Dicen que el socialismo cubano es un fracaso (parte I)

Basta visitar cualquier medio, televisivo, radial, impreso o digital, que responda a los intereses del gran capital, para constatar que cuando se habla de Cuba, todos entran en el registro de intentar desacreditar (con más o menor énfasis) a la Revolución cubana y demeritar cualquier posible logro alcanzado.

El guión establecido va desde establecer que el socialismo cubano es un “fracaso”, llamar de “fraude” al proceso electoral cubano y hasta catalogar al gobierno cubano como una “dictadura hereditaria” de la familia Castro que “oprime con terror” a toda voz que disienta.

Sin embargo, de una forma u otra, siempre se puede apreciar que todos estos espacios, supuestamente de “información”, y auto-titulados con bombos y platillos como prensa “libre”, se ven atados a seguir ciertos dictados pre-establecidos a la hora de hablar de Cuba, Bolivia o Venezuela (entre otros) que no se pliegan a los dictados neoliberales.

Pero centremos el tema en Cuba. Para enfocar el “fracaso” del socialismo cubano, se centran en señalar las deficiencias económicas que presenta Cuba para llevar a delante su desarrollo, de las carencias que afronta la ciudadanía cubana en su economía familiar y achacan todas las dificultades que afronta el pueblo cubano a una gestión “errada” del gobierno socialista cubano, al cual tachan de “corrupto” e ineficiente.

Los monopolios mediáticos no atacan a Cuba por tener una sanidad y educación gratuitas, ya que saben que esos derechos son el anhelo y reclamo de todo pueblo en este mundo, por lo que enfocan la atención en que dichos servicios afrontan carencias y dificultades por falta de materias primas fundamentales (y que se venden mayoritariamente en ese mercado regulado por leyes capitalistas); aunque omiten intencionalmente que la economía de Cuba y la de cada cuban@ residente en el país está condicionada, inexorablemente, a la nefasta influencia de un bloqueo económico, financiero y comercial impuesto ilegalmente por los gobiernos de EEUU por más de medio siglo y que hasta la fecha le ha provocado a Cuba perjuicios por más de 130 mil 178,6 millones de dólares.

Bien, asumiendo como un “hecho real” que el sistema socialista cubano es un "fracaso"; entonces habría que formularse varias preguntas:

¿Cómo es posible que si el socialismo cubano es un “fracaso”, haya que imponerle a Cuba un férreo bloqueo que obstaculice e impida su desarrollo económico?

¿Cómo es posible que si el socialismo cubano es un “fracaso”, el gobierno de EEUU se plantee como un objetivo el dañar a la economía cubana y para cumplir con éste fin, lleve su política de acoso contra Cuba a la arena internacional, haya destinando fondos para que la OFAC (Office of Foreign Assets Control), del Departamento del Tesoro del Estado, realice gestiones de cacería contra empresas y bancos extranjeros y, además, se otorgue el derecho de sancionarlos con millonarias multas o despojo de fondos y activos sólo porque intenten comerciar con Cuba o lo hayan hecho desde 1960 en adelante?

Hablamos de un bloqueo impuesto desde 1962, reconocido por el expresidente Barack Obama, en su alocución del 17 de diciembre de 2014, que tiene la intención de aislar a Cuba e inducir el derrocamiento del gobierno revolucionario por medio de un descontento social intencionalmente provocado desde el exterior, y producto de un bloqueo económico que la propia señora Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, sancionó como obsoleto e ilegal.

Un bloqueo que ha sido denunciado por Cuba en todos los podios internacionales y que ha recibido el mayoritario rechazo de los pueblos, en 25 ocasiones consecutivas, en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) y que en los últimos años sólo ha recibido el apoyo de los propios Estados Unidos y su cómplice en terrorismo: Israel.

Pero aún quedaría más ¿Cómo es posible que si el socialismo es un “fracaso”, sólo por dañar la economía cubana, organizaciones terroristas amparadas por el gobierno de Estados Unidos y otros gobiernos europeos, hayan perpetrado atentados contra objetivos económicos cubanos? Operaciones terroristas, de las cuales se pueden citar el atentado al avión de cubana en Barbados, en 1976, y que provocó la muerte de 73 personas, o a las instalaciones turísticas cubanas, en La Habana, en 1997, y que además de daños materiales, también provocaron la muerte del turista italiano Fabio Di Celmo.

Entonces, realizando un simple análisis del tema. Si aún seguimos pensando que socialismo cubano es un "fracaso" y el capitalismo es todo “éxito”, queda pensar en otras interrogantes:

¿Si el capitalismo es un “éxito”, cómo es posible que se generen crisis económicas cíclicas, donde las soluciones a las mismas sean precisamente recortes en el sector público y donde es la mayoría social menos beneficiada económicamente la que más sufre las consecuencias?

¿Si el capitalismo es un “éxito”, cómo es posible que, dichas crisis económicas del capitalismo, provocadas precisamente por el sector privado y rico, sea pagada con dinero público, que es el sector menos beneficiado de la sociedad capitalista?

¿Si el capitalismo es un “éxito”, cómo es posible que en ese sistema haya mayor brecha de desigualdades, la cual lleva a cientos de miles de ciudadanos a adentrarse forzosamente en la pobreza extrema o, irremediablemente, a convertirse en HOMELESS?

¿Si el capitalismo es un “éxito”, cómo es posible que en ese sistema se favorezcan los bancos, en vez de las personas que son desahuciadas porque el propio sistema no les propicia empleo para afrontar las dificultades económicas?

¿Si el capitalismo es un “éxito”, cómo es posible que en ese sistema la prostitución sea un negocio lucrativo, donde incluso la gran prensa “libre” se beneficia con grandes ingresos por la publicidad que le proporciona a este denigrante flagelo?

¿Si el capitalismo es un “éxito”, cómo es posible que se ampare en su flagrante actitud imperialista y utilice la industria militar como un negocio multimillonario; inventándose guerras de rapiñas con el objetivo de probar sus nuevas tecnologías, imponer hegemonía por la fuerza y, a la vez, despojar a otros pueblos de sus recursos naturales?

¿Si el capitalismo es un “éxito”, y tanto se habla de “libertad”, “democracia” y “derechos humanos”, cómo es posible que en ese sistema el belicismo tenga prioridad sobre el respeto al derecho de los pueblos a ser soberanos, independientes y con la libertad de trazarse caminos propios?

¿Si el capitalismo es un “éxito”, y tanto se habla de “libertad de expresión” en los medios, cómo es posible que su gran prensa centre su línea editorial en manipular y tergiversar la realidad de otros pueblos como el caso de Cuba o Venezuela, pero ampara el paramilitarismo de Estado como el caso de México, el genocidio en Yemen por parte de Arabia Saudita, la liquidación selectiva de activistas sociales en Hondura, el asesinato de líderes campesinos o ex-integrantes de las FARC en Colombia o la limpieza étnica en Palestina por parte de Israel.

Son muchas las contradicciones que ponen en evidencia ese “éxito” capitalista, donde la represión policial, la discriminación, el racismo, la xenofobia y de otros tantos males que azotan las sociedades de diversos países bajo este sistema.

Es imposible categorizar que el socialismo cubano es un fracaso, cuando fue capaz de cumplir, incluso anticipadamente a la fecha señalada, con los Objetivos del Milenio, propuestos por las Naciones Unidas para el 2015 como metas para la humanidad; obteniendo reconocimientos de la ONU, la FAO y hasta de Save the Children, entre otras instituciones internacionales; amén de enfrentar un férreo y criminal bloqueo económico, financiero y comercial desde hace más de medio siglo.

Todo lo anterior demuestra, primero, que sí es posible el desarrollo económico en el socialismo y que Cuba ha demostrado que muy a pesar de todas las agresiones sufridas, se pueden seguir alcanzando nuevas conquistas que propicien mayores derechos al pueblo; mucho más cuando es el propio pueblo el principal actor y decisor del camino que se traza y la realidad que construye.

Y, segundo, que la política de agresiones contra Cuba, sean económicas o mediáticas, es una política mezquina de ahogo y aislamiento para satisfacer intereses sórdidos y que utiliza los instrumentos mediáticos para culpar al gobierno cubano de dificultades económicas y materiales que son, realmente, los efectos de un bloqueo impuesto contra el pueblo cubano.

Evidente... Cuba será para la prensa un "fracaso" mientras ese guión lo siga imponiendo el imperialismo yanqui y sus seguidores; porque no conviene un ejemplo que muestre que sí hay posibilidad en alternativas... porque Cuba no se pliega a los dictados del Tío Sam, ni a las políticas neoliberales que agudizan las miserias en el tercer mundo mientras explotan, roban y expolian sus recursos... porque Cuba no invade militarmente países para imponer gobiernos, ni establece bases militares que asesoren golpes de Estados, ni favorece el intercambio desigual... Cuba es solidaria, se rige por códigos de ética y respeto, brinda cooperación en igualdad de condiciones y es un bastión de solidaridad: ¿Qué país capitalista ha atendido a personas de manera gratuita como las asistidas con el programa Operación Milagro, donde más 3 millones fueron curadas de cataratas? ¿Qué país capitalista ayuda a erradicar el analfabetismo y propiciar educación gratuita?

Condenar a Cuba, y mentir sobre su realidad, simplemente porque no se rige por las reglas del capitalismo, es simplemente una actitud hipócrita y un artífice de total falsedad.

Como dijo Fidel Castro, ante el XXXIV Período de Sesiones de la ONU, el 12 de octubre de 1979: “Hablan del fracaso del Socialismo, pero ¿dónde está el éxito del Capitalismo en Asia, África y América Latina?”

*Gustavo de la Torre Morales, cubano residente en Catalunya, miembro de la dirección de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí.

Fuente: Martianos-Hermes-Cubainformación

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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