El largo brazo de EEUU: informantes y monitoreo de comunicaciones para vigilar Caravana Migrante

La administración de Donald Trump mantiene una estrecha vigilancia de la caravana migrante a través de informantes encubiertos a sueldo y el monitoreo constante de las comunicaciones entre sus integrantes que se organizan mediante mensajes de texto.

Según informó hoy la cadena NBC, muchos de los migrantes que forman parte de la caravana se comunican a través de la plataforma de WhatsApp para organizarse. Estas comunicaciones están siendo intervenidas por personal del Departamento de Seguridad Interna (DHS) y se complementa con la información que comparten con el gobierno de México para evitar “amenazas potenciales”.

A manera de ejemplo, expusieron el caso del cierre parcial de varias líneas en la garita de San Isidro el pasado domingo cuando elementos de la policía de Estados Unidos, así como militares de ese país, colocaron estructuras de cemento con alambre de púas para evitar que la caravana migrante ingresara por la garita San Ysidro.

Esta acción la tomaron luego de monitorear comunicaciones en las que algunos miembros de la caravana sugerían ingresar directamente por la garita de San Ysidro. Esta supuesta acción nunca se realizó, por lo cual las autoridades de EU decidieron reabrir las líneas a primera hora del lunes pasado.

En un comunicado dirigido a la NBC, el Departamento de Seguridad Interna (DHS) reconoció esta práctica de espionaje y vigilancia a la caravana migrante y lo justificó bajo el argumento de preservar la seguridad nacional:

“Si bien no podemos comentar las fuentes o los métodos, sería una mala práctica que los Estados Unidos ignorasen a los migrantes, incluidos muchos delincuentes, que intenten ingresar a nuestro país. Tenemos la obligación de saber quién está cruzando nuestras fronteras para protegernos contra amenazas a la Patria y cualquier sugerencia de lo contrario está mal informada “, aseguró la portavoz de DHS, Katy Waldman.

A lo largo de su recorrido, varios integrantes de la caravana han asegurado que tanto los gobiernos de México como de Estados Unidos han mantenido sobre ellos una estrecha vigilancia, con la toma de datos e información biométrica que es compartida hacia ambos lados de la frontera.