Sin los médicos cubanos nos quitan la vida, afirma cacique brasileño

Nunca tuvimos un médico, luego llegó uno cubano que irradió felicidad al proporcionar salud y hoy nos quitan la vida por el fin de la participación de los profesionales de la isla en el programa Más Médicos de Brasil.

Así lo afirmó a Prensa Latina el cacique Ismael Martin, de la aldea indígena Tekohá Karumbey, en el sureño estado de Paraná.

La pasada semana Cuba ratificó la vocación solidaria y humanista de sus profesionales en decenas de países, al anunciar la no participación en la iniciativa, ideada en el 2013 por la expresidenta Dilma Rousseff, ante declaraciones despectivas y condicionamientos del mandatario electo Jair Bolsonaro.

'Teníamos en la comunidad muchas mujeres graves, niños enfermos y la gente sufría por eso. Después que llegó el médico cubano allí todo mejoró', dijo con voz entrecortada Martín, ataviado bajo un poncho de colores, plumas en la cabeza y el rostro marcado con polvo rojizo.

Reflexionó que 'si ahora se va ese médico (el cubano), que nos atendía también espiritualmente con su magisterio de humanidad y buena educación, entonces qué será de nosotros'.

Necesitamos ese médico y por ende el regreso de la salud. Si ese doctor se va: ¿dónde vamos a encontrar a otro para tratar al pueblo guaraní?, preguntó Martín, quien no entiende sobre presiones y manipulaciones de un futuro gobierno que nunca solucionará la falta de atención sanitaria en los grupos nativos.

En estos cinco años de trabajo, según la declaración del Ministerio de Salud de la isla, cerca de 20 mil colaboradores cubanos atendieron a 113 millones 359 mil pacientes, en más de tres mil 600 municipios, llegando a cubrirse por ellos un universo de hasta 60 millones de brasileños en el momento en que constituían el 80 por ciento de todos los médicos participantes en el programa. Más de 700 municipios tuvieron un médico por primera vez en la historia.

La nota detalla que la labor de los médicos cubanos en lugares de pobreza extrema, en favelas de Río de Janeiro, Sao Paulo, Salvador de Bahía, en los 34 Distritos Especiales Indígenas, sobre todo en la Amazonía, fue ampliamente reconocida por los gobiernos federal, estaduales y municipales de este país y por su población, que le otorgó un 95 por ciento de aceptación, según un estudio encargado por el Ministerio de Salud de Brasil a la Universidad Federal de Minas Gerais.

De acuerdo con el último censo, cerca de 900 mil brasileños pertenecen a alguno de los 300 pueblos indígenas, en el que imperan deficientes condiciones de saneamiento y alta prevalencia de desnutrición crónica, anemia y diarrea.

Asimismo se reportan muchos casos de infecciones respiratorias agudas en niños, así como la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles en mujeres.

En el momento del descubrimiento de Brasil (1500), los pueblos nativos estaban compuestos por tribus seminómadas que sobrevivían de la caza, pesca, de lo que recogían de la naturaleza y de la agricultura itinerante.

A pesar de ser protegida por muchas leyes, la población indígena fue severamente exterminada de forma directa por los conquistadores portugueses y enfermedades que trajeron.

Con el tiempo aumentó su población y sus conflictos se multiplicaron. Actualmente los pueblos indígenas brasileños están en pie de lucha para que se registren sus derechos originarios de las tierras que ocupan, el derecho de vivir de acuerdo con su cultura y se reconozca el carácter multiétnico y pluricultural de Brasil.

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