Paco Campos

La seguridad de lo que no cambia

El ideal del pensamiento griego clásico que identifica la perfección con la quietud o ausencia de cambio ha permanecido hasta nuestros días, sobre todo a la hora de referirnos a la naturaleza humana: no cabe duda que la contemplación supera a la acción en el código de mando de las religiones monoteístas, y que la certeza tiene un rango mayor de aceptabilidad que la imaginación. Dewey destapó la incoherencia de la dicotomía y se lanzó por el camino de la esperanza a potenciar la supremacía del hombre, tal y como Rorty sostiene en Ética sin obligaciones universales (1996).

Mejor la verdad en lenguaje vernáculo

El lenguaje vernáculo es mucho más posibilista y actitudinal que el lógico, y mucho más que el metafísico, si es que de la verdad se trata, porque la queramos determinar para poder acomodarnos con ella y hacerla mucho más intercambiable en la conversación filosófica, una vez que nos dé por ahí, por conversar con la gente. ¡Ay!, la vieja polémica de mediados del XX, cuando Wittgenstein dijo que el significado de las palabras es su uso en el lenguaje. Russell se enfadó una barbaridad, dicen que montó en cólera porque su mejor discípulo había traicionado los cánones de la lógica.

La verdad es lo que funciona

Si la verdad no es representacional, ni es una consecuencia de la relación de lenguaje con los hechos, porque ambas consideraciones hacen de la verdad un concepto epistémico (Davidson Estructura y contenido de la verdad , 1990), entonces la verdad estará formando parte de una práctica social determinada, porque es notorio que nuestras creencias y deseos se confirman y cumplen a la vista de todos, y eso significa que hay una actitud por parte de los sujetos que hace posible que la vida, tanto científica como cotidiana no cese y, precisamente por eso, concatene proposiciones verdaderas, esto

Mejor la verdad en lenguaje vernáculo

El lenguaje vernáculo es mucho más posibilista y actitudinal que el lógico, y mucho más que el metafísico, si es que de la verdad se trata, porque la queramos determinar para poder acomodarnos con ella y hacerla mucho más intercambiable en la conversación filosófica, una vez que nos dé por ahí, por conversar con la gente. ¡Ay!, la vieja polémica de mediados del XX, cuando Wittgenstein dijo que el significado de las palabras es su uso en el lenguaje. Russell se enfadó una barbaridad, dicen que montó en cólera porque su mejor discípulo había traicionado los cánones de la lógica.

La fe secular

A diferencia de la religiosa, la fe secular es naturalista, esto es, es práctica y relacional ->incluye y afecta a seres reales como nosotros, a familiares, amigos y clubes de fútbol o figuras del toreo. Tenemos fe en ellos y no sólo deseamos que estén en armonía con nosotros, sino que si no lo estuvieran no habría problema alguno porque, en el fondo, perdonaríamos y en paz; hasta otra.

Salir de la autoconciencia

Rorty en La filosofía como género transicional  (2004) nos habla del intelectual literario, un tipo de filósofo que ha dejado atrás los grandes e inamovibles temas de la tradición greco-romana para expandir su curiosidad por el mundo de la vida, donde ya no hay límites y donde el pensar se basa en la imaginación -no en la imagen. Qué grande el intelectual literario y cómo él, a base de juegos de lenguaje, en base a recurrencias wittgenstenianas, al escribir, nos muestra una habilidad reflexiva completamente nueva, impensable en las cabezas cartesianas o en los ritos kantianos.

La fe secular

A diferencia de la religiosa, la fe secular es naturalista, esto es, es práctica y relacional ->incluye y afecta a seres reales como nosotros, a familiares, amigos y clubes de fútbol o figuras del toreo. Tenemos fe en ellos y no sólo deseamos que estén en armonía con nosotros, sino que si no lo estuvieran no habría problema alguno porque, en el fondo, perdonaríamos y en paz; hasta otra.

Salir de la autoconciencia

Rorty en La filosofía como género transicional  (2004) nos habla del intelectual literario, un tipo de filósofo que ha dejado atrás los grandes e inamovibles temas de la tradición greco-romana para expandir su curiosidad por el mundo de la vida, donde ya no hay límites y donde el pensar se basa en la imaginación -no en la imagen. Qué grande el intelectual literario y cómo él, a base de juegos de lenguaje, en base a recurrencias wittgenstenianas, al escribir, nos muestra una habilidad reflexiva completamente nueva, impensable en las cabezas cartesianas o en los ritos kantianos.

Cómo hablar sin pensar

Siguiendo con las conferencias de Wittgenstein de 1946-47 en Cambridge, e insistiendo en deshacer el entuerto, el error consistente en afirmar que el pensar es un acompañamiento del hablar y que, por tanto, podemos pensar sin lenguaje, el filósofo austríaco ironiza con la pregunta de si hay ya pensar por el simple hecho de hablar, y responde que no, porque se puede hablar sin pensar, y por eso el pensar acompaña al hablar.

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