Cuba.- El debate sobre la Constitución

En las últimas semanas nuestro pueblo ha estado enfrascado en debatir la propuesta de nueva Constitución que se le ha presentado.

Las modificaciones a la Constitución vigente son unas cuantas, pudiéramos decir más de cien, que unidas a las propuestas que se están realizando durante la discusión y análisis de la misma pudieran llegar al doble.

Yo me pregunto ¿Estamos apurados por algo?

Un instrumento como la Constitución, la Ley de Leyes, debemos analizarlo y modificarlo a esta velocidad.

¿Es que la Constitución vigente, que nuestro pueblo aprobó hace pocos años, está tan divorciada de la realidad que, o la modificamos o perecemos?

¿No sería más racional tomar los cuatro o cinco problemas más cruciales de nuestra nación y que sean esos los que se sometan a referéndum?  Sin prisa, pero sin pausa, como ha dicho varias veces el compañero Raúl. ¿Por qué tanta prisa?

El enemigo se aprovecha de todo aquello que tienda a dividirnos.  No considero provechoso para la Revolución hacer propuestas donde la opinión del pueblo se encuentre dividida, donde nos enfrentemos unos a otros, donde un grupo de personas venza porque tiene más votos que el otro.  Esos problemas deben tener otro tratamiento y postergarse hasta que la solución de los mismos la ofrezca la propia vida.

Por ejemplo, el problema de la doble ciudadanía fue creciendo en la medida que ciudadanos cubanos, muchos de ellos residentes en Cuba, obtenían la ciudadanía de otros países. Ya nadie se asusta por eso y el permitir que ese fenómeno forme parte de nuestra sociedad, siendo la ciudadanía cubana la vigente cuando  la persona esté en Cuba, es fácilmente aceptado.

La ley que se promulgue deberá establecer la forma en que obtendrán los beneficios sociales, los derechos de propiedad y otros, para aquellos que residan en otros países y no contribuyen al presupuesto nacional ni hacen su vida normal en Cuba.

Debemos pensar además que en la mayoría de las modificaciones que se plantean deberá confeccionarse una Ley o modificar la existente, lo que implicará un proceso legislativo que puede tomarse años, todo eso si lo hacemos  “sin prisa”.

Aquí recordamos la frase del Generalísimo Máximo Gómez, cuando dijo que los cubanos o no llegábamos o nos pasábamos.  Este caso considero que la “prisa” nos ha hecho pasarnos.

Sobre todo, nuevamente repito, que todo lo que afecte la unidad de nuestro pueblo no debe entrar en el debate público ni en el referéndum constitucional. La unidad ha sido la premisa principal para la lucha contra el imperio y lo seguirá siendo por mucho tiempo.

El monstruo que Martí conoció nos sigue amenazando y ahora tiene métodos más sofisticados y un poder militar mayor. Para luchar contra esa amenaza la unidad es imprescindible.

18 de septiembre del 2018

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación