Madrid: Jornadas de Memoria Histórica

Con motivo de nuestra declaración crítica respecto de la comisión de Memoria Histórica designada por el ayuntamiento de Madrid, “El País” afirmaba en su editorial del 28 de mayo que Ganemos Madrid “explota así una guerra cultural que busca alimentarse en los viejos rencores del pasado”.

Es de agradecer que “El País” se haga eco de un comunicado que pone de manifiesto el profundo descontento del movimiento memorialista y de las víctimas de la brutal dictadura franquista y sus familias, máximos exponentes de la lucha por la dignidad de la memoria histórica. A pesar de ello, debemos señalar la falta de rigor del periódico -actualmente en manos de banqueros y de fondos de inversión- que ataca a Ganemos Madrid con los pretextos habitualmente utilizados para enterrar la memoria de quienes lucharon por la democracia y contra el fascismo: se nos acusa de reabrir viejas heridas, en vez de mirar al futuro. Ganemos Madrid no mira hacia atrás, sino a su alrededor. Y lo que ve no es odio, sino dolor. De un país que convive con heridas infligidas a su tejido económico, social, político y cultural por agentes cuya implantación sí viene de lejos. Proceden de una dictadura que hasta la propia Real Academia de la Historia vacila en definir como tal (revela la imperiosa necesidad de una profunda reflexión sobre la desmemoria que algunos quieren para este país). Ganemos Madrid no explota las heridas, se limita a constatar que permanecen abiertas. Y no sólo por los anónimos que continúan en fosas y cunetas y en quienes aún buscan a sus bebés robados, sino en los que esperan –al parecer en vano- que se cumplan los dictámenes de Naciones Unidas y del Tribunal Superior Europeo, de anulación de la Ley de Amnistía de 1977, entre otros mandatos pendientes. Todo esfuerzo parece en vano, sistemáticamente los máximos responsables institucionales se encargan de esquivar tales disposiciones, naturalizando así esta democracia de baja intensidad, que tolera el triste récord de ser el segundo país con mayor número de desaparecidos, sólo superado por la Camboya de Pol Pot.

Pero no debemos ser nosotros quienes lo señalen, sino los que padecen y han sido sistemáticamente desoídos por los poderes públicos. Ganemos Madrid sí quiere contribuir a sustraer la cuestión de los gabinetes y despachos y darle estado público. Que sea la sociedad –y sus agentes activos- quienes protagonicen el proceso hurtado desde hace décadas, que –estamos convencidos- no llegará a buen destino mientras el Estado no asuma el mandato VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN, fundamental para que el cierre de heridas no se haga, como hasta hoy, en falso. Si así fuera –mal que nos pese- continuarán abiertas. Y es por eso que convocamos a quienes, una vez más, han sido dejados de lado en el tratamiento de asunto tan grave, que en circunstancias semejantes otros Estados de Derecho han sabido asumir. En el Reino de España es tarea pendiente. Los colectivos de Memoria Histórica tienen la palabra.

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