¿España o las Españas?

02/04/2018

El conflicto catalán actual nos lleva a pensar que el estado donde vivimos no ha sido tejido con la pulcritud que un buen sastre debería diseñar un buen traje, no se han utilizado todos los hilos necesarios para que las costuras del estado sean firmes y todos los españoles se sientan españoles, para que exista esa identidad nacional que existe en otros lugares del mundo. Podemos observar con cierta envidia a la vez que asombro, que los habitantes de EEUU sienten los colores de la bandera de las barras y estrellas de una forma pasional, que su bandera y su país son lo primero, su sentimiento nacional es inquebrantable, si observamos hacia el sur en Brasil ocurre otro tanto, el sentimiento de ser Brasileiro allá donde vayas se vive con orgullo a pesar de las dificultades que ello te pueda hacer conllevar, si observamos ambos ejemplos podremos apreciar que ambos son estados federales, creados de la propia voluntad de unión y no de la imposición de una unidad dictada a través de herencias venidas de un régimen anterior.

Hoy en día según las estadísticas realizadas se nos muestra que la identificación exclusiva de España como nación única es cada vez más minoritaria en todas las co­munidades autonómicas, y es evidente que la mayor o menor aceptación viene determinada por la relación existente entre cada autonomía y el estado central, que según sus propios intereses realiza concesiones que consiguen cada vez mas desigualdad territorial y en consecuencia más excusar para que cada territorio tenga sus propios intereses que realicen una confrontación con la centralidad de la España actual, que pretendiendo dar una imagen de aperturismo lo que va es dando pasos en sentido a un centralismo cada vez más exacerbado.

No hace falta más que mirar a Alemania y al caso Puigdemont, donde el gobierno central Alemán indica que no va a intervenir en la autonomía de la decisión judicial del estado federal donde se debe de estudiar el sí o el no de la extradición del expresident, demostrando la existencia de cesiones reales de autonomía a la justicia en un estado federal, igual que existen en los anteriormente nombrados EEUU o Brasil, a los cuales podemos unir el estado Alemán del que hablamos, en ese sentimiento nacional identitario, con el añadido de ser el más avanzado económicamente y motor de Europa.

Si echamos la vista atrás se nos han presentado varias concepciones de España, todas ellas mal tejidas, hechas por un mal sastre, todas dejando costuras mal cosidas que nos han llevado al momento actual. Tenemos la inicial España de Adolfo Suárez como un proyecto lastrado por la herencia franquista, hipotecado por los poderes fácticos de la dictadura que era imposible que diese una imagen de cambio a la situación anterior. A ello siguió la España de Felipe González y del PSOE que supuso en el tiempo una gran decepción; partió de una supuesta  voluntad de superar la España uniforme del franquismo con la propuesta de la “nación de naciones” que podría haber propiciado un reconocimiento de la plurinacionalidad, pero fue un proyecto en el que en la realidad nunca creyeron los socialistas y simplemente utilizaron como marketing del aparato, puesto que en la realidad tendieron a la centralización de las grandes decisiones políticas, estructurales y financieras y frenaron todo avance hacia una federalización, a pesar de lo que decía su programa político.

Si echamos la vista aún más atrás vemos que España estaba dividida en varios reinos hasta que la constitución de 1812 lo modifico a través de otras divisiones territoriales, pasando en 1833 a crear 49 provincias. El número de provincias aumento posteriormente a 57 en el año 1845 y esta división sobrevivió hasta la I República de 1873, durante la cual se discutieron otros posibles sistemas de gobierno territorial en España…se habló del cantonalista, del federal, y una vez más del unitario. Fue durante la II República en la que se trató de solucionar constitucionalmente el problema territorial, buscando una fórmula intermedia entre el estado unitario y el federal, al cual llamaron Estado Integral, compatible con la autonomía de municipios y regiones. Toda esta labor se truncó con posterioridad a través de la guerra civil y el posterior periodo de dictadura franquista donde prevaleció la mentalidad de una, grande y libre por encima de todo, y que en la actualidad muchos sectores de la sociedad han heredado y no tienen intención de renunciar a ello, sectores muy identificados en ideologías que defiende partidos como el PP, Ciudadanos o Vox.

La España actual del PP de Mariano Rajoy nos lleva a recuperar el viejo nacionalcatolicismo ultraconservador el cual pretende ser defendido y conservado a través de la utilización constante de un esencialismo jurídico de mentalidad funcionarial. Los ideólogos de este estado parecen ser los abogados del Estado ultraconservadores que consideran que la realidad social tienes que adaptarse a la legalidad vigente, y no al revés, que sería lo lógico en democracia, que sea la realidad social la que marque el paso y la legalidad vigente se adapte a dicha realidad, como ocurre en otros países avanzados del mundo y que nos están dando muestras de unidad de estado desde la descentralización federal como los ya nombrados EEUU, Brasil, o Alemania…Mariano Rajoy y los suyos son representantes de una cultura política que nunca ha apreciado el pacto político, ya que consideran que realizar esta democrática actividad de acordar y pactar es un signo de debilidad. En este tipo de políticos que nos toca vivir hoy en dia, Mariano Rajoy, Cospedal, Soraya Saez, Albert Rivera, Inés Arrimadas, etc, pesa mucho la arrogancia de quien tiene el poder y no quiere ni escuchar los argumentos de los otros.

Estos políticos arrogantes y con falta de miras de estado, con falta de visión de Europa, aunque vendan lo contrario, olvidan la parte de la historia que les interesa para vendernos la que les conviene, olvidan que durante el periodo de la República y como desarrollo de la Constitución de 1931, se instauró en Cataluña un régimen estatutario, ratificado en plebiscito en 1931 y aprobado por las Cortes en 1932, olvidan que en el País Vasco también se votó dicho plebiscito con un estatuto autonómico que entró en vigor en octubre de 1936, y cuyo desarrollo fue cortado por la Guerra Civil. Se olvidan que en Galicia el Estatuto fue aprobado en junio de 1936, aunque por causa de la guerra no llegó a ser sancionado por las Cortes. Estos políticos arrogantes utilizan la Constitucion como si de los pañales de un recién nacido se tratase, cuando les interesa es inamovible pero cuando les conviene se puede cantar un novio de la muerte por cuatro ministros en una procesión ultra católica dentro de un estado que debiera ser aconfesional, estos políticos irreverentes, chulescos y arrogantes son los mayores creadores de independentistas que ha tenido España en la historia.

Esta arrogancia y la herencia del franquismo, al que sin duda pertenecen Rajoy y su núcleo cerrado, no permite discernir entre la realidad de que España es multicultural y por lo tanto no puede ser una grande y libre, sino que deben de ser las Españas...un estado plurinacional para conseguir de forma voluntaria ser entonces, una grande y libre. España ya ha sido las Españas en el pasado, España ya ha sido un orden estructural aún más perfecto que las federaciones nombradas de Brasil, EEUU o Alemania, que los cantones Suizos inclusive, España mantuvo un paréntesis de esfuerzo reconquistador que duro 8 siglos que a la postre fue enriquecedor, las largas centurias de la reconquista fueron determinantemente fecundas ya que aportaron modulaciones que quedaron permanentemente incorporadas al ideal político hispano.

Existió una articulación comunitaria multinacional, multicultural, multicomunitaria inclusive, y a la postre confederal. De hecho, si España puede ocupar en la historia pasada un lugar destacado entre las formas más perfectas de organización política se debe a que fue una agrupación diversa que dio pie a un orden político más universal y perfecto que el del Estado unitario y centralista, nunca después conseguido por ninguna otra forma política, integrando grupos humanos muy diversos desde los araucanos hasta el Franco-condado, y en ningún caso ejerciendo la absorción sino utilizando el dialogo, el pacto, los acuerdos, el orden y la coordinación

Toda la diversidad cultural, el dialogo…las Españas, se diluyen al comienzo de la monarquía, o lo que históricamente se puede considerar comienzo de la monarquía, que tiene su origen en la unión personal y dinástica entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, llamados Reyes Católicos por el papado desde el 4 de mayo de 1493 a través de la conquista de la península ibérica al islam. En este momento es cuando comienza la unificación territorial. El matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (1474-1516), supuso la union de los coronas reinos de la Corona de Aragón que comprendía Aragón, Valencia y Mallorca, el principado de Cataluña, y los reinos de Sicilia y Cerdeña en el sur de Italia. En estos momentos el rey lo era por designio divino, con las sucesivas situaciones históricas, la 1ª república, la dictadura de primo de Rivera, la 2ª república o la dictadura de Franco se ha pasado de una monarquía divina a una monarquía parlamentaria, monarquía con similares privilegios y que significa una herencia de la última dictadura, el franquismo, puesto que el hoy rey emerito fue designado por el dictador

Por ello en una España moderna que quiera recuperar su identidad multicultural, su unidad real desde la unidad voluntaria que significa implicación y compromiso, debe de seguirse la línea marcada por otros estados avanzados y que nos han señalado el camino necesario desde la diversidad para un mejor entendimiento, y todos ellos, ejemplos ya expuestos, significativamente utilizan el modelo federal, cada uno desde su propia idiosincrasia como es natural, pero sin duda con una estructura compartida de forma voluntaria y no impuesta por un estado que por encima de las libertades y de los derechos impone la unidad de un estado desunido. España en su idiosincrasia cultural proveniente de aquel pasado de las Españas debe de componerse a través de un estado federal plurinacional y asi desterrar de una vez por todoas las tensiones territoriales que no solo producen enfrentamientos entre pueblos hermanos sino que producen como consecuencia disfunciones económicas que siempre perjudican al eslabón más débil, España debe además de transformar su realidad obsoleta de monarquía parlamentaria en un presente moderno de república, constituyendo un nuevo estado como República Federal de España que nos haga a todos iguales dentro de la diversidad y a todos libres dentro de la multiculturalidad. Una república con estructura federal plurinacional no resolverá de forma instantánea los problemas de los de abajo, sin duda que no, pero si será un buen comienzo para que todos unidos por voluntad propia rememos hacia el mismo lado, y rememos fuerte para buscar las soluciones adecuadas que mejoren el bienestar social de todos los Españoles

* Carlos Armada. Portavoz de Actúa Galicia

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