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Haití: Niñas se prostituyen por comida y agua

Es mediodía en el campamento más peligroso de Haití, el de la Plaza Champ de Mars, donde sobreviven 20 mil personas en carpas maltrechas instaladas en las plazoletas que rodean las ruinas del Palacio Nacional de Puerto Príncipe.

Internacional | El Universal | 18-01-2012 | facebook yahoo twitter Versión para imprimir de este documento

Este es el prostíbulo infantil más grande del país, aún sumergido en la destrucción y en un proceso de descomposición social.

A unos metros del inmueble presidencial desplomado durante el terremoto del 12 de enero de 2010, está la tienda mugrienta donde una huérfana de 14 años se prostituye por alimento. Su cuerpo está en desarrollo: es menuda, regordeta, y sus pechos se marcan apenas bajo la blusa color naranja. La acompaña otra muchacha prostituta de 16 años. Su cuerpo luce los estragos de un embarazo reciente y no cuidado, producto de una violación: el cuerpo delgado, la piel opaca, el rostro manchado, los senos con estrías. EL UNIVERSAL logró hablar con las menores gracias a la intermediación de Jud Delva alias Duck, uno de los 22 jefes que controlan el territorio del campamento de Champ de Mars.

Alrededor de la niña de 14 años pululan otras de menor edad. Una quizá tenga ocho años. Trae un vestido azul, desaliñado. Hay moretones en su rostro y su expresión es vacía, de desvelo. La abraza un muchacho flaco y la vigila una anciana de mirada inquisidora. Hombres adultos de las carpas vecinas están al acecho de la conversación que Duck, un treintañero habilidoso y audaz, tiende entre las adolescentes, esta periodista y el videoreportero Alberto Torres. Hay tensión en los hombres. Parlotean en voz alta y Duck se pone en alerta sin interrumpir su mediación verbal. Las jóvenes se quedaron huérfanas tras la catástrofe que dejó un saldo de 230 mil muertos y un maremágnum de cerca de 700 mil personas refugiadas en más de un millar de campamentos que enfrentan cotidianamente el hambre, el hacinamiento y la violencia. Alrededor de 200 mil refugiadas son niñas y adolescentes.

—¿Qué hacen para vivir?

—Hacemos cosas que no deberíamos hacer— la niña de la blusa naranja esquiva la mirada.

—¿Cómo cuáles?

—Soy prostituta— se tapa la boca con la mano, baja los ojos y encoge los hombros en un gesto infantil de vergüenza.

—¿Cómo las tratan los hombres?

—No nos tratan bien, hay hombres que nos violan— las muchachas se arrebatan la palabra.

Los hombres asumen una actitud amenazante. Uno grita y golpea a un niño que rompe en llanto. “No quieren que ellas hablen, vámonos”, dice Duck. Debemos retirarnos del lugar.

Organismos como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alertaron en 2011 sobre el notable incremento de la violencia sexual a niñas en campamentos haitianos.

Sin embargo, no hay estudios específicos ni cifras fidedignas del fenómeno. La OIM reporta que de 60 casos de menores víctimas de violencia sexual que atendió en campamentos del país, 97% fueron niñas. Igualmente identificó a 400 niñas y niños víctimas de tráfico infantil en los campamentos, la mitad de los cuales sufrían violaciones y abuso sexual.

Amnistía Internacional denunció en diciembre que las violaciones colectivas a menores desplazadas se multiplican por parte de bandas armadas que deambulan por los campamentos al anochecer.

La organización feminista Solidaridad entre Mujeres Haitianas (SOFA por sus siglas en francés), difundió el mismo diciembre una carta en la que denuncia la violencia contra menores en campamentos del país y exige acciones de prevención y atención. “Ellas son víctimas de acoso, explotación y violencia sexuales”, dice Olga Binot, presidenta de SOFA. En los 21 albergues de SOFA en el país ha recibido en dos años 246 casos de víctimas violadas en campamentos, de las cuales 156 eran menores. Sin embargo, la cifra de víctimas es exponencialmente mayor.

Abusos sin importar la edad

EL UNIVERSAL visitó el campamento Canaán, donde el 24 de diciembre se violó a una niña de 14 años. También acudió al campamento Mega 4, en donde el mismo mes, a la luz del día, se violó a una niña de dos años.

Este diario solicitó una entrevista con la directora del Instituto de Bienestar Social y de Investigación del gobierno haitiano, Arielle Jeanty Villedrouin, responsable de la seguridad infantil. No hubo respuesta.

Al noreste de Champ de Mars, en Canaán I, el campamento rural que acoge a cerca de 5 mil personas, 52 menores de edad quedaron embarazadas por violaciones o la prostitución en el último semestre de 2011. “Muchas se prostituyeron para comprar agua”, dice el pastor pentecostés Laine Jean Vilare.

Si bien en Champ de Mars hay tomas de agua gratuitas, en el resto de los campamentos el agua se vende. En Canaán un garrafón de cuatro litros cuesta el equivalente a siete pesos mexicanos. Ellas no los tienen. Además esta agua debe purificarse por la epidemia de cólera que ya provocó 7 mil muertes.

Binot expresa que tras el sismo muchas niñas y adolescentes se quedaron solas porque murieron sus familiares “o sus padres no se responsabilizaron de ellas”.

El factor que facilita su prostitución es su apremio por satisfacer sus necesidades básicas. “Los hombres han desarrollado relaciones de poder acosando a las mujeres y adolescentes para que tengan casa y comida”. Los alimentos tampoco son gratuitos. Sólo las primeras seis semanas los organismos internacionales los repartieron en los campamentos.

El reporte 2010-2011 de SOFA explica que además las condiciones de los campamentos mantienen en constante peligro a mujeres y niñas: “no hay electricidad, ni brigadas de seguridad, no hay intimidad en los baños ni en las regaderas”. Algunos campamentos como Canaán tienen letrinas destruidas y alejadas de las tiendas, las cuales están dispersas en la parte escarpada de un cerro.

En otras como Mega 4, las carpas se amontonan en un solar, lo que igualmente impide que las mujeres se sientan a salvo en su interior. En Haití no hay un lugar seguro para las refugiadas. Comisset Silvana, la madre de la niña violada en Mega 4, puntualiza: “no duermo, tengo miedo de que alguien rasgue la lona con un cuchillo y entre en la carpa en cualquier momento”.

Menor con esposo

Tras alejarnos de las adolescentes prostitutas de Champ de Mars, Duck nos conduce al campamento vecino. Caminamos entre casuchas apretadas entre sí, hechas con lonas y láminas oxidadas.

Mujeres semidesnudas salen de una tienda y se meten a otra. Gente alcoholizada o drogada permanece idiotizada en los pasillos mientras infantes corretean de un lado al otro. El haitiano que perdió su empleo de informática tras el terremoto, ahora mantiene a su familia de la venta de artesanías y réplicas de pinturas a los escasos turistas que se atreven a circular por la zona.

Ahí asesinaron a un periodista local y se desapareció a un universitario. Él nos encamina hacia las tiendas improvisadas que ahogan al Cimarrón desconocido, la escultura emblemática nacional en honor a la primera revolución anticolonial y antiesclavista.

A los pies del Cimarrón musculoso, al que alguien colgó una capa de retazos de colores, el desplazado se siente en libertad para expresar su preocupación por la prostitución de las niñas en Champ de Mars. “Ellas tienen hambre, no hay ayuda, no hay nada”, su rostro se tensa. “Aquí ya no hay niñas, ninguna es virgen”. Cuenta que en el terremoto murieron sus padres y sus nueve hermanos se dispersaron. Así su hermana menor quedó a su suerte a los siete años. Ahora tiene 9 años y es prostituida en el campamento sin que él lo impida. “Es que ella ya tiene un esposo”, expresa sin emoción alguna. Se refiere al padrote que la explota. Lo único que le preocupa ahora es salvar a su hija de seis años de una posible violación. “Yo hablo mucho con ella”. El refugiado está desesperado por mudarse fuera del campamento para proteger a su niña. Pero no tiene dinero para hacerlo. En ese escenario, reconoce que enfrenta un reto difícil de afrontar: “Es que las violaciones suceden cada segundo”.

Ataque a las ricas

Al sudeste de Champ de Mars, muy lejos del campamento, en Petion Ville, el barrio residencial de la élite haitiana levantado en la ladera de una colina alta, niñas y adolescentes también sufren violencia sexual post terremoto. El proceso de descomposición social atraviesa todas las clases sociales.

Un sacerdote católico cercano a escuelas adineradas habla del asunto a a este diario a condición de mantener el anonimato. Según él, si bien los casos de violaciones sexuales en alumnas de 13 a 17 años eran una realidad previa al sismo, tras éste “el fenómeno empeoró”.

En Petion Ville buena parte de las adolescentes no presentan rasgos de su herencia africana, sino de un mestizaje criollo. Sus pieles son morenas claras, las figuras espigadas, los rasgos afinados, visten colores neutros y su joyería es discreta. La catástrofe fue menos destructiva que en zonas populares. Sin embargo, obligó a hacer ajustes y mudanzas al interior de las familias. También se envió a muchas adolescentes fuera del país.

“En una de las escuelas la inscripción se redujo a casi la mitad del alumnado”, dice el sacerdote. Estos cambios provocaron la pérdida del control de los padres sobre las hijas y propició que las violaciones aumentaron por parte de “amigos de la familia, primos, tíos, y en algunos casos sus propios padres”. El sacerdote y otros prelados informaron del fenómeno a la alta jerarquía católica. “No lo ha querido difundir”, dice. Sería el escándalo.

La vulnerabilidad de las niñas y adolescentes ricas y pobres en Haití se agrava sin visos de ser frenada. “Nadie nos ayuda”, así lo reclama la niña prostituta de Champ de Mars.

El Universal

http://www.lahaine.org/index.php?p=27245

2 Mensajes del foro
  • 18 de enero de 2013 21:23
    0 vote

    no es justo que los hombres se aprobechen de las ninas

  • 5 de abril de 2013 07:29, gabriela
    0 vote

    Es triste saber q por necesidad las ninias tengan q llegar a ese extremo.... Eso son casos por lo cual lastimosamente no.puede hacer nada al respecto.... Tal vez hagamos difundir este informe en todo el.mundo y juntos ayudemos a salvar eztas ninias que sacrifican su cuerpo por un pedazo d pan

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Comentario más valorado

no es justo que los hombres se aprobechen de las ninas

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El estigma del revolucionario

● ¡Joder; para ser recién despierta (ignoro si también joven), qué bien escribes! ¡Envidiable!

● Entre otras declaraciones subjetivamente "extremistas", has realizado todo un compendio -asimismo subjetivo- de males: del que, por supuesto, caben deducir las enmiendas. (Sin duda que eres una pedagoga excelente, tú.) Y aunque dudo mucho que quienes obran intencionadamente deseen cambiar sus formas de proceder en base a tus exhortos, mejor es oír estos predicados que los impartidos por los gestores del consorcio de los cielos en la tierra (que ya desde niño, con su vigilancia divina y mi ignorancia sobre qué es pecado, me tienen en la incertidumbre y aterrorizado con la posibilidad de que se me pueda llegar a condenar al fuego eterno). Pero quizá nosotros, que tenemos buena voluntad, podamos llegar a arreglar desde lejanías ultramundanas toda problemática, cuando a esos cielos arribemos, si conseguimos hacerlo como dioses, en base a la ambrosía ingerida (así nunca podrán llamarnos come-mierdas, a menos que sean sapos ignorantes, que de todo hay en la viña del señor).

● Personalmente siento contradecirte en la conclusión y, en vez de vestirme (o de sacudirme rabiosamente como un perro mojado: a veces me da por ahí), me quitaré la ropa para tomar una ducha.

● Jarto estoy de revolver en el basurero en busca de verdades de perogrullo -dado que no estoy preparado para tan elevadas cuestiones como las que habitualmente se tratan- (¡joder; tanta intelectualidad me da fastidio!). Cansado, pues, y sin entidad para afrontar cuestiones tan elevadas como esta que aquí me encuentro, entiendo que procede una ducha e irse a descansar.

● Pero no sin antes alabar a 3ª información la ambrosía espiritual por la que sus seguidores acabarán convertidos en dioses. De ahí que os imagine lanzando -al igual que Júpiter o Zeus, pero desde vuestro particular Olimpo-, aquellos rayos y centellas que estiméis oportunos. Pero como buenos cristianos, ¡eh!; sobremanera a la hora de obrar, si "allá" estuvieseis en capacidad de hacerlo. No os vayáis a exceder en vuestras atribuciones divinas, cual los inmorales dioses antiguos y esta gentuza que tanto te ha hecho indignar: ¡Jodidos!

No al Assassin’s Creed Rogue

Vamos a ver... estoy en desacuerdo con muchas cosas que dices.
1.-
Para empezar, pones a desmond como un super personaje, y no es asi, al principio si que podriamos decir que es un buen personaje,en el sentido de la linea argumental y el crecimiento que sigue en los juegos... pero llega el final del assassins 3 y que hace? El hombre que ha encarnado a los asesinos del juego, además de ser el mismo un assassin, toma la decisión mas templaria que pueda esperarse: decide condenar a la humanidad a una esclavitud, un futuro en el que reinará la diosa/ser superior al que libramos, a cambio de su propio sacrificio, antes que dejar que la humanidad sea libre por completo aunque reciba daños. Si lo piensas, tantos sacrificios llevados a cabo solamente por los frutos y demás estratagemas templarias, y ahora prefieres que tu raza entera sea esclavizada definitivamente.
2.-
No quiero parecer que te estoy criticando, pero cuando leo tu artículo me parece que eres un fan de ezio auditore y que te posicionas, me imagino que inconscientemente de su lado, aun en cosas que no puedo entender. Me explico: el assassins 3 es un juegazo. Pero al compararlo con los otros assassins pierde en muchos puntos, que no son los que tu has citado, excepto en lo de que Connor esta solo (que por cierto no lo esta del todo, por ahi tiene un buen mentor con una historia bastante curiosa, y luego los demás asesinos que puedos llamar), y de que la historia esta basada en la guerra civil, no asesinos templarios. Vale. Pero eso de que es peor en la mecánica de las peleas... a mi me parece incluso mejor que el 4. En el 3 los triples asesinatos dan un poco de vidilla, y las teclas deben ser pulsadas con un poco de orden, sobre todo a los enemigos a los que no se puede contraatacar y ya esta (los grandes y gordos, los oficiales...). Si lo comparas con los anteriores... son aprieta botón para defenderte, pulsa cuando te ataque. Y ya. No tienes que hacer más. Los errores que si que advierto yo en el 3, son un número insufrible de bugs, hasta el punto de hacer secundarias injugables, y payasadas gráficas de todo tipo.
3.- En lo que dices que los templarios son malos... Altair no es más bueno que muchos templarios al empezar el juego. Por su culpa matan a un assassin y le cortan el brazo a otro, además de que asesina a un inocente en esa misma misión. Todo por su codicia y por su agresividad (que luego a lo largo del juego se soluciona). Y luego eso de que los templarios no pueden escalar ni luchar... ¿De verdad no te has dado cuenta en tantos juegos de que los templarios y los assassins prácticamente tienen la misma tecnología y se entrenan prácticamente igual? Se van cogiendo cosas unos a otros, como Haytham cuando va con las cuchillas.

No lo digo porque prefiera a los templarios, ni porque no me gusten los primeros assassins que salieron (de hecho, mis juegos favoritos de la saga son el 1 y el 2, y tengo claro que los templarios hay que matarlos por que quieren hacer un mundo esclavo) pero es que tu artículo... roza el fanatismo.

Lo que si que no me esta gustando es la velocidad a la que sacan assassins: acaban de sacar dos y no hace ni un año del último si no me equivoco. Si se van llendo por las ramas sin hacer un assassins como los dos primeros, con una historia fuerte, largos, con personajes carismáticos y con unos mapas grandes, al final caerá en el olvido y será una saga más que lucha por mantenerse viva.

El estigma del revolucionario

Me parece que has visto demasiadas peliculas. Son los mismos los que mataban brujas que los que deslocalizan fabricas a la India? Que facil te ha sido aunar tantas causas perdidas y victimas de la historia para autodenominarte revolucionaria, como si todos los avances de la humanidad asi como sus miserias no fuesen precisamente de todos nosotros, de los humanos que las hemos hecho posible. No trato de ofenderte, principalmente por no darte motivos para que me llames fascista, inculto o borrego. Busca una causa concreta, trabaja en ella y demuestra que ha servido para algo, pero por favor no te cuelgues medallas por tu empatia con las victimas de la historia ni hagas un todo del mal del universo que el lado oscuro y Darth Vader no existen.

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