Paco Campos

Tolerancia, educación y solidaridad

En la etapa de más creatividad y originalidad de su vida filosófica, años noventa, Rorty escribe un texto sin desperdicio, ‘Filosofía y futuro’ (1995). Se resalta allí el papel del filósofo, que no es otro que el de estar al servicio de la democracia. Critica allí también aquel carácter analítico de la filosofía, por quedar fuera de los cruciales intereses y prioridades de los humanos que integramos la cultura de las sociedades liberales, esto es, el ámbito que podemos considerar, desde la geografía descriptiva, llamándolo ‘atlántico norte’.

¿Acordar sin concordar?

Llegamos a acuerdos muchas veces durante nuestra vida. Unos más importantes que otros, pero todos se resuelven en base a la concordancia. Claro que concordar es difícil de manejar, es un episodio que casi todo el mundo cree entender, pero pocos saben esclarecer. Viene a ser semejante a lo que decía Agustín de Hipona en Confesiones -> qué es el tiempo: si me lo preguntas lo sé; si tengo que explicártelo, no. Realmente aquí no se trata de explicar nada, sólo con entender, con poder seguir, es suficiente.

Concordamos en los resultados

Sigo empeñado en determinar cómo llegamos a acuerdos durante nuestra vida. Acuerdos que van desde decidir a qué cine ir hasta qué President nombrar. Y aunque parezca que hay una diferencia, no hay tal si realmente perseguimos resultados satisfactorios entre nosotros -desde pares simples en adelante. Fue Wittgenstein el que, como en muchas otras cosas, me abrió los ojos. Lo vi claro enseguida -> podemos equivocarnos al creer que entendemos una pregunta: pregunta Wittgenstein. Claro que sí. ¿Esto significa dar la espalda a todo tipo de lógica?. Claro que no.

La primacía de un lenguaje común

Quiero partir de una consideración de Jürgen Habermas sobre el giro pragmático cuando dice que ‘hay un desplazamiento de la razón desde la conciencia individual del sujeto cognoscente hacia el lenguaje como medio por el cual los sujetos actuantes se comunican entre sí…’ -> (“El giro pragmático de Richard Rorty”,  Massachusetts, 2000). Se pasa de la sanción individual de un sujeto a las prácticas justificativas de una comunidad lingüística, dice Habermas.

La primacía de un lenguaje común

Quiero partir de una consideración de Jürgen Habermas sobre el giro pragmático cuando dice que ‘hay un desplazamiento de la razón desde la conciencia individual del sujeto cognoscente hacia el lenguaje como medio por el cual los sujetos actuantes se comunican entre sí…’ -> (“El giro pragmático de Richard Rorty”,  Massachusetts, 2000). Se pasa de la sanción individual de un sujeto a las prácticas justificativas de una comunidad lingüística, dice Habermas.

Sonidos y señales

Leyendo ‘Pragmatismo y Romanticismo’ (Universidad de Virginia, 2005) de Richard Rorty, me llamó poderosamente la atención el que afirmara que la imaginación es la fuente del lenguaje. Antes de esta afirmación de Rorty tenía poco interés por la imaginación, menos todavía cuando la concebía como una facultad destinada a  configurar imágenes mentales, tal y como la gente cree.

¿Justicia o lealtad?

Cuando Richard Rorty reflexiona sobre las sociedades liberales y la democracia, su pragmatismo le lleva a un replanteamiento porque el occidente europeo maneja unas claves que, sustentadas por la historia de los pueblos, parecen que chirrían si se analizan comparativamente con las formas de vida de las gentes y más de las gentes estadounidenses.

Basta con lealtad a los grupos

Qué importancia le dio Rorty a los grupos humanos y cómo extrajo de ellos su principal valor -> la lealtad. Tanto es así que optó por depositar en ella lo que la justicia pueda tener de valor, de valor y no tanto de moral, menos aún de principios morales, sino de valor etnográfico, esto es, de costumbre, de uso. A lo sumo llegó a plantear el dirimir conflictos entre costumbres, pero ni por asomo a someterse a una justicia surgida de lo intemporal, y escrita fuera de las relaciones sociales.

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