícitamente compromete a los países signatarios a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. El libro más reciente de Noam Chomsky es Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance, recopilación de sus artículos para The New York Times Syndicate.

* Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts.

(Tomado del diario La Jornada)

1 Mensaje
  • 5 de marzo de 2012 03:49, Miguel Centroamericano

    Estoy cansado de ver la injerencia de Estados Unidos en el Mundo.¿ Por qué no eliminan las plantas de uranio enriquecido que tienen ellos en América? Es demasiada muerte y sangre la que este país ha derramado en el mundo y por aspectos políticos y presidenciales es capaz de aprobar la guerra a Irán que es un país bien desarrollado, con industrias, no crean que es desértico, en Irán cae nieve, hay grandes edificios y es un país altamente desarrollado. Atacar a Irán es equivalente a atacar a Brasil. Se imaginan a Sao Paolo destruido? Pues bien así sería lo que ocurriría en Irán. No existe justificación alguna en nuestros tiempos de ir a la guerra a asesinar y hacer genocidios, hecatombes. NO a la guerra. Es sorprendente que todavía sigamos hablando de los países alineados y de los del eje del mal, Irán no es el eje del mal. Es un país donde hay niños, personas inocentes, de negocios personas que buscan de Dios. Digamos No a la guerra si a la Paz. Benditos los pacificadores porque de ellos es el Reino de Dios y son en verdad hijos de Dios.

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Colaborador
seleccion republicana
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David, que no se puede.

De qué manera vas a actuar en la calle?. Mira la ley de seguridad ciudadana. Ya nos vamos a ir olvidando de las manifestaciones con esa ley.

Como bien dices... lo tienen muy bien montado (bien montado a su favor).

Yo tengo bastante claro que me tengo que largar de España y ya estoy en ello. No te puedes imaginar lo bien que se vive en el extranjero.

El pragmatismo de Podemos

A que principios te refieres Ricardo? A jurar o prometer esta constitución continuadora del franquismo con rey franquista incluido?

Israel y la banalidad del mal

MEJOR SOBRE JUDÍOS CRÍTICOS QUE SOBRE JUDÍOS SIONISTAS
roberto dante - Lanús, Argentina

Recordemos que, según lo estableció recientemente el gobierno sionista de Israel. "los palestinos tendrán prohibido subirse a autobuses israelíes en Cisjordania".
Cito: "La ONG israelí Betselem asegura que esta decisión «complace veladamente la demanda de segregación racial» en el transporte público". Es un clásico conflicto entre sionistas fundamentalistas vs sionistas liberales

Como los sionistas en cada oportunidad que se quedan sin argumentos para sostener su ideología recurren a Dios o a las sagradas escrituras, ignorando que no son argumentos, sólo son “actos de fe”; voy a rescatar Voces de auténticos Judíos críticos (laicos o religiosos).

Cito: “EL sionismo fue y es un movimiento colonialista e Israel es un Estado colonialista y, mientras se mantenga así, incluso una retirada de parte de Cisjordania y la Franja de Gaza, seguida por la creación de un bantustán allí, no pondría fin a la expropiación y la limpieza étnica que se inició en 1948. Los bantustanes no fueron capaces de poner fin al apartheid en Sudáfrica”. (Ilan PAPPÉ, historiador israelí, profesor de Historia en la Universidad de Exeter Reino Unido. En “La Declaración de Stuttgart representa un cambio de paradigma”, 12 de enero 2011).

Y, especialmente, en un fragmento de “Reflexiones de un judío que se odia a si mismo” – por Saúl Landau (periodista y documentalista) oct. 2010 -, donde expresa:
“MÁS de seis décadas después, la idea de que los palestinos también merecen su propia nación con fronteras reconocidas por la ONU ha provocado una reacción de pánico del gobierno israelí y de sus patrocinadores en todo el mundo –incluyendo al presidente de Estados Unidos que se opuso a la idea en la ONU el año pasado.¿Por qué el pánico? Vean los mapas del territorio palestino tal como fue trazado por la ONU en 1948 y compárenlo con lo que queda actualmente de la tierra. Los mapas muestran que Israel se ha robado la mayor parte –para construir asentamientos solo para judíos. Los judíos como mis amigos y yo en todo el mundo, no queremos emigrar a la Tierra Prometida (Sión ahora es igual a gran parte del territorio palestino). No queremos vivir entre colonos israelíes, muchos de ellos farisaicos y muy superiores (¿escogidos por Dios?) y ajenos o incluso orgullosos de lo que han hecho a los palestinos. Décadas de limpieza étnica promovida por Israel –expulsando a los palestinos de sus hogares, aldeas y tierras- abrieron el camino a las grandes urbanizaciones solo para judíos en tierras palestinas. Los que denuncian esos robos ilegales de tierra son tildados de antisemitas. Israel, en otros tiempos una tierra de kibbutzes igualitarios, se ha convertido en una nación agresiva y derechista dirigida por la ortodoxia religiosa y deseosa de más territorios. Vean el mapa.”

- En pocas palabras:

En el siglo pasado asustaban a los niños occidentales con el anatema: “¡China se avecina...!”. Hoy, para los adultos, los anatemas son: “¡los musulmanes nos invaden !” o "¡explosión del antisemitismo !".
Siempre asustan con el “¿lobo está?”. Y es el miedo a lo distinto el que los consume.
Si en Oriente Próximo no borran lo hecho por los sionistas desde mayo de 1948, no tienen futuro de paz.

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