¿Son seguros los móviles? "Phonegate", la SAR y lo que las empresas de teléfonos no quieren que sepas

Las empresas de teléfonos han estado pasando las pruebas de seguridad en unas condiciones que no reproducen las situaciones reales de uso. Muchas personas no saben que están recibiendo más radiación de sus teléfonos móviles que la marcada por la normativa.

Cuando vas a la tienda a comprar un móvil normalmente te interesas por cuestiones técnicas como la memoria o el tipo de pantalla que garanticen un mejor uso y que el dispositivo no se quedará obsoleto en poco tiempo. Uno de los aspectos que sin embargo no suele tenerse en cuenta es el nivel de radiación que emitirá el teléfono. Si preguntas al dependiente te mirará extrañado y simplemente te dirá que el celular cumple con las normas de seguridad. Si lees los manuales de instrucciones podrás encontrar algunas recomendaciones que seguramente te sorprenderán, como la de usar un kit manos libres, mantener el teléfono a uno o dos centímetros de tu cuerpo, o si tienes un marcapasos que debes mantenerlo al menos a 20cm de distancia cuando esté conectado a una red inalámbrica. El motivo por el que existen estas extrañas recomendaciones es que estos aparatos emiten campos electromagnéticos y hay unas normas de seguridad que las empresas de teléfonos móviles tienen que cumplir.

La mayoría de nosotros no somos conscientes de que el teléfono móvil emite campos electromagnéticos y no se nos ocurre pensar que esto supone un riesgo para la salud. Para evitar los daños que la radiación de microondas pueda hacer a nuestro organismo existen unos baremos para la intensidad según la tasa SAR -tasa de absorción específica-, que es un índice que mide el grado de calentamiento por cada kilogramo en relación a la distancia y la potencia de emisión del dispositivo. El límite fijado para el público en general en la UE es de 2 watios de energía por cada kilogramo de peso.

En fechas recientes, sobre todo a través de la página Environmental Heath Trust de la exasesora científica de Clinton Devra Davis y del blog que abrió para la ocasión el médico Marc Arazi, hemos tenido acceso a las informaciones en relación a lo que se ha etiquetado como "Phonegate". El término sirve para hacer paralelismo con el escándalo Dieselgate, en el que se descubrió que la compañía volswagen había estado haciendo trampas en las pruebas de emisiones de vehículos diesel. En el caso phonegate, sin embargo nos encontramos con que no una, sino la totalidad de empresas fabricantes de móviles han realizado prácticas fraudulentas para pasar las pruebas de seguridad con el beneplácito de las autoridades, y que además han estado ocultando información sustancial a los usuarios.

Desde 2012 la Agencia nacional de frecuencias francesa -ANFR- ha venido realizando pruebas de SAR a un buen número de teléfonos móviles disponibles en el mercado . Los resultados de estas pruebas no se habían hechos públicos. En Junio de 2016 la Agencia nacional para la seguridad alimentaria, medioambiente y seguridad en el trabajo -ANSES- de Francia presentó un informe sobre la exposición de la infancia a las radiofrecuencias en el que concluye que la exposición a radiación de radiofrecuencia puede afectar al bienestar y la función cognitiva de los niños, que deben reconsiderarse los límites de exposición y que los métodos actuales de prueba de la SAR deben ser reevaluados para garantizar el cumplimiento de los límites reglamentarios en todas las condiciones de uso. Este informe elaborado por la ANSES había contado con la información de las investigaciones realizadas por ANFR sobre la SAR de los teléfonos móviles, ante lo cual algunos sectores solicitaron que se hicieran públicos los resultados de dichas pruebas. Finalmente tras un requerimiento judicial a instancias del médico Marc Arazi la agencia ANFR liberó los resultados en su página web en Junio de 2017. Según la investigación de ANFR un 89% de los 166 modelos testados entre 2012 y 2015 superaban la SAR de 2W/kg en las posiciones de contacto. A pesar de ello los aparatos eran legales porque la reglamentación les permitía pasar las pruebas a distancias de hasta 2.5cm. Esta situación en la cual las pruebas sobre la tasa SAR no se han realizado en condiciones realistas de uso es la que venía a denunciar ANSES en su informe de 2016 y que ya había sido puesta de manifiesto por expertos como el profesor Dariusz Leszczynski, señalando que muchos usuarios que llevan el móvil encendido en el bolsillo o hablan con el teléfono pegado a la oreja están recibiendo más radiación de la recomendada por los límites legales.

Las empresas de teléfonos prefieren no hablar del tema o responden que ellos cumplen con las normas de seguridad certificadas por las autoridades públicas. Sin embargo entre las condiciones de uso colocan instrucciones sobre las distancias que se tienen que mantener durante la utilización del aparato y proporcionan fundas o cartucheras especiales que se deben utilizar para llevar el dispositivo en el bolsillo. Estas maniobras sirven para descargar a las compañías de futuras responsabilidades. Hemos de tener presente que en la Unión Europea ya se han producido un par de sentencias judiciales favorables a trabajadores declarando que sus tumores cerebrales habían sido causados por la utilización del teléfono móvil por motivos laborales. Estas sentencias se han producido en base a documentación científica que demuestra la relación entre cáncer y la utilización de dispositivos inalámbricos.

¿Significa lo anterior que si se cumplen las distancias de seguridad o si se cambia la normativa para obligar a las empresas de teléfonos a cumplir los límites en todas las condiciones de uso podrán los usuarios considerarse seguros ? Hay que responder que algunos científicos están diciendo que la tasa SAR no es una medida adecuada de protección y que hay efectos biológicos adversos que se producen por debajo de los límites fijados. Por otro lado hay un importante número de investigadores que están denunciando que los actuales niveles de radiación que está recibiendo la población son excesivos. Al menos sería de esperar que las pruebas de seguridad se realizasen en condiciones similares a las de uso y que los consumidores tengan información clara acerca de los riesgos y de las medidas a tomar frente a los mismos.

* Carlos Alvarez Berlana

Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de TerceraInformación

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